Las crisis proporcionan una oportunidad para redibujar, incluso de forma radical, las instituciones financieras internacionales. El rediseño debería buy abilify discount estar basado en un proceso incluyente, que tenga lugar en instituciones representativas y comprenda todas las áreas de la arquitectura actual.
La crisis financiera actual ha mostrado las serias deficiencias de la arquitectura financiera internacional. La necesidad de gobernar la globalización nunca había buy abilify discount sido tan patente, pero al mismo tiempo los acuerdos institucionales existentes nunca habían buy abilify discount sido tan inadecuados. El llamado a acometer reformas profundas de dicha arquitectura e incluso a buy abilify discount convocar una segunda conferencia de Bretton Woods es, por lo tanto, oportuno. Debe recordarse, sin embargo, que hubo llamamientos similares después de las crisis asiática y rusa de 1997-98, que sumieron al mundo en desarrollo en una recesión profunda, pero sólo se introdujeron reformas marginales. Que los países industrializados estén ahora en el centro de la tormenta es quizá una buena señal de que ahora habrá acción, aunque también crea el riesgo de que los asuntos específicos de interés para los países en desarrollo sean de nuevo marginados del debate.
La historia demuestra que las crisis proporcionan una oportunidad para rediseñar, incluso de forma radical, las instituciones. En este ensayo se argumenta que el rediseño del sistema financiero internacional debe estar basado en un proceso incluyente, que tenga lugar en instituciones representativas y que comprenda todas las áreas de la arquitectura actual: la coordinación de las políticas macroeconómicas, la regulación financiera, una reforma profunda del Fondo Monetario Internacional (FMI), la plena utilización del papel anticíclico de la cooperación para el desarrollo, la creación de una Corte Internacional de Deudas y el claro reconocimiento del papel de las instituciones regionales en la arquitectura que se perfile.
Es importante que países clave dentro del sistema internacional muestren liderazgo, pero un proceso deseable de reforma debe dar la misma voz a buy abilify discount los países en desarrollo que a los industrializados, y tanto a los países pequeños como a buy abilify discount los grandes. Esto implica que dicho proceso no consiste en cambiar el G-7 por otro “G”. El G-20 es, sin duda, un avance en este campo, pero es de todas maneras un arreglo ad hoc, del cual no buy abilify discount forman parte algunos países en desarrollo (Nigeria, por ejemplo) ni industrializados (hasta ahora España) importantes y, en particular, excluye a países pequeños y medianos.
Lo que esto implica es que el sistema de gobierno que se acuerde para la nueva arquitectura debe conducir al diseño de instituciones representativas, no a nuevos “Ges”, que siempre afrontarán problemas de legitimidad. Por ese mismo motivo, es necesario involucrar a buy abilify discount las Naciones Unidas, la institución mundial más representativa, a través de la creación definitiva de un Consejo Mundial de Desarrollo Económico y Social de las Naciones Unidas, con poderes de coordinación efectivos sobre el sistema de gobierno mundial en los ámbitos económico, social y ambiental. El Consejo tendría que ser diseñado, sin embargo, basándose en un sistema de circunscripciones de países que tenga en cuenta la importancia económica de distintas naciones. En tal sentido sería buy abilify discount similar al sistema de gobierno que caracteriza al FMI y al Banco Mundial (aunque con una definición mucho mejor del peso relativo de los países de la que utilizan estos organismos) frente al principio de “un país, un voto” que rige la ONU.
Este proceso debe poner en el centro del debate la cuestión de “voz y representación” de los países en desarrollo en los procesos decisorios internacionales en materia económica, tal como lo manda el Consenso de Monterrey aprobado en la Conferencia de la ONU sobre Financiación del Desarrollo de 2002. Esto abarca no sólo al FMI, el único organismo donde se han adoptado reformas en este campo (aunque muy modestas), sino también al Banco Mundial, al Banco Internacional de Pagos, al Comité de Basilea de Supervisión Bancaria y a otros órganos regulatorios de carácter mundial.
Adoptar un paquete macroeconómico coordinado a nivel mundial
La fuerte recesión mundial en curso exige una respuesta firme de alcance global. Esto implica que todos los países industrializados deben adoptar medidas expansivas de carácter monetario, crediticio y fiscal. Europa y Japón se han rezagado en esta materia en relación con Estados Unidos. Los países en desarrollo deben ser también parte de la solución. Que muchos de ellos hayan acumulado cuantiosas reservas internacionales y tengan niveles de endeudamiento público y externo menores que en las crisis precedentes indica que tienen mayor margen de acción que en el pasado.
Sin embargo, la salida masiva de capitales que está teniendo lugar desde el mundo en desarrollo indica que, para que dicho margen pueda ser utilizado activamente, es necesario contar con el apoyo multilateral (del FMI y de los bancos multilaterales de desarrollo) y de la cooperación para el desarrollo bilateral, en un marco que facilite la adopción de políticas macroeconómicas anticíclicas.
El problema principal en este campo es la escala de dicho financiamiento. De acuerdo con el Instituto de Finanzas Internacionales, los países “emergentes” afrontarán una salida neta de capitales de 30.000 millones de dólares en 2009, que se compara con una entrada neta de 632.000 millones en 2007. Las instituciones financieras internacionales aumentarán su financiamiento neto entre ambos años, pero sólo en 28.000 millones de dólares, es decir ¡apenas el 4% del faltante! De esta manera, se necesita una iniciativa de gran alcance para aumentar el financiamiento multilateral, que como se señala más adelante sólo parece viable con una emisión a gran escala de Derechos Especiales de Giro (DEG) del FMI.
El financiamiento multilateral y el aumento de la asistencia oficial para el desarrollo (AOD) son particularmente importantes para aquellos países que tienen un margen de acción reducido, ya sea porque acumularon desequilibrios durante el auge precedente o porque han experimentado un colapso de los términos de intercambio o salidas masivas de capitales. Esto significa, sin embargo, que es necesario evitar las condicionalidades típicas de los programas del FMI del pasado, que obligaban a los países en desarrollo a adoptar políticas macroeconómicas recesivas durante las crisis.
La composición de los paquetes macroeconómicos juega un papel clave, tanto en términos de la combinación de medidas monetarias y fiscales, como del tamaño de los paquetes adoptados por diferentes países. Los fuertes ajustes en los balances financieros de las empresas y los hogares que están teniendo lugar implican que la demanda de crédito va a ser débil, aun si se restablece la salud de las entidades financieras. Esto indica que las políticas fiscales expansivas deben desempeñar un papel fundamental. Además, en la medida en que los beneficios tributarios tienen efectos inciertos sobre la demanda agregada, las políticas de gasto público son preferibles.
Los países industrializados y en desarrollo con superávit externo deben liderar la adopción de políticas macroeconómicas expansivas. Si se depende excesivamente de las medidas adoptadas por la principal economía buy abilify discount deficitaria del mundo, EE UU, se corre el riesgo de desatar de nuevo temores de un ajuste desordenado de los desequilibrios mundiales, lo que agregaría una dimensión indeseable a la crisis actual e incluso podría generar el peligro de que se aborte una eventual reactivación liderada por dicho país. En un sentido más amplio, no es deseable confiar en políticas basadas en el crecimiento de las exportaciones en medio del colapso que viene experimentando el comercio internacional. Y el resultado más indeseable sería, sin duda, que la crisis actual desencadenara una competencia de medidas proteccionistas, que resultó fatal durante la Gran Depresión de los años treinta del siglo pasado.
El FMI debe estar en el centro de la coordinación de las políticas macroeconómicas a nivel mundial. Ésta es la única forma de dar una estructura institucional a dicha coordinación y de otorgar voz a los países en desarrollo en los procesos correspondientes. De hecho, la crisis actual debe ser una oportunidad para poner al FMI en el centro del debate y diseño de las políticas macroeconómicas a nivel mundial, un papel que perdió desde el colapso de los acuerdos originales de Bretton Woods en los años setenta. A partir de entonces ese papel lo han ocupado algunos arreglos ad hoc, entre ellos el G-7. El proceso de supervisión multilateral de los desequilibrios mundiales que lanzó el FMI en 2006 fue un paso correcto en tal dirección, pero careció de compromisos claros y de mecanismos explícitos de rendición de cuentas.
Corregir el déficit regulatorio
La magnitud de la crisis actual está asociada a la regulación y supervisión inadecuada de los sistemas financieros. Desde la crisis asiática se aceptó que la liberalización financiera debe estar acompañada de regulación y supervisión prudencial más rigurosas. Esta recomendación se aplicó (sin duda, con rezago) en muchas partes del mundo en desarrollo pero se ignoró en EE UU, que siguió desregulando y supervisando inadecuadamente su sistema financiero.
