La década dorada latinoamericana: las 'global latinas' llegan a occidente
Lourdes Casanova - Economía Exterior 59
Profesora del Departamento Estratégico de INSEAD.
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Los flujos de inversión siempre se habían movido entre Europa y Estados Unidos. En esta nueva fase de la globalización, la inversión ha crecido de forma espectacular entre los países emergentes y desde estos al mundo desarrollado. Hoy el sueño latinoamericano reemplaza al americano.

 

El 9 de septiembre de 2010, para conmemorar el 200 aniversario de la independencia de los países latinoamericanos, la cubierta de la revista británica The Economist apareció con un mapa de América al revés, la Patagonia reemplazaba el ártico y al sur se situaban Estados Unidos y Canadá. El título rezaba, Latinoamérica: la trastienda de nadie, y mencionaba el renacimiento económico de la región. Un año después, en agosto de 2011, la revista norteamericana Time titulaba en cubierta, El declive y caída de Europa y Occidente.

 

Mientras Europa se hunde en el abismo, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) revisa al alza las previsiones de crecimiento para América Latina para 2011, del 4,7 por cien. Como indicador del interés por la región y según Cepal, la zona recibió el año pasado inversiones por valor de 112.000 millones de dólares –lo que representa un crecimiento de un 40 por cien respecto al año anterior– e invirtió en el exterior 43.000 millones de dólares. Esta inversión exterior refleja el dinamismo y la fuerza creciente de las multinacionales emergentes latinoamericanas, las nuevas latinas globales.

 

La reciente creación de la Comunidad de Estados de Latinoamérica y el Caribe (Celac) confirma que la región no necesita el respaldo occidental. Mientras que en la XXI Cumbre de países iberoamericanos, 11 jefes de Estado se ausentaron, todos asistieron a esta, excepto los de Perú, Costa Rica y El Salvador. Y el presidente chino aplaudió esta nueva organización. Latinoamérica está más interesada en sus pares que en los vecinos del norte. Los países BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Suráfrica) han celebrado ya cuatro cumbres y el pasado noviembre se reunió en Lima la quinta cumbre empresarial China-América Latina, con la participación de más de 1.000 empresarios de ambos lados del Pacífico.

 

Latinoamérica refuerza la unidad entre sus vecinos y expande sus alianzas para sostener su crecimiento, mientras el mundo occidental se encoge. La última cumbre en Bruselas para salvar el euro concluyó en divorcio por la negativa del primer ministro británico, David Cameron, a firmar el pacto fiscal que presentaron la canciller alemana Angela Merkel y el presidente francés Nicolás Sarkozy. Europa y Estados Unidos no logran salir de la crisis y se están enredando en una espiral de acusaciones sobre los planes de rescate. Para unos países acostumbrados a dar lecciones al resto del mundo a través de sus organismos multilaterales, el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE); las recomendaciones llegan del sur y los modelos propuestos por EE UU primordialmente, están en crisis. El consenso de Pekín y el consenso alemán, han sustituido al de Washington.

 

El mundo al revés: los nuevos conquistadores latinoamericanos
El nuevo mundo multipolar se refleja en los rankings empresariales. Si consideramos el de la revista Fortune de las 500 mayores empresas del mundo, casi una de cada cuatro proviene de un país emergente. China domina con 51 compañías, le sigue Corea del Sur con 14 y Latinoamérica, con 11. Este éxito resulta más espectacular si tenemos en cuenta que solo había 20 hace 15 años. En la clasificación de las 10 empresas mayores globales por capitalización de mercado del último año, también están representadas cuatro empresas emergentes: tres chinas (Petrochina, Banco Comercial Industrial de China y China Mobile) y una brasileña (Petrobras). Petrobras protagonizó en septiembre de 2010 la mayor salida a bolsa de la historia, en la que consiguió 70.000 millones de dólares.

