El cazabombardero de Dassault gana a EADS, aliada con británicos e italianos en el programa Eurofighter. Se impone la oferta menos cara: pero MBDA, participada por EADS, armará a los ‘Rafale’.
La noticia merece ser analizada. Francia ha cerrado un acuerdo, en febrero de 2012, para vender 126 cazabombarderos Rafale a India. Antes de 2040 quizá, India podrá superar a China como país más poblado del mundo; es una potencia nuclear, fuera del Tