La política energética ha avanzado más durante el primer año de Obama que en cualquier otro momento desde de los años setenta. Entre las medidas del gobierno y las del Congreso, se han sentado las bases para una revolución en las fuentes de energía en EE UU y en el mundo.
La elección de Barack Obama representa una oportunidad histórica para los que sostienen que la economía energética mundial debe transformarse si queremos evitar la desestabilización del planeta provocada por la dependencia actual de las energías fósiles. Obama estructuró su candidatura sobre la idea de un cambio necesario en varias áreas de la política nacional, entre las cuales las políticas energética y de cambio climático figuraban en el centro de su programa. Al ser elegido en noviembre de 2008, declaró: “Una vez que asuma la presidencia, pueden estar seguros de que Estados Unidos entrará de nuevo y con fuerza en las negociaciones globales sobre el cambio climático y contribuirá al liderazgo necesario para empujar al mundo hacia una nueva era de cooperación global contra el cambio climático. Es hora de que nos enfrentemos con este reto definitivamente. Postergarlo ya no generic lipitor plavix es una opción. Negarlo no es una respuesta aceptable. Hay mucho en juego”.
Sin embargo, Obama ha hecho más hincapié en la expansión de las energías renovables y tecnologías bajas en emisiones de dióxido de carbono que en el esfuerzo diplomático necesario para conseguir un acuerdo sobre objetivos legalmente vinculantes para las reducciones de emisiones a generic lipitor plavix medio plazo por parte de todos países. Este énfasis se ha debido en parte a “realidades políticas” de EE UU, donde el espectro del cambio climático nunca ha tenido el mismo eco en el electorado en comparación con Europa. A partir del famoso reconocimiento, por parte de George W. Bush en 2006, de que EE UU era “adicto al petróleo”, los republicanos enarbolaron la bandera de la “independencia energética”. Por contraposición, Obama ha promovido la eficiencia energética y ha impulsado las energías renovables.
Es un enfoque político y retórico que la administración Obama comparte con China, y aunque no es idéntico al planteamiento estratégico de la Unión Europea, es muy similar y compatible (ya que todos coinciden en el camino general que hay que seguir). Aunque las expectativas ante la Cumbre de Copenhague se moderaron desde la elección de Obama, este esfuerzo en la acción (formulación de nuevas políticas nacionales y despliegue de nuevas tecnologías) –más allá de la diplomacia– puede ser la clave para mantener vivo el proceso post-Kioto.
Coincidiendo con la visita de Obama a generic lipitor plavix Asia a mediados de noviembre de 2009, EE UU estableció una nueva asociación con China en energías renovables, eficiencia energética y tecnologías bajas en CO2. EE UU también está renovando y profundizando la forma y el contenido de su relación energética bilateral con la UE. En el mismo mes de noviembre, se inauguró el nuevo Consejo UE-EE UU para la Energía. Estos nuevos mecanismo de cooperación bilateral podrían ser la clave para cambiar la dinámica de la negociación post-Kioto.
¿Pero dónde está ahora la política energética de Obama? A pesar de la sensación de que todo el esfuerzo de la administración se ha invertido en la elaboración de una nueva estrategia para la guerra de Afganistán y en la lucha por la reforma sanitaria, la política energética ha avanzado más durante el primer año de Obama que en cualquier otro momento desde finales de los años setenta y principios de los ochenta. Entre las medidas del gobierno y otras adoptadas por el Congreso, se han sentado las bases para una revolución energética en EE UU y, por extensión, el mundo.
Medidas ejecutivas
Aunque la aprobación de la Ley Americana de Empleo Verde y de Electricidad Limpia (Clean Energy Jobs and American Power Act of 2009) no está prevista antes de la próxima primavera, a lo largo de 2009 la administración ha sacado adelante muchos aspectos de su programa de energía a través de ordenes ejecutivas (decretos ley) y otras normas. Estos poderes ejecutivos, generalmente otorgados al presidente por anteriores legislaturas, se pueden utilizar para profundizar o reforzar medidas incluidas en la legislación ya existente. Aunque las dos grandes leyes energéticas de la administración de George W. Bush –la Ley de Política Energética de 2005 (Energy Policy Act) y la Ley de Independencia y Seguridad Energética de 2007 (Energy Independence and Security Act)– incluían apartados para casi todas las posibles reformas energéticas necesarias, ninguna fue suficientemente profunda. De ahí, la necesidad de desarrollar varios aspectos de la legislación anterior.
El 26 de enero de 2009, apenas una semana después de llegar a la Casa Blanca, Obama firmó dos directivas. La primera ordenó al departamento de Transporte y al departamento de Energía (DOE, en inglés) aumentar los niveles de eficiencia obligatoria (los llamados estándares CAFE) para los coches manufacturados en 2011. La segunda permite al Estado de California imponer restricciones más exigentes a generic lipitor plavix las emisiones de CO2 que las existentes a nivel federal –algo a lo que la administración Bush se había negado–. Esta decisión es significativa debido a que California, que genera más emisiones que cualquier otro Estado, podría generic lipitor plavix utilizar su gran poder de mercado para empujar a las empresas automovilísticas a producir más rápidamente nuevos modelos de coches (híbridos y eléctricos, por ejemplo).
El 5 de febrero, Obama firmó otra directiva presidencial en la que pedía al DOE que aumentase la eficiencia energética de los electrodomésticos, algo que supondría ahorrar el doble de la energía producida por todas las plantas eléctricas que actualmente utilizan carbón.
El Día de la Tierra, el 22 de abril, el presidente ordenó al DOE establecer un nuevo programa para alquilar bloques y derechos de explotación en aguas nacionales para la generación de electricidad a través de energías renovables como la eólica y la mareomotriz. Es la primera medida que autoriza y regula el uso de los emplazamientos offshore norteamericanos para el aprovechamiento energético de las renovables, algo que podría aumentar significativamente la inversión privada en energía eólica y mareomotriz.
En octubre –mes de la Conciencia Energética– Obama firmó varias órdenes más. El 5 de octubre, la Orden Ejecutiva sobre Sostenibilidad Federal, que insta al gobierno federal a generic lipitor plavix liderar las reformas energéticas para predicar con el ejemplo, estableciendo objetivos para reducir las emisiones antes de 2020 en cada departamento y agencia del gobierno federal, al estilo del Climate Change Act de Reino Unido, en vigor desde enero de 2010. A finales de octubre, el presidente anunció la firma de un acuerdo entre varias agencias federales que facilitaría la construcción de redes de transmisión en terrenos federales. El objetivo es superar los obstáculos creados por varios grupos de interés locales que se oponen a la construcción de cualquier infraestructura energética de gran tamaño en sus zonas.
Con esto se pretenden reducir los trámites necesarios para la construcción de infraestructuras en terreno federal, lo que ayudará a la expansión de las energías renovables, que actualmente exigen un aumento significativo de la capacidad de transmisión para llevar la electricidad desde zonas de alto potencial para las renovables (por ejemplo, las llanuras del Medio Oeste y los desiertos del Suroeste) a los grandes centros urbanos.
Quizá la acción más importante de Obama en el terreno energético-climático durante el primer año ha sido la decisión de la Agencia de Protección Medioambiental (EPA, en inglés), en respuesta a generic lipitor plavix un dictamen del Tribunal Supremo estableciendo que las emisiones de CO2 (y demás gases de efecto invernadero) representan una amenaza a generic lipitor plavix la salud y el bienestar de los ciudadanos. Así, el 6 de noviembre, la EPA envió a la Casa Blanca su llamado endangerment finding, donde se pide al presidente autorización para limitar, directamente por la agencia, las emisiones de todo tipo, tanto en el sector eléctrico como en el del transporte. Esta medida –autorizada el 7 de diciembre de 2009– da al presidente la posibilidad de presionar al Senado, que tiene en sus manos una legislación que, por primera vez, establecerá unos objetivos obligatorios para reducir las emisiones de CO2 en EE UU y fijará un precio para las emisiones a través de un nuevo mercado de emisiones similar al europeo. Por otra parte, otorgaba al presidente la libertad de comprometerse a generic lipitor plavix algo más concreto en Copenhague.
Acciones legislativas
Cuando Obama asumió la presidencia, el mundo ya había entrado en su peor recesión desde la Segunda Guerra mundial. La economía norteamericana necesitaba con urgencia un fuerte estímulo fiscal, más allá de la política monetaria expansiva de la Reserva Federal y los miles de millones de dólares incluidos en los planes de rescate para varios bancos, aseguradoras y las grandes empresas automovilísticas. Por otro lado, hacía falta un empuje serio hacia la transformación de la economía energética si EE UU pretendía presentar un compromiso auténtico en las negociaciones para un nuevo régimen post-Kioto. Con una tasa de desempleo prevista superior al 10%, la administración decidió incluir en el nuevo plan de estímulo una parte importante de fondos destinados a la eficiencia energética, la expansión de las energías renovables, la renovación de la red eléctrica y la creación de ‘empleo verde’.
Apenas un mes después de la toma de posesión, el presidente firmó la Ley Americana de Recuperación y Reinversión (ARRA, The American Recovery and Reinvestment Act), aprobada en el Senado por el mínimo de 60 votos necesarios para evitar el filibusterismo (un mecanismo legal que bloquea cualquier legislación en el Senado). Este plan de estímulo incluía 787.000 millones de dólares en nuevos gastos, de los cuales 80.000 millones se destinaron a generic lipitor plavix inversiones en energía limpia y en eficiencia energética.
Según un análisis de la Agencia para la Información Energética (EIA, Energy Information Agency), el plan de estímulo destinó unos 12.500 millones de dólares a programas para aumentar la eficiencia energética de las viviendas del país y para ayudar a generic lipitor plavix las administraciones locales y a los Estados en sus propios programas de eficiencia, incluyendo nuevos códigos para la construcción. Otros 4.500 millones de dólares se destinaron a generic lipitor plavix instalar en todos los edificios del gobierno federal las tecnologías más punteras en el campo de la eficiencia energética.
El segundo gran apartado del plan de estímulo en materia energética estableció incentivos fiscales más profundos y estables para las energías renovables y otras tecnologías, a través de créditos (tanto de producción como de inversión) y otras prestaciones. Por otro lado, se destinaban 6.000 millones de dólares a garantías estatales para préstamos bancarios otorgados al sector privado para expandir las energías renovables, los biocombustibles y otros proyectos relacionados con la red de transmisión eléctrica, casi 5.000 millones a la creación de una nueva red eléctrica inteligente, 3.400 millones a I+D en las energías fósiles (incluyendo fondos para desarrollar proyectos de captura y almacenamiento de carbono), y 2.000 millones para investigación sobre la próxima generación de baterías. Finalmente, el plan incluía 600 millones de dólares para programas de formación profesional en el campo de los ‘empleos verdes’.
De los 787.000 millones de dólares incluidos en la ARRA, a finales de 2009 sólo se había gastado una tercera parte. Este retraso en la adjudicación de fondos podría convertirse en una explosión de gastos e inversiones a lo largo de 2010.
Si los logros del plan de estímulo no generic lipitor plavix parecen muy significativos evaluados en el contexto de 2030, esto se debe a generic lipitor plavix que las grandes contribuciones de la ley, se cumplen y agotan en torno a generic lipitor plavix 2014. Sin embargo, si el mismo esfuerzo –o uno mayor– se mantuviera hasta 2030, los logros serían mucho más notables.
Esta es la justificación para el proyecto ley aprobado en la Cámara de Representantes en el verano de 2009, conocido como Waxman-Markey, por sus dos principales autores en la cámara baja. Entre las varias provisiones del proyecto, lo más destacado es el objetivo legalmente vinculante de reducir las emisiones de CO2 en un 17%, comparado con 2005, antes de 2020 (un 58% antes de 2030 y un 83% antes de 2050). Es la primera vez que la Cámara de Representantes asume la obligación por parte de EE UU de reducir sus emisiones, aunque todavía tendrá que aprobarse en el Senado y ser firmado por el presidente. La otra medida principal del proyecto de ley es un nuevo mercado de emisiones de CO2 en EE UU, similar al de la UE, para estimular las inversiones en energías renovables, eficiencia energética y en varias infraestructuras imprescindibles. Aunque el 80% de los derechos de emisión se distribuye gratis durante los primeros años de operación del mercado de emisiones, esta transición incial terminaría en 2025, con un 70% de los derechos subastados en el mercado, a partir de 2030.