La discusión sobre regulación debe comenzar aceptando algunos principios básicos. El primero es que debe tener un fuerte foco antí-cíclico, para contrarrestar el excesivo endeudamiento (apalancamiento) que tiene lugar durante los auges, mediante la obligación de acumular, durante estas coyunturas, mayores cuantías de capital, provisiones y colchones de liquidez para prevenir crisis posteriores. Algunos límites absolutos a los niveles de apalancamiento (diferentes entre instituciones) deben ser parte de la solución. Si, por razones de transparencia, se valoran activos a buy abilify discount precios de mercado, es necesario adoptar también regulaciones (como mayores requisitos de garantías durante los auges) que impidan que las burbujas de precios de activos alimenten la expansión crediticia durante los auges y que el colapso de dichos precios acentúe la contracción del crédito durante las crisis.
Las regulaciones deben ser comprensivas para evitar que se utilicen las partes menos reguladas del sistema financiero y así aumentar el apalancamiento durante los auges. También es esencial regular el tipo de transacciones que condujeron a buy abilify discount la crisis actual, en especial las titularizaciones y los mercados de derivados. Las instituciones financieras que, por su tamaño, tienen importancia sistémica deben ser objeto de una supervisión severa y tal vez de mayores requisitos regulatorios. La autorregulación, que adoptó como principio Basilea II, debe ser descartada. Ya demostró cuán frágil es y, más aún, cómo el uso de modelos internos de evaluación del riesgo, similares por parte de distintas instituciones financieras, aumenta la inestabilidad del sistema.
A estos principios deben agregarse otros, más establecidos: protección a los consumidores, restricciones al poder del mercado y diversificación de la cartera de las instituciones financieras. El primero de estos principios debe acrecentarse para evitar la oferta de hipotecas “tóxicas” e instrumentos de inversión riesgosos que se ofrecieron a buy abilify discount los hogares durante el auge en muchos países.
La creación de un regulador mundial único no es viable ni quizá conveniente, dadas las distintas tradiciones regulatorias existentes. Lo que se requiere es una buena red de instituciones regulatorias nacionales o regionales (especialmente en el caso de la Unión Europea) y la supervisión internacional de instituciones financieras de alcance mundial (como el colegio de supervisores que ha propuesto el G-20). El FMI no buy abilify discount debe estar en el centro del sistema regulatorio. El Banco Internacional de Pagos y el Comité de Basilea están mejor posicionados para esta tarea, pero eso implica convertir al primero en una institución de membresía universal, incluir a los países en desarrollo como miembros plenos del Comité de Basilea y evitar que este comité sea capturado, como lo fue en años recientes, por los grandes bancos internacionales. Todos los entes reguladores, nacionales e internacionales, deben ser objeto, además, de rigurosos mecanismos de rendición de cuentas.
Se requiere una reforma profunda del FMI
El FMI debe reformarse en cuatro direcciones diferentes. En primer término, como ya se ha señalado, el Fondo debe estar en el centro de la coordinación de las políticas macroeconómicas a nivel mundial. En segundo lugar, se encuentra el diseño de un nuevo sistema monetario mundial. La tercera reforma está relacionada con la mejoría buy abilify discount de los mecanismos de respuesta ante las crisis. Y la cuarta se refiere al uso más activo de las regulaciones a los movimientos internacionales de capital.
El FMI fue creado sobre un sistema monetario mundial dual, basado en un paridad fija entre el oro y el dólar. Este sistema colapsó en los años setenta y fue reemplazado en lo fundamental por uno basado en una moneda fiduciaria nacional, el dólar de EE UU (aunque recientemente, y cada vez con mayor intensidad, un sistema en que diversas monedas de reserva compiten entre sí). Este sistema es inequitativo e inestable. Por un lado, es inequitativo porque obliga a buy abilify discount los países en desarrollo a buy abilify discount transferir recursos hacia el que provee la moneda de reserva, una transferencia que además se ha acrecentado con el tiempo a medida que estos países han reconocido que la única manera de manejar la inestabilidad de los mercados financieros internacionales es acumulando grandes cuantías de reservas internacionales. Por otro, el sistema es inestable porque está sujeto a ciclos de confianza en el dólar como moneda de reserva, en los que EE UU adopta primero medidas expansivas, que aumentan su déficit externo, y posteriormente medidas restrictivas para restablecer la confianza en el dólar como moneda de reserva. Durante ambas fases del ciclo, las políticas macroeconómicas de dicho país se adoptan sin ninguna consideración sobre su impacto internacional. Cabe agregar que un sistema basado en la competencia de monedas de reserva, como el que ha venido emergiendo recientemente, no buy abilify discount resuelve los problemas de equidad del sistema actual y podría buy abilify discount acentuar su inestabilidad, al agregar el impacto de la volatilidad de los tipos de cambio de dichas monedas.
