La deuda exterior iberoamericana acumulada a finales de 1988 alcanzaba la cifra de 401.000 millones de dólares. Un cúmulo de circunstancias adversas -culturales, económicas, sociales y políticas- se han aliado hasta desencadenar el caos. El autor analiza las causas, presenta una propuesta para mejorar el problema y expone las repercusiones del problema en España.