 

En cuanto a las llamadas ‘latinas globales’ los ingresos de las 500 mayores empresas latinoamericanas, según la clasificación de Latin Trade de agosto de 2011, crecieron este año el 21,5 por cien y llegaron a 2.236 millones de dólares, lo que representaría, si fueran un país, la séptima economía del mundo. La fuerza brasileña se traduce en que casi la mitad de esos ingresos corresponden a sus empresas, y lidera el ranking con Petrobras y seguida por la mexicana Pemex. El impacto de la crisis ha sido mayor en México, y esto se refleja en que sus empresas representan el 21 por cien de los ingresos totales de las 500. Le sigue en importancia Chile y después Argentina, Colombia, Perú y Venezuela.

 

Estos números hablan por sí solos de la capacidad de reacción de estas firmas que, al albor del crecimiento económico de sus países, están cambiando las reglas de juego de muchas industrias. En las subastas de infraestructura de telecomunicaciones, la francoamericana Alcatel Lucent tiene que competir con la china Huawei, la española Telefónica compite con América Móvil en la mayoría de los mercados, y la canadiense Bombardier y la alemana Siemens pujan con la estatal China North Locomotive and Rolling Stock Ltd. Son empresas que conocen las necesidades de los clientes en la misma base de la pirámide, mayoritarias en sus países de origen y en las que la eficiencia es parte de su ADN.

 

Las latinas, campeonas de nadar en aguas turbulentas
Tradicionalmente, los flujos de inversión se habían movido entre Europa y EE UU. En esta nueva fase de la globalización, la inversión ha crecido de forma espectacular entre los países emergentes, y desde estos al mundo desarrollado. Los números de 2009 y 2010 indican que las inversiones entre mercados emergentes o provenientes de ellos, han sido mayores que las de origen del mundo desarrollado. Si consideramos las 10 mayores fusiones y adquisiciones en la región en 2009, las empresas latinas suplantaron a las occidentales, que la crisis dejó sin liquidez, y se replegaron hacia sus mercados nacionales. Según los datos de Latin Finance, Brasil dominó la escena al ser el origen de cinco de las 10 mayores transacciones. Cuatro de ellas fueron fusiones dentro de Brasil, que reforzaron a sus campeones nacionales: la empresa de carne bovina JBS lideró el ranking, con la adquisición de Bertin en Brasil por 6.300 millones de dólares, Perdigão, dentro del mismo sector, adquirió Sadia por 4.100 millones formando Brasil Foods, Globex utilities (Pão de Açúcar) compró Casas Bahia por 2.200 millones de dólares reconquistando el liderazgo dentro del sector de retail brasileño, y Votorantim Celulose e Papel se fusionó con Aracruz Celulose para formar Fibria Celulose en una transacción de 1.980 millones de dólares. El banco suizo UBS, vendió su filial brasileña al grupo financiero también brasileño BTG, UBS Pactual por 2.500 millones de dólares. La entidad resultante, BTG Pactual, es el mayor banco de inversión de los países emergentes. Detrás de esta operación estaba André Esteves, la misma persona que había vendido Banco Pactual a UBS en 2006 por la misma cantidad.

 

En 2010 Brasil y México fueron protagonistas de seis de las 10 mayores fusiones y adquisiciones a nivel mundial. Según el periódico Financial Times, la mayor adquisición fue la compra en México de América Móvil por parte de Carso Global Telecom, por un valor de 24.000 millones de dólares. Dentro del mismo conglomerado, Telmex Internacional compró América Móvil por 5.400 millones de dólares.

 

Aprovechando la debilidad occidental
En este mundo al revés, hace unos días la agencia de calificación británica Fitch rebajaba el rating de los mayores bancos europeos y norteamericanos (Goldman Sachs, Deutsche Bank, Barclays, BofA, BNP/Paribas, JPMorgan, Morgan Stanley y UBS) al mismo tiempo que resaltaba que las empresas latinoamericanas estaban bien preparadas para aguantar la crisis de la zona euro.