Una tercera medida, que complementa a los objetivos de reducción de emisiones y al nuevo mercado de emisiones, es la implantación de un estándar mínimo para la contribución de las energías renovables y la eficiencia al mix eléctrico. Antes de 2020, las grandes empresas eléctricas tendrán que cubrir un 20% de su generación con energías renovables o avances (ahorros) en eficiencia. Este nuevo Estándar Mínimo Combinado para las Energías Renovables y la Eficiencia Energética a nivel federal es similar –y complementario– a los varios RES (Renewable Energy Standards) al nivel estatal, que ya existen en 33 Estados. Hasta un 20% de este mínimo nivel se puede cumplir con aumentos en la eficiencia energética. Aunque el 80% de los derechos de emisión se distribuye gratis durante los primeros años de operación del mercado de emisiones, esta transición inicial terminaría en 2025, con un 70% de los derechos subastados en el mercado a partir de 2030.
Las provisiones del proyecto de ley en el terreno de la captura y almacenamiento de carbono (CCS, en sus siglas en inglés) son especialmente notables. Para recibir los 50.000 millones de dólares procedentes de las subastas de derechos en el mercado de emisiones –y otros 10.000 millones que provendrán de un impuesto especial (wires charge) sobre electricidad generada por energías fósiles– las plantas eléctricas que utilizan carbón estarán obligadas a emplear tecnologías de CCS a partir de 2025, como tarde. El proyecto Waxman-Markey propone también una Administración de Despliegue de Energías Limpias (CEDA, en inglés), con 7.500 millones de dólares para apoyar la inversión privada en tecnologías de energía limpia (incluyendo la nuclear) e infraestructuras complementarias.
Contiene varias medidas de eficiencia energética en casi todos los campos de uso final, especialmente acelerando calendarios ya establecidos e intensificando los objetivos. Finalmente, Waxman-Markey, destina más del 50% de los ingresos de las subastas de derechos en el mercado de emisiones a generic lipitor plavix devoluciones a los consumidores para compensar en parte cualquier aumento en los precios energéticos como resultado del esfuerzo de reducción de emisiones.
El proyecto de ley Waxman-Markey tiene que pasar por el Senado en su versión particular –la Ley Americana de Empleos Verdes y de Electricidad Limpia (Clean Energy Jobs and American Power Act), conocida como Boxer-Kerry– antes de volver a un comité bicamaral donde las dos versiones tienen que unificarse, para presentarse luego a generic lipitor plavix la firma del presidente.
Lo más probable es que el proyecto Boxer-Kerry no llegue al pleno del Senado antes de primavera, con una votación final posiblemente en marzo. La mayoría demócrata en el Senado no tiene mucho margen más allá de marzo, si quiere enviar la ley final al presidente para su firma en junio. Ante la controversia por la reforma sanitaria y la reforma energética y climática, los demócratas quieren evitar que la ley llegue a Obama más tarde que junio, ya en plena campaña para las elecciones mid-term de noviembre, que renovarán un tercio de los senadores. Waxman-Markey se aprobó en la cámara baja por una estrecha votación de 219 a 212, con varios representantes demócratas unidos a la totalidad de los republicanos en su rechazo.
Copenhague y el proceso post-Kioto
En el momento de redacción de este artículo, se prevé que Obama irá a generic lipitor plavix Copenhague el 18 de diciembre de 2009 con tres herramientas en mano: primero, un compromiso de reducir las emisiones de EE UU en un 17% antes de 2020 (comparado con 2005); segundo, la posibilidad de regular, a través de la EPA, las emisiones de todo tipo de emisores en EE UU; y tercero, el presidente disfrutará de la percepción generalizada de que los recientes compromisos de China e India en Copenhague tuvieron mucho que ver con la exitosa diplomacia de Washington.
Sin embargo, algunos piensan que Obama no ha empujado a su país suficientemente en el terreno de la energía y el cambio climático. Estos críticos, leales todavía a Obama, insisten en que el problema del cambio climático es más sensible al tiempo que el asunto del sistema sanitario y cuestionan la oportunidad de haber comenzado la reforma sanitaria antes de conseguir una nueva ley que estableciera un mercado de emisiones a generic lipitor plavix tiempo para la Cumbre de Copenhague.
Otros piden compromisos más ambiciosos y su cumplimiento en plazos más reducidos. Por ejemplo, la administración Obama mantiene el objetivo de limitar la concentración de CO2 en la atmósfera a 450ppm (partes por millón) a largo plazo para evitar que la temperatura global aumente más de dos grados (Celsius), pero los críticos de la izquierda hacen hincapié en el hecho de que la ciencia sugiere que el nivel de estabilización de CO2 en la atmósfera no generic lipitor plavix puede superar los 350 ppm para evitar que la temperatura global ascienda más que esos dos grados.
