El autor resume sus consideraciones sobre el tratado INF suscrito por Estados Unidos y la URSS en diciembre de 1987, que supondrá la eliminación de los proyectiles de crucero lanzados desde tierra y los Pershing II. El imperativo de la OTAN tras el tratado INF sigue siendo el mismo que en sus casi cuarenta años de existencia: mantener una disuasión efectiva con unos costes permisibles.