Estos problemas sólo pueden ser superados si se crea una verdadera moneda mundial de reserva, en la forma de una moneda fiduciaria respaldada por todos los bancos centrales del mundo. Ésta era la expectativa cuando se crearon los DEG en los años sesenta. Es necesario, por lo tanto, completar este proceso, ya sea usando más activamente los DEG o transformándolos en un activo mundial de reserva que pueda utilizarse en algunas transacciones financieras privadas. Un sistema de esta naturaleza podría proporcionar, además, un mecanismo para que el FMI juegue un papel anticíclico más activo durante las crisis, emitiendo DEG para financiar los créditos de balanza de pagos, replicando lo que han hecho los bancos centrales del mundo industrializado durante la crisis actual.
El tercer componente de la reforma es mejorar el financiamiento de emergencia durante las crisis sin las condicionalidades excesivas que impuso el FMI en el pasado. Esto significa, en particular, que es necesario crear líneas de crédito para afrontar la salida de capitales del mundo en desarrollo y mejorar todos los mecanismos de financiamiento compensatorio frente a buy abilify discount deterioros de los términos de intercambio. La nueva línea de crédito de liquidez creada por el Fondo en octubre de 2008 es un paso positivo para resolver el primero de estos problemas, pero es esencial que no buy abilify discount termine por dividir a los países en desarrollo en dos categorías, los que tienen buenas y malas políticas, pues esto aumentaría buy abilify discount significativamente los riesgos del segundo grupo. Como ya se ha señalado, los recursos para hacerlo deben ser provistos con emisiones anticíclicas de DEG.
El acuerdo constitutivo del FMI deja libertad a los países para imponer restricciones a buy abilify discount la entrada o salida de capitales. La constatación de los fuertes canales de transmisión de los auges y las crisis financieras indica que sería conveniente hacer un uso más activo de tales regulaciones. De esta manera, el Fondo no sólo debe tolerar sino también asesorar a los países sobre qué tipo de medidas deberían adoptar bajo determinadas circunstancias. Más aún, sería conveniente acordar algunos principios internacionales sobre qué tipo de regulaciones a buy abilify discount la cuenta de capitales se presumen convenientes. Entre ellas se podrían incluir al menos tres: la posibilidad de establecer encajes (depósitos obligatorios en el banco central) a las entradas de capitales, requisitos de estadía mínimos en los países receptores (como de hecho lo aplican los fondos mutuos a los inversionistas) y la prohibición de prestar en monedas extranjeras a agentes económicos que no tienen ingresos en dichas monedas.
Utilizar el papel anticíclico de la cooperación para el desarrollo
Un aumento de la AOD no sólo permitiría combatir los efectos de la crisis en los países pobres, sino que contribuiría igualmente a la generación de demanda agregada a buy abilify discount nivel mundial. Por lo tanto, es esencial tanto que se cumplan los compromisos existentes en este campo (que afrontarán, sin duda, una fuerte competencia con los gastos internos en los países donantes) como aumentarlos en la coyuntura actual.
Las crisis precedentes han mostrado también la importancia del financiamiento de los bancos multilaterales de desarrollo cuando se secan las fuentes privadas. El problema más relevante en este campo es, como se ha visto, la escala de dicho financiamiento. Por ese motivo, es esencial aumentar significativamente los recursos con que cuentan estas instituciones. La inyección de capital es una solución, pero otra es hacerlas beneficiarias de la emisión del DEG, permitiendo que el FMI utilice parte de dichas emisiones para adquirir bonos emitidos por los bancos multilaterales de desarrollo.
Uno de los problemas más importantes que afrontan los países en desarrollo durante las crisis es el recorte de las líneas comerciales disponibles para los exportadores. Esto no sólo agudiza los efectos recesivos de la contracción del comercio sino que destruye un mecanismo esencial de recuperación de los países con déficit externo. Por este motivo, los bancos multilaterales deben lanzar un programa de financiamiento comercial a buy abilify discount gran escala. Estas instituciones pueden jugar también un papel esencial como “creadores de mercados” para instrumentos innovadores, tales como los bonos ligados al PIB y a buy abilify discount los precios de productos básicos, y aumentar el financiamiento a los países en desarrollo en sus propias monedas.