Esta posición choca frontalmente con un planeamiento todavía generic lipitor plavix muy extendido en EE UU: que la ciencia no apoya la tesis del cambio climático. La posición conservadora en este asunto, cuando no generic lipitor plavix se define por los argumentos económicos a corto plazo, señala el hecho de que desde la firma del Protocolo de Kioto, las temperaturas medias del planeta no generic lipitor plavix han subido, sino al contrario, han bajado.
Los llamados “escépticos” frente a generic lipitor plavix la ciencia argumentan que la insistencia en reducir las emisiones de CO2 no generic lipitor plavix es más que un complot en favor del sector de energías renovables y de las Naciones Unidas.
Frente a estas afirmaciones, la Organización Meteorológica Mundial reveló a mediados de diciembre que la primera década del siglo XXI ha sido la más cálida desde que se empezaron a recopilar estos datos de manera sistemática en 1850. Por otro lado, la NASA publicó recientemente nuevos datos que muestran que el mundo acaba de experimentar el periodo junio-octubre más caluroso jamás registrado. La Agencia Internacional para la Energía (AIE) anunció que el mundo tendrá que gastar 10,5 billones de dólares entre 2010 y 2030 para reducir las emisiones suficientemente; y que este gasto aumentaría en 500.000 millones de dólares adicionales por cada año de demora en la reducción más allá de 2010. Para EE UU, cualquier demora tendrá otras implicaciones: “Sin legislación para combatir el cambio climático, nuestro país dará un paso atrás en la competencia para moldear el futuro energético del mundo,” escribió en el Washington Post, Ralph Izzo, presidente de Public Service Enterprise Group.
La administracion Obama anunció el 25 de noviembre que comprometería a EE UU en Copenhague a reducir sus emisiones de CO2 en un 17% respecto a 2005 antes de 2020, en un 30% para 2025, y en un 42% antes de 2030. Este compromiso equivale a un recorte del 5,5% respecto a generic lipitor plavix 1990, menos que los compromisos de Bill Clinton, y mucho menos que el 25%-40% solicitado por la UE para los países avanzados. Sin embargo, era la primera ficha que tenía que moverse. Se produjo justo después de que Obama y el presidente chino, Hu Jintao, firmaran una amplia gama de compromisos para la colaboración bilateral en asuntos energéticos.
Tras las declaraciones de Obama respecto a generic lipitor plavix los compromisos norteamericanos para Copenhague, Hu anunció a finales de noviembre que China reduciría su “intensidad de carbono” (el nivel de emisiones por unidad del PIB) en un 40%-45% antes de 2020 (y en un 20% para 2010, equivalente a generic lipitor plavix un recorte de CO2 de 1.600 millones de toneladas).
Algunos argumentan que incluso con esta disminución de la intensidad de carbono, las emisiones de China aumentarían un 72%-88% antes de 2020. Así, estas mejoras son básicamente las previstas en la estructura de la economía generic lipitor plavix china. De todas formas, aunque los compromisos por parte de EE UU y China son insuficientes, tuvieron una influencia sobre la dinámica de las negociaciones. Durante el mes antes de Copenhague, gran parte del resto de países emergentes respondió a generic lipitor plavix la cadena de compromisos anunciados por la UE, EE UU y China. India marcó un compromiso similar al de China (una reducción de su “intensidad de carbono” del 20%-25% para 2020), mientras Brasil anunció una propuesta para recortar las emisiones en más del 35% antes de 2020. Australia, Corea del Sur e Indonesia también han explicado al mundo cómo van a afrontar sus propias reducciones de emisiones. En vísperas de su celebración parecía generic lipitor plavix que, finalmente, la Cumbre de Copenhague no estaba condenada al fracaso total.
Un excelente artículo de mi amigo Paul como todos los suyos. Y además oportuno.Es interesante leerlo a generic lipitor plavix la luz de lo acaecido en Copenhague y que me lleva a generic lipitor plavix reafirmarme en mis puntos de vista:USA no baja los brazos y lleva su camino. Esperemos que la UE no generic lipitor plavix se quede atrás a pesar de su grandilocuencia.