La devaluación de las monedas asiáticas ha supuesto el principio de una peligrosa espiral que pronto afectará a Japón y a Corea, convirtiendo una crisis local en un riesgo mundial. La situación financiera de 1998 refleja la realidad económica glogal, y demuestra al mismo tiempo la débil situación en que se encuentra la estrategia de crecimiento seguida en Asia.