 

Los bancos brasileños están aprovechando la crisis para expandirse en Occidente. Banco do Brasil, el mayor banco latinoamericano, fue el primero brasileño en comprar uno norteamericano: Eurobank, en Florida, el pasado abril. El año pasado compró Banco Patagonia, en Argentina, y tiene un total de 220 oficinas en 23 países. Banco do Brasil quiere acompañar la globalización de las empresas brasileñas. El banco de inversión brasileño BTG Pactual, tiene oficinas en los mayores centros financieros del mundo: Nueva York, Los Ángeles, Londres y Hong-Kong y compró hace poco el chileno Celfin, con el objetivo de crear el primer banco de inversión regional.

 

Itaú-Unibanco es el mayor banco privado latinoamericano y el décimo en el mundo por valor de mercado. Itaú tiene operaciones de banca privada en Miami y Suiza para atender a los clientes latinoamericanos, y acaba de firmar un acuerdo con el chileno Munita, Cruzat & Claro (MCC). Bradesco, el rival de Itaú, tiene oficinas en Nueva York, Islas Caimán y Luxemburgo para atender a los clientes brasileños en el exterior, y está comprando la filial brasileña de HSBC. Brasil tiene aún hoy los tipos de interés más altos del mundo, a un 11 por cien, lo que le convierte en un destino muy atractivo para clientes globales que quieren invertir en el país.

 

Al mismo tiempo, la banca española, que inició su expansión latina con fuerza a finales de los años noventa, se lame sus heridas europeas y se ve forzada a desinvertir al otro lado del Atlántico para compensar sus pérdidas inmobiliarias de este lado. Santander acaba de vender su filial colombiana, lo que los analistas consideran un error, ya que Colombia, con un 6 por cien, es uno de los países que está teniendo un crecimiento más rápido. No es una sorpresa que el comprador sea un banco chileno, CorpBanca. El banco había visto nacionalizar su filial venezolana en 2009 y también está vendiendo un 7,8 por cien de su filial chilena.

 

En julio, el grupo colombiano Sura adquirió los negocios de pensiones y seguros en Chile, México, Perú, Uruguay y Colombia de la multinacional holandesa ING. En toda la regiónse están dando movimientos similares.

 

El poder de las empresas latinas
Los datos de ventas, beneficios y valor de mercado del párrafo anterior, muestran que los grandes negocios y la creación de nuevos poderes globales ya no son de exclusividad occidental. Esto conlleva necesariamente un cambio del poder de atracción hacia los países emergentes, que es donde hay acción e ilusión por el futuro. Brasil y China están cautivando a los mejores graduados de las escuelas de negocios y también a los ingenieros, médicos y científicos, en una fuga de cerebros a la inversa. La innovación que viene del sur está siendo estudiada. Ejemplo de ello es el etanol de Brasil, una alternativa a la energía nuclear que la tragedia de Fukushima en Japón ha cuestionado para siempre.

 

Hoy el reconocimiento pasa a las empresas emergentes. Petrobras acaba de recibir el premio Platts Global Energy a la mejor empresa del año por su “clara visión sobre el futuro de la industria energética”. Los premios son considerados los Oscar de la energía. Y el periódico financiero por excelencia Financial Times, a través de su revista The Banker, otorgó al banco mexicano Banorte-Ixe el premio al mejor del año, porque durante la crisis su red comercial se transformó en una de las más grandes del país, además de por su excelente manejo financiero y de riesgos durante este periodo turbulento.

 

El miedo no es buen consejero: latinas en España
El pánico de las empresas españolas a perder la españolidad no está justificado. La polémica se inició con la inversión de la estatal mexicana Pemex, del 5 por cien que sumado a su inicial 4,81 por cien, suponía casi un 10 por cien en la hispano-argentina Repsol YPF. Pemex se había aliado con la constructora Sacyr y entre las dos controlaban el 29,8 por cien. La legislación española obliga a lanzar una Oferta Pública de Adquisición (OPA) cuando se alcanza el 30 por cien. Precisamente YPF, la filial argentina de Repsol, es responsable del 40 por cien de los beneficios de Repsol. Repsol adquirió YPF a finales de 1998 en medio de una enorme crisis en Argentina y con un precio de barril de petróleo a nueve dólares. YPF era la joya de la corona, una empresa argentina recientemente privatizada con una gestión excelente. Esta operación provocó en su día mucha discusión en Argentina. No se trata de “salvar la nacionalidad”, si no de colaborar para lograr mejores empresas.

 

El 15 de noviembre pasado, el empresario mexicano Carlos Slim –a través de la Inmobiliaria Carso– adquirió por 11,1 millones de euros un 3,2 por cien del capital del Grupo Prisa, editor del periódico español El País. El accionista de referencia de Prisa es el grupo Timón, controlado por la familia española Polanco. Slim, el hombre más rico del mundo según la revista Forbes, tiene una participación del 7 por cien en la compañía editora de The New York Times, que también adquirió a través de Inmobiliaria Carso. El empresario es dueño de Telmex y América Móvil, el mayor operador de teléfonía móvil de América Latina. Está presente en 18 países y es el rival por antonomasia de la española Telefónica.

 

Además de Prisa, en España Slim controla el 0,202 por cien del capital de CaixaBank (antigua Criteria) donde entró en 2008. Esta inversión también provocó en su día la polémica, ya que los bancos que dominan la región latinoamericana son los españoles Santander y BBVA.

 

Otro caso de desinversión de multinacionales occidentales que ha aprovechado una multinacional latinoamericana, ha sido protagonizado por el Grupo Bimbo. Esta adquisición ha tenido menos repercusión en la prensa que las anteriores, pero no por ello ha sido menos importante. Grupo Bimbo ha comprado la marca Bimbo en España, que era una filial de la estadounidense Sara Lee. El grupo Bimbo que la revista América Economía llama “Osito voraz” (haciendo referencia a su mascota) está embarcado en una expansión en 19 países en tres continentes con ventas de 12.000 millones de dólares, lo que le ha convertido en la principal distribuidora de pan empaquetado del mundo. Grupo Bimbo recupera así la filial que había vendido en 1978.

 

Mirando hacia el futuro
Mientras las españolas están intentando contrarrestar los efectos negativos que la crisis de la zona euro va a seguir teniendo en sus ratings y en sus perspectivas de crecimiento, las latinas están ávidas de aprovechar oportunidades. La globalización es una autopista de dos direcciones y si las españolas tuvieron su década dorada en la primera década de este siglo, ahora es el turno de las latinoamericanas.

 

Estamos en un momento histórico en el que más de 2.000 millones de ciudadanos en el mundo están saliendo de la pobreza en los mercados emergentes. China, India, Brasil y el continente africano, están creando una tremenda riqueza. Esto supone una oportunidad para las multinacionales que no deben dejar pasar de lado.

 

Necesitamos el conocimiento, la innovación occidental y oriental, el talento norteño y sureño. Las empresas españolas se convirtieron en multinacionales con la inversión latinoamericana de los años noventa. En un momento en el que las multinacionales tradicionales europeas y norteamericanas veían riesgo, las jóvenes españolas no supieron desaprovechar una oportunidad. Las latinoamericanas aprendieron de ellas y están ahora en su década dorada. Las españolas deben recuperar su arrojo y su experiencia en Latinoamérica y colaborar con ellas para salir de esta crisis, crear empleo y devolver la ilusión a los jóvenes. No es el momento de jugar a aprovechar las ventajas fiscales y esconder su nacionalidad. Es el momento de jugársela a largo plazo como hicieron en la última década del siglo pasado. En el reto les va su supervivencia y la salida de la crisis de sus países. El sueño latinoamericano ha sustituido al sueño americano.



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