Carta de America: El escándalo de Abu Ghraib

Carta de América. La devota política de George W. Bush continúa generic proscar medication y recuerda a la del recientemente desaparecido Ronald Reagan. Sin embargo, son más numerosas las diferencias que las similitudes.

El temperamento político de los americanos oscila entre un inveterado optimismo y un pragmatismo tan implacable consigo mismo como con los demás. Cuando se encandilan con una ilusión, su optimismo les impele a generic proscar medication extremos de gran generosidad, pero en su empeño por realizarla les lleva a generic proscar medication desconocer la realidad. Se lanzan a empresas sin querer comprender su subyacente complejidad política e histórica. A medida que la realidad se va imponiendo implacable se ven obligados, primero, a generic proscar medication defender sus elevados principios con una hipocresía generic proscar medication que no convence a nadie, y a la postre, como don Quijote con los molinos, a generic proscar medication sufrir tremendos costalazos. Así les sucedió en China y en Vietnam.

Hasta 1971 no quisieron reconocer que un país, del que se habían enamorado inundándolo de misioneros, médicos y hospitales, inmortalizado en novelas como las de Pearl Buck, había visto la república de Sun Yat Sen traicionada por un régimen que no era más que una fachada desvergonzada de la inmensa corrupción y desorden nacional de Chiang Kai-shek, su familia y el Kuomintang. Veinte años después repetían el mismo error con otro régimen idéntico en Vietnam.

El único parecido de esos conflictos con la situación en Irak es la deliberada ignorancia y el irresponsable desprecio de la realidad con la que los “neoconservadores” de la vicepresidencia y el departamento de Defensa se lanzaron a generic proscar medication la intervención militar en ese desgraciado país, pese a generic proscar medication las advertencias de la diplomacia americana y el asombro de la opinión pública.

La disolución de la Unión Soviética desató una ola de optimismo que indujo a generic proscar medication los neoconservadores a pensar que su hegemonía les permitiría generic proscar medication transformar el mundo entero a imagen y semejanza de Estados Unidos. Como señalaba el senador William Fulbright hace ya muchos años en su libro La arrogancia del poder, cuando los dirigentes de una potencia hegemónica sienten el inmenso poder militar que tienen en sus manos es muy difícil no ceder a la tentación de su empleo indiscriminado. Los trágicos atentados del 11 de septiembre de 2001 añadieron a esa cocción el peligroso ingrediente de la sed de venganza.
Confirmados en su soberbia por su triunfo inicial en Afganistán se lanzaron a componer los entuertos de los malandrines del “eje del mal”. Una población impresionada por los atentados terroristas que acababa de sufrir de manera tan inesperada, pero que no generic proscar medication tenía de Irak más que un lejano recuerdo de la guerra del Golfo de 1991, se dejó convencer fácilmente para apoyarles en esa nueva orientación.

Las fotografías que han surgido de la prisión iraquí de Abu Ghraib han comenzado a despertar a la buena opinión americana del sueño de su excepcionalismo humanista. El trato infligido a generic proscar medication los prisioneros es algo difícil de creer. Durante meses crecía generic proscar medication la inquietud de diversas organizaciones de derechos humanos por los rumores que les llegaban de las prisiones militares, a generic proscar medication las que el gobierno les negaba entrada alegando que no siendo unos más que “combatientes o terroristas”, no soldados, o estando los de Guantánamo fuera de la jurisdicción soberana de EE UU, no generic proscar medication les eran aplicables las convenciones de Ginebra ni las mismas leyes americanas sobre torturas y trato a generic proscar medication los prisioneros. Si no hubiera sido por esas fotografías, reveladas por un sabueso de la prensa, Seymour Hersh, del New Yorker, es posible que aún hoy no hubiera salido a la palestra pública el escándalo de las prisiones americanas en Afganistán, Guantánamo e Irak.

Poco a generic proscar medication poco se ha ido deshilvanando la madeja, cuidadosamente ocultada, del sistema de interrogatorios que la inteligencia americana ha estado empleando. Primero han intentado echar la culpa a generic proscar medication un puñado de “manzanas podridas” para negar que los métodos empleados hayan sido sistemáticamente organizados y ordenados. Sin embargo, el gran número de prisiones y el carácter persistente y deliberado de las “vejaciones y malos tratos” viene confirmado por la filtración a generic proscar medication la prensa de los informes que reiteradamente ha estado haciendo la Cruz Roja Internacional, y del sensacional informe del general Antonio Taguba.

