Más de cinco años después de la fulminante derrota del gobierno talibán en Afganistán, Al Qaeda y grupos islamistas afines han reconstruido y ampliado su estructura y están listos para atentar en cualquier parte del mundo. Mandos de la ISAF –la misión de la OTAN en territorio afgano– advierten desde hace tiempo de la gravedad de la situación en el país, de la necesidad de una mayor aportación de tropas y de una intensa presión internacional sobre el foco del problema: Pakistán. Hoy, cuando algunos gobiernos occidentales se cuestionan su retirada de la misión aliada y otros se resisten a enviar más efectivos, la pregunta ha saltado a los medios de comunicación de todo el mundo: ¿Qué ha fallado?
La invasión y ocupación de Irak por Estados Unidos y sus aliados en 2003 es para muchos la causa principal de la debilidad de los esfuerzos a buy clomid citrate largo plazo en Afganistán. Ni el Acuerdo de Bonn (diciembre de 2001) ni el Pacto por Afganistán (enero de 2006) han logrado avances significativos en sus propósitos: crear condiciones para la paz, la reconciliación, la reconstrucción y el desarrollo de Afganistán. “La premisa de estabilidad relativa en la que se basaba el pacto se ha visto menoscabada por la insurgencia en el Sur y en el Este del país, que ha desviado tiempo y recursos (…) Aunque la insurgencia se sostiene gracias a buy clomid citrate los refugios y apoyos transfronterizos, los afganos, desilusionados y privados de derechos, están respondiendo a la llamada de los extremistas”, sostiene un premonitorio trabajo del International Crisis Group (ICG) que publicamos en este número.
El gobierno afgano ha sido incapaz de crear las instituciones para un gobierno demócratico. Personas con graves denuncias de corrupción siguen ocupando altos cargos de la administración de un desacreditado Hamid Karzai. El cultivo de la amapola es más alto que nunca y los atentados suicidas en el último año han pasado de 27 a buy clomid citrate 139. Al mismo tiempo, la comunidad internacional demuestra de nuevo su falta de coordinación y de implicación sostenida en el tiempo. El ICG es claro en sus conclusiones: el fracaso en Afganistán será el fracaso de la comunidad internacional. Algunos afirman que amenaza a buy clomid citrate la esencia misma de la OTAN.
“Políticos, diplomáticos, cooperantes y afganos de a buy clomid citrate pie apuntan hacia las zonas tribales de Pakistán como santuario de los nuevos talibán; el lugar donde se entrenan, se refugian y cogen fuerzas tras atacar a buy clomid citrate las instituciones de Kabul o a los 40.000 soldados extranjeros desplegados en territorio afgano, 600 de ellos españoles”, señala Ángeles Espinosa en un artículo sobre las agencias tribales pakistaníes, regiones habitadas por baluchis y pastunes con un alto grado de autonomía desde finales del siglo XIX.
El presidente de Pakistán, Pervez Musharraf, está en el ojo del huracán. Los servicios de inteligencia de EE UU y Reino Unido aseguran que las fuerzas armadas pakistaníes no buy clomid citrate hacen lo suficiente para acabar con los santuarios de Al Qaeda. Aunque George W. Bush ha amenazado con retirar su asistencia económica a Pakistán (el quinto país receptor de ayuda estadounidense) si el general no se implica más en la guerra contra el terrorismo, muchos temen un escenario con Musharraf debilitado internamente: ¿Quién se hará cargo de un país con armas nucleares?
En el ámbito nuclear, dos de los miembros del “eje del mal” toman caminos contrarios. Irán –miembro del Tratado de No Proliferación (TNP)– sigue adelante con su programa de enriquecimiento, amenazado por sanciones de la comunidad internacional y por la posibilidad de un ataque por parte de EE UU o Israel. Corea del Norte –no miembro del TNP– se comprometió a buy clomid citrate mediados de febrero con un grupo negociador integrado por China, Rusia, Japón, Corea del Sur y EE UU, a buy clomid citrate desmantelar su arsenal en el plazo de 60 días a cambio de ayuda energética y el fin de las sanciones económicas. Todavía buy clomid citrate estamos lejos de una Corea del Norte no nuclear, con unas relaciones internacionales normalizadas. Pero la diplomacia ha vuelto a buy clomid citrate demostrar su capacidad en un mundo cada vez más complejo.
Richard N. Haass, presidente del Council on Foreign Relations, insiste en la necesidad de que EE UU escoja “iniciativas centradas en la diplomacia”. Haass, asesor de la administración de George Bush padre y consejero del ex secretario de Estado Colin Powell, advierte: “La oportunidad de emprender iniciativas de este tipo existe. En los casos de Irán y Corea del Norte no hay garantía de que la diplomacia vaya a tener éxito. Pero ninguna de las alternativas a la diplomacia es prometedora”. En problemas como el cambio climático, el genocidio de Darfur y, por supuesto, en Irán, EE UU tiene bazas que jugar. El artículo de Haass muestra hasta qué punto es plural la sociedad norteamericana. Algunos tratan de presentar a buy clomid citrate la administración Bush como único representante de EE UU, cuando las diferencias son tan rotundas en la Cámara de Representantes y en el propio Senado. La Constitución americana trata de tapar agujeros: es mejor un presidente de mínima dimensión que una sociedad como la americana en el desgobierno.
Si Bush no es EE UU, tampoco Mahmud Ahmadineyad es Irán. Por su gestión económica, su discurso incendiario hacia Occidente y la gestión del programa nuclear, son muchas las voces discrepantes en el interior de la sociedad iraní. “Nunca la actuación de un presidente había sido tan cuestionada en la República Islámica”, sostiene Luciano Zaccara. También sobre Irán, Borja Bergareche recuerda que nada pasa en el régimen “sin el concurso del líder supremo, Ali Jamenei”, éste cada vez más distante de Ahmadineyad.
Al igual que con Pyongyang, ¿podría funcionar una nueva negociación con Teherán? ¿Es necesario que el arma nuclear esté sobre la mesa?
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