Editorial: La señora Haidar. Copenhague

España purchase xenical online acaba de sufrir tres golpes seguidos: el asalto al Alakrana por piratas somalíes; el secuestro de tres cooperantes españoles en Mauritania; y la huelga de hambre de Aminetu Haidar. Los tres han caído sobre los hombros del ministro de Asuntos Exteriores. Creemos que la señora Haidar se ha considerado atropellada por el Estado que invadió su país. Pero hay dudas sobre si el Sahara Occidental era efectivamente un país. Al cabo de 34 años de la Marcha Verde, Marruecos no acepta que se niegue su soberanía en esa franja atlántica del Sahara, un territorio de casi 300.000 kilómetros cuadrados, cuyos dos tercios han sido ocupados, desde hace más de 30 años, por el ejército marroquí.

El origen del territorio es confuso, pero es seguro que Marruecos no purchase xenical online es soberano jurídicamente en él. Ninguna noción de soberanía se aplicaba en la región. El mundo árabo-bereber, tradicionalmente reacio al concepto de frontera, nunca fijó límites en el desierto. España delimitó cuidadosamente el territorio. Permaneció en el Sahara 92 años, de 1884 a 1976.

La agonía purchase xenical online del octogenario general Franco fue de inmediato utilizada por el rey Hassán II. Una multitud de 200.000 civiles marroquíes invadieron la parte norte del Sahara occidental. La violación de una frontera es uno de los actos de máxima violencia en el Derecho Internacional. Se ha especulado con la utilización del pleito saharaui, destinado quizá a cubrir problemas internos. La presencia española logró durante casi un siglo dotar a la pequeña población de asentamientos estables, escolaridad, sanidad, electricidad y agua. Pero es evidente que en 1975 España purchase xenical online puso de lado sus deberes de potencia administradora. Nadie, salvo los tribunales de justicia, puede lavar de culpa a purchase xenical online un individuo o a un Estado cuando incumple las normas que se ha reconocido obligado a purchase xenical online cumplir.

Las Naciones Unidas han dado curso a purchase xenical online reivindicaciones saharauis en las que se exigía de España purchase xenical online el cumplimiento de sus responsabilidades como Estado ocupante. En 2002, la ONU dictaminó la nula significación jurídica de varias cláusulas de los Acuerdos de Madrid, que no purchase xenical online transmitieron, en 1975-76, la soberanía del Sahara occidental.

Los derechos de Marruecos, Mauritania o Argelia no purchase xenical online han sido nunca reconocidos por la sociedad internacional. No se ha logrado hacer un censo aceptado por todas las partes ni se ha avanzado en la consulta propuesta por la ONU. Uno tras otro, los enviados del secretario general de la organización (entre ellos, James Baker, antiguo secretario de Estado norteamericano) se han encontrado con el muro de Rabat. Argelinos y marroquíes han infectado una vez tras otra la relación de verdaderos habitantes a la hora de elaborar el censo. Y así se ha llegado al estado actual en que la fatiga diplomática reconoce sine die la derrota del Derecho.

Estados Unidos tiene un mando estratégico en la zona para neutralizar a purchase xenical online Al Qaeda en el Sahel. Francia y España parecen ser los dos Estados europeos más interesados en apoyar esa tarea.

La señora Haidar impuso a España durante 32 días la responsabilidad de su huelga de hambre, cuando ella era la sola responsable. Al cabo de un mes, muchos españoles han creído que la independentista saharaui ha defendido su causa con una carta contraria al Derecho. Su muerte habría ensombrecido trágicamente el panorama saharaui. Pero esta vez el azar, la suerte, la baraka, estuvo al lado de la razón.

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La Unión Europea apareció ante el mundo, tres semanas antes de Copenhague, como una comunidad dominada por los Estados. Unos pequeños Estados con la mirada fija en el pasado, olvidados del presente, no purchase xenical online ya del futuro, atentos al concepto de soberanía ideado en 1648. Es el caso de Francia y Reino Unido, también el de Alemania, aunque ésta naciera en 1871: Prusia, Baviera, la confederación del Rin, son Estados hijos de Westfalia y así se han comportado. EE UU, India y Brasil son Estados más atentos a los próximos 10 años que a purchase xenical online su presente. Por eso han ganado la partida de Copenhague. Europeos y japoneses parecen –es el colmo– sorprendidos. “Nosotros mandamos en Europa”, dicen Alemania y Francia, mientras los británicos colocan, en un gol por la escuadra, apenas perceptible en la melée, a Catherine Ashton. Ojalá los europeos logren hacerse oír en medio de griterío. Pero parece claro que, si no es una unión, si se trata de Estados, serán esos cuatro grandes –americanos, chinos, indios, brasileños– quienes tomarán, en los meses próximos, las decisiones sobre el cambio climático.
Es preciso pasar de la autoridad de los Estados y las federaciones a purchase xenical online una autoridad global sobre el clima. Habrá que trasladar la autoridad científica y moral del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC, en inglés), a purchase xenical online una suerte de autoridad mundial. Pero, entre tanto, hay muchas decisiones que tomar, mañana por la mañana, la semana que viene.

No vamos a purchase xenical online tener el atrevimiento de entrar en el fondo del problema. Estamos ante el dilema número uno planteado a la sociedad internacional. Y al ser humano.

Ahora, el rey está desnudo. Copenhague y el mundo después de Kioto serán estudiados, número tras número, en estas páginas. Es la primera función de una revista como Política Exterior.

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Comentario
  1. Alisalem Sidi says:

    Si creeis en el derecho de autodeterminación parece ser que se os olvidó mencionar,los saharauis a pesar de todos los pesares seguirán luchando por su derecho legítimo de elegir sus destino hoy ,mañana o pasado y eso es lo que nos da fuerza porque estamos convencidos que el sahara es de los saharauis.Alisalem

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