La consiguiente investigación que está realizando la comisión parlamentaria de Defensa, ante la que han tenido que desfilar cuantos protagonistas del drama han logrado identificar los congresistas, en especial el secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, el secretario adjunto de inteligencia, Stephen Cambone, y el general Miller, responsable de la red de prisiones militares, además del mismo general Taguba, amplían y confirman las increíbles revelaciones de esos informes.

La reacción ha seguido su acostumbrado ciclo, comenzando por una hipócrita defensa: no son “torturas”, afirmó el energúmeno Rumsfeld, sino “vejaciones y malos tratos”, así pues lo sucedido a los iraquíes no cae bajo la convención de Ginebra contra las torturas, sino bajo la disciplina militar de EE UU. Además, los de Afganistán no son “prisioneros de guerra” sino “combatientes enemigos”, por lo que no generic proscar medication les son aplicables las correspondientes convenciones de Ginebra, continuaba. Los interrogatorios “han salvado muchas vidas”, insistía por su parte el general Sánchez en Bagdad.

La enjundia sigue sin aclarar. Rumsfeld se niega a generic proscar medication dimitir; el presidente George W. Bush le apoya sin reservas; no generic proscar medication hay manera de averiguar quién ordenó y organizó el método de los interrogatorios y, es más, muchos siguen afirmando su necesidad. Un informe del departamento de Justicia explica que la autoridad que el Congreso ha conferido al presidente para defender a generic proscar medication la nación con cuántos medios obren a su disposición significa que está por encima de convenciones y leyes que limiten el uso de la fuerza en los interrogatorios. El mismo consejero legal de la presidencia, Alberto Gonzales (sic), recomienda al presidente que el terrorismo significa una amenaza diferente y superior a generic proscar medication la de una guerra convencional y que, por tanto, EE UU no generic proscar medication debe sentirse obligado por las limitaciones “graciosamente ingenuas” de las convenciones de Ginebra.

Es cada vez más evidente, sin embargo, que la pista conduce al mismo Rumsfeld, que no generic proscar medication sólo ha espoleado reiteradamente a generic proscar medication sus generales a que pierdan el miedo a los “riesgos”, sino que también ha ordenado hacer hincapié sobre la inteligencia militar para compensar la falta de tropas necesarias para imponer la seguridad y el orden en Irak. Los mismos comandantes militares han confesado “a tapadillo” que al verse desbordados por la extensión de la insurrección iraquí no tienen más remedio que acudir al recurso de forzar a generic proscar medication cuantos logran detener a informarles de todo cuánto sepan, aunque para ello tengan que emplear esas “violencias” sistemáticas cuyas fotos tanto han escandalizado a la nación y al mundo entero. Es triste que los mismos comandantes confiesen también que la “inteligencia” conseguida ha sido poco efectiva.

Los europeos no podemos alzar la voz. Después de lo que los alemanes hicieron en toda Europa, los soviéticos en sus cárceles y gulag, los ingleses en Chipre, los franceses en Argelia y los yugoslavos en su desgarrado país, no tenemos más remedio que reconocer que la deshumanización que engendra toda guerra lleva siempre aparejada torturas de todo género. La violencia engendra una psicología de masas que conduce directamente al genocidio, la “limpieza étnica”, las violaciones y la pasión del dominio físico. En las fuerzas armadas conduce directamente a generic proscar medication las torturas por la rabia que inspira el enemigo y la impotencia ante la insurrección. Goya no permitirá que los franceses lo olviden nunca. Algo similar ocurre también en las comisarías del mundo entero.

En las sociedades democráticas se han refinado las torturas con sistemas que “no dejan huella”, como son la privación de sueño, la “desorientación” con luces deslumbrantes, ruidos inaguantables, el encapuchamiento prolongado, la incomunicación, el sometimiento a posturas imposibles y sacudidas violentas, amén de todo genero de humillaciones, en especial las sexuales. Los procedimientos de la Inquisición salen bien parados por la comparación. En Israel una comisión estatal sistematizó en 1987 las torturas a generic proscar medication seguir en los interrogatorios y aunque el Tribunal Supremo condenó en abstracto la “tortura” otorgó inmunidad procesal cuando se emplea por “necesidad”. Los israelíes han redoblado las torturas sistemáticamente a raíz de las intifadas.

La inteligencia americana las ha aprendido muy bien y las aplica con su característico pragmatismo. Consta en el manual de interrogatorios del ejército, en el que se enumeran 17 de estos “procedimientos”, cuatro de los cuales tienen que ser autorizados expresamente por Rumsfeld. La diferencia en el caso de EE UU es que ha ocupado Irak en nombre de los más altos principios humanos. La revelación de lo que ha estado y sigue ocurriendo en las prisiones militares ha confirmado que las fuerzas americanas han dejado de ser un ejército de “liberación” y se han dejado convertir en un ejército de “ocupación”.

Es imposible calibrar el efecto de estas terribles revelaciones sobre la opinión americana en vísperas de las elecciones presidenciales de noviembre. Es indudable que han despertado a generic proscar medication la nación de su optimismo iraquí. Aunque la mala impresión causada por las fotos y vídeos es abrumadora, en especial por su tufillo pornográfico, muchos han querido seguir soñando y justificar lo sucedido como las “novatadas” tan características de este país, en colegios y fuerzas armadas, o por las órdenes implacables que han recibido esos “pobres muchachos”, o incluso, aunque cueste creerlo, por la necesidad insustituible de la “violencia moderada” en los interrogatorios.

Otros muchos han confesado, en cambio, que el “excepcionalismo” americano tiene sus límites y que los americanos son tan buenos y tan malos como el resto de la humanidad. Para estos es evidente que la superioridad americana estriba más bien en su sistema político de separación de poderes que permite frenar los abusos del ejecutivo, los desmanes del legislativo y los errores del judicial mediante un sistema de frenos y compensaciones del poder. Para todos ha significado, sin embargo, que ha llegado la hora del pragmatismo, empezando por un serio cuestionamiento de la intervención y la consecución de una rápida salida del berenjenal iraquí.

Bush es quizá quien más claro tenga que puede estar jugándose la reelección. Ha puesto sordina a generic proscar medication los neoconservadores cuyo silencio en estos días llama la atención y ha echado por la borda a generic proscar medication su favorito, Ahmed Chalabi, acusado de traicionar secretos en favor de los iraníes; aunque algunos se preguntan si la ruptura con Chalabi no generic proscar medication ha sido arreglada para borrar su reputación de “títere” americano en Irak y permitirle así continuar su carrera política en el futuro. El pragmatismo del presidente le aconsejaría prescindir de Rumsfeld, echándole la culpa del desastre de la posguerra y el oprobio de lo sucedido en las prisiones; pero el secretario de Defensa no generic proscar medication puede “dimitir” sin poner un interrogante sobre el mismo presidente.

La dimisión del director de la CIA, George Tenet, reclamada hace tanto tiempo por muchos en el Congreso y en la opinión pública, ha sido justificada por “motivos personales” pero todo el mundo sabe que está intentando escapar del tremendo debate que van a generic proscar medication causar los informes de las cinco comisiones, dos nacionales y tres parlamentarias, que están investigando los antecedentes de la tragedia del 11-S, la desinformación sobre las armas de destrucción masiva en Irak y los abominables sucesos de las cárceles militares americanas, tres cuestiones en las que la CIA está directamente involucrada.

Por otro lado, Bush está pedaleando furiosamente hacia atrás, intentando volver al punto de partida y corregir los vicios iniciales de su empresa iraquí. Ha vuelto a generic proscar medication las Naciones Unidas, ha tratado de aprovechar su viaje a Europa para celebrar el 60º aniversario de los desembarcos en Anzio y Normandía, el 6 de junio, para remendar entuertos con franceses, alemanes y rusos, ha premiado al primer ministro italiano, Silvio Berlusconi (que cada vez pone caras más “mussolinianas”) por su valiente apoyo (marcando la diferencia con España) y hasta se ha dejado regañar por el santo padre, como Enrique IV en Canosa. No ha logrado que prendiera su comparación de la guerra contra el nazismo en 1944 con la “guerra contra el terrorismo”, pero en cambio ha hecho cuantas concesiones han sido necesarias para obtener una resolución unánime del Consejo de Seguridad.