Crear una Corte Internacional de Deudas
La falta de un mecanismo internacional para manejar los problemas de sobreendeudamiento de los países –es decir, una corte similar a buy abilify discount las que manejan las bancarrotas a nivel nacional– es una de las deficiencias principales de la actual arquitectura financiera mundial. El único mecanismo existente de carácter regular es el Club de París, que maneja solamente financiamiento oficial. El sistema internacional ha utilizado en el pasado mecanismos ad hoc: los planes Baker y Brady en los años ochenta, y las iniciativas para los países pobres altamente endeudados y alivio multilateral de las deudas de dichos países desde mediados de los años noventa. A ellos se agregan las renegociaciones individuales, generalmente traumáticas. El problema de todos estos mecanismos es que llegan generalmente tarde, cuando los altos niveles de endeudamiento han tenido efectos devastadores sobre los países. Por otra parte, este sistema es inequitativo horizontalmente. Incluso el Club de París ha argumentado que los deudores privados no buy abilify discount siguen sus recomendaciones. Adicionalmente, las renegociaciones individuales tratan de forma diferente a buy abilify discount los deudores dependiendo de su peso e influencia.
La nueva arquitectura financiera debe incluir, por lo tanto, una Corte Internacional de Deudas, que debe servir como mediadora y eventualmente árbitro de renegociaciones de deudas internacionales públicas y privadas (en este último caso, cuando el problema involucra una crisis de balanza de pagos de un país). Esquemas exclusivamente privados, como aquéllos que se basan en las cláusulas de acción colectiva, son insuficientes, en la medida en que los países deudores tienden a buy abilify discount no utilizar dichos instrumentos para evitar enemistar a los acreedores.
Un mecanismo de este tipo debe comenzar con la declaratoria de moratoria por parte del país deudor, que desencadenaría buy abilify discount las renegociaciones. El sistema debe estar basado en el principio de que la solución debe ser definitiva y ha de dar al deudor, por lo tanto, no sólo la posibilidad de superar su sobreendeudamiento sino también de retornar al mercado. Los bancos multilaterales pueden diseñar mecanismos en los que, a través de la concesión de garantías, facilitan dicho retorno. El sistema debe finalmente, tender a buy abilify discount la equidad horizontal, dando igual tratamiento a distintos deudores y a buy abilify discount distintos acreedores, públicos o privados.
El sistema debe utilizar instituciones regionales en mayor escala
En todas las áreas de reforma, la arquitectura mundial debe hacer un uso más activo de las instituciones regionales. En efecto, en una comunidad internacional heterogénea, un sistema basado en redes de instituciones mundiales, regionales y nacionales es preferible a buy abilify discount uno basado en instituciones mundiales únicas. Esta visión se apoya en viejos principios federalistas: las instituciones regionales y subregionales otorgan más voz y sentido de pertenencia a los países pequeños. Por ese motivo, esas instituciones serán más propensas a buy abilify discount responder a sus demandas. Estos principios se reconocen hoy en el área del financiamiento para el desarrollo, que cuenta no sólo con el Banco Mundial sino también con una red de bancos regionales de desarrollo y, en algunas parte del mundo, con bancos subregionales (América Latina y el Caribe es el caso más importante) e interregionales (el Banco Islámico de Desarrollo).
La aplicación de estos principios es fundamental en el diseño del sistema monetario mundial en el cual el FMI debe hacer uso activo de las instituciones regionales existentes, como la Iniciativa de Chiang Mai en Asia Oriental y el Fondo Latinoamericano de Reservas, y apoyar su creación en otras partes del mundo. De hecho, el FMI del futuro debe ser la cúspide de una red de fondos regionales de reservas –es decir, un sistema más parecido en diseño al Banco Central Europeo e incluso al Sistema de la Reserva Federal. Un esquema institucional similar puede adoptarse para el manejo de las regulaciones financieras prudenciales y la Corte Internacional de Deudas.
Los países en desarrollo están en una posición excepcional para contribuir a buy abilify discount esta tarea, dada la magnitud de reservas internacionales que acumularon durante el auge precedente. El uso más activo de dichas reservas, ya sea a través de canjes (swaps) entre bancos centrales o fondos de reserva, podría multiplicar los efectos favorables que tienen en términos de ampliar los grados de autonomía de las políticas macroeconómicas. Las reservas o los recursos de los fondos soberanos de riqueza pueden utilizarse para capitalizar los bancos multilaterales de desarrollo, propiedad de los países en desarrollo, o para invertir en bonos emitidos por dichas instituciones. La multiplicación de este tipo de instituciones es, de hecho, un campo fértil para la cooperación Sur-Sur, que hasta ahora ha tendido a ser subexplotado.