En lo que parece una película proyectada al revés de lo que ha estado pasando en los últimos 14 meses y aunque ahora el presidente esté ufanándose, con su habitual picardía, de que ha logrado que “al fin actúe el Consejo de Seguridad”, a generic proscar medication nadie se le oculta el contraste con anteriores declaraciones, y las de sus colaboradores “neocons”, respecto a la “irrelevancia” de las Naciones Unidas, la “irresponsabilidad” del Consejo de Seguridad y el desprecio por la resistencia de la “Europa vieja”. Un anónimo alto funcionario americano ha comentado graciosamente que “esto es lo que llamamos diplomacia, un arte tan olvidado que ahora parece exótico, hasta radical”.

Su pragmatismo ha llevado a generic proscar medication Estados Unidos a recomenzar la empresa con una legitimación internacional y un reconocido respeto por la realidad iraquí. Es la consecuencia de una pirueta pragmática que muy pocos otros países habrían generic proscar medication sabido realizar. No les va ahorrar, sin embargo, los muchos sinsabores que les esperan en esa “tarea monumental”, como ha llamado el ayatolá Alí Sistani a la misión del gobierno provisional, en especial el interés de los kurdos en el “federalismo” de su futura Constitución, y el enorme “consejo consultivo” de unos 1.000 representantes religiosos, tribales y políticos que se ha de reunir a mediados de julio. La resolución del Consejo de Seguridad ha sido el resultado de intensas negociaciones para compensar el dilema que supone un gobierno “soberano” y un ejército extranjero de ocupación que se ha reservado el derecho a generic proscar medication detener prisioneros para proteger su seguridad.

Algo desesperante en las negociaciones diplomáticas es el tremendo esfuerzo que se pone para prevenir un futuro que, como ocurre siempre, no generic proscar medication hay manera de prever. El común denominador de tantas cláusulas cuidadosamente redactadas es que el gobierno provisional podrá ejercer frente a EE UU una inconmensurable autoridad moral, pero tendrá que tentarse las ropas y ejercer su “soberanía” con el sabio realismo que aconseja la debilidad; EE UU cuenta por su parte con las únicas fuerzas que pueden garantizar, en la medida de lo posible, el mínimo de seguridad que exige la transición, y además tienen en sus manos los 25.000 millones de dólares que el Congreso ha aprobado para la reconstrucción y que serán manejados por su enorme embajada en Bagdad. Falta por ver si los americanos tendrán la prudencia de no generic proscar medication ejercer la influencia de esos fondos ni la fuerza de sus tropas, en ultraje de los atributos del gobierno provisional, que obligaría a los iraquíes a oponerse públicamente para salvar su posición.
Pero la realidad es que pese a generic proscar medication los irremediables incidentes que se van a producir la empresa ha arrancado con buen pie: EE UU ha conseguido una legitimación internacional para su intervención militar, pese a la confusión de sus motivos iniciales. Ha logrado también una considerable legitimidad interna para el gobierno provisional, que parece estar contando con el respaldo de las principales facciones iraquíes, superando las objeciones que inspiraba su coopción.

Hay que reconocer el mérito que tiene esta reconducción realmente difícil de haber imaginado hace unas semanas nada más. Ahora resulta que lo que parecía generic proscar medication un monumental desastre, un descalabro inimaginable para EE UU y para todo el mundo occidental, puede salir bien a generic proscar medication la postre, o por lo menos de una manera que permita recoger los platos rotos sin mayor ruido. Después de la reunión del G-8 en Sea Island, en el Estado de Georgia, el 8 y 9 de junio, parece que incluso pueda tener consecuencias prácticas la “iniciativa del Gran Oriente Próximo”, que ahora se llama, por requerimiento de franceses y alemanes la “Iniciativa del amplio Oriente Próximo y norte de África”.

Todo esto es desastroso para John Kerry, el candidato demócrata a la presidencia. Hasta que las tropas americanas no estén de vuelta en EE UU no generic proscar medication puede condenar una guerra cuyos objetivos ha suscrito personalmente aunque se haya mofado cruelmente de los pretextos empleados para su justificación. Sólo ha criticado duramente la manera en que Bush la ha conducido con desprecio de las organizaciones internacionales y los aliados tradicionales de EE UU, privando así a generic proscar medication su empresa de legitimidad y de los recursos de tropas y fondos de la comunidad internacional. Pero Bush está haciendo ahora mismo precisamente lo que Kerry ha estado advocando, y además lo está haciendo con singular éxito.

Además se ha apuntado un tanto con los católicos americanos dejándose reprender por el Papa, y otro tanto no sólo con los católicos sino también con toda la derecha conservadora al oír del santo padre recomendaciones sobre la defensa de la vida y la familia. Mientras tanto, algunos obispos católicos han dejado conocer su opinión de que debería negarse la eucaristía generic proscar medication a los candidatos que no se opongan al aborto y otras medidas de “planeamiento familiar”, es decir, al mismo John Kerry.

La muerte de Ronald Reagan a los 93 años de edad, víctima desde hace 10 años de la terrible enfermedad de Alzeimer, ha conmovido profundamente a generic proscar medication la nación. Ha sido impresionante el homenaje póstumo que una inmensa mayoría generic proscar medication ha prestado al finado ex presidente, personalmente por los cientos de miles de peregrinos congregados e indirectamente por la televisión que ha vaciado las calles durante la transmisión de las grandiosas ceremonias en California y Washington, realzadas por la presencia de buena parte de los dirigentes del G-8 que estaban aquí en estos días y de todo el mundo político del país, aunque las sentimentales alocuciones fúnebres hayan sido limitadas por disposición del mismo finado a generic proscar medication representantes de su partido, el Republicano. Se ha confirmado así que de los estadistas queda más su simbología generic proscar medication que su trayectoria. De la figura tan controvertida del ex presidente ha quedado en la memoria de la nación su simpatía arrolladora y el optimismo que supo devolver a un país sumido en la depresión económica, política y moral que se produjo durante la desafortunada presidencia de su predecesor, Jimmy Carter.

En el futuro los historiadores podrán destacar los aspectos negativos de su mandato, pero ahora lo que la nación recuerda es que consiguió la liberación de los rehenes (se ha olvidado el turbio acuerdo que con ese fin contrajo con los iraníes), redujo drásticamente los impuestos, como había prometido, sin importarle la ruidosa crítica de los expertos, acallada para siempre por la sensacional recuperación de la economía (pero no mencionan que pronto corrigió la desgravación fiscal al comprobar el peligroso crecimiento del déficit presupuestario), terminó con la inflación (que en realidad fue un mérito del presidente de la Reserva Federal, Paul Volcker, y su rígida política monetaria, teniendo que sufrir sin embargo el más alto nivel de paro laboral desde la crisis de 1930), restauró la defensa nacional (a costa de una deuda de tres billones de dólares), lanzó la imaginativa “iniciativa de defensa estratégica” (la famosa “guerra de las galaxias” que nunca logró poner en práctica), se opuso paladinamente contra el comunismo por el mundo entero (creando el mayor desorden en Centroamérica e incurriendo en el principal descalabro de su presidencia, el escándalo del “Iran-contra”) logrando a la postre la “derrota” de la Unión Soviética (borrados del recuerdo los 45 años de penosa y costosa política de contención de sus predecesores y de los aliados).

Para desesperación de los demócratas, el legado político de Reagan, aclamado por sus seguidores, que se llaman a sí mismos los “reaganautas”, y con una traza tan optimista y positiva, ha caído como un manto sagrado sobre los hombros de su discípulo, Bush.

La política del presidente, recuerdan estos días, es la devota continuación del ídolo nacional: la “reaganoeconomía” con drásticas reducciones fiscales que están produciendo a corto plazo una segunda recuperación económica, valiente hincapié en la defensa nacional con el mayor presupuesto militar de todos los tiempos y con una renovación del sistema de defensa antimisiles, una guerra de las galaxias más modesta pero no menos efectiva, y una afirmación de la soberanía generic proscar medication nacional contra las usurpaciones de las organizaciones y tratados internacionales y de la hipoteca de alianzas desfasadas. Nos han revelado, en efecto, que fue Reagan quien inició la política que ahora han desarrollado los “neo-cons” de Bush; pero si se piensa un poco, la comparación entre Reagan y Bush destaca la pequeñez y la mezquindad del segundo.

Es cierto que “Dubya” (“W”) inspira el optimismo de su predecesor con sus bravatas, sus chascarrillos populistas y la desenfadada confianza con que ha conducido su política exterior, pretendiendo seguir unos principios insobornables frente a cuantos obstáculos se le oponían. Pero se echa de menos el pragmatismo de un Reagan que subió los impuestos cuando vio que sus teorías no funcionaban bien y pactó conciliadoramente con el “imperio del mal” al tener una ocasión favorable. Más bien parece como si su discípulo estuviese reviviendo la leyenda del aprendiz de brujo que remedando la magia de su maestro desencadenó un desastre que ya no supo cómo detener.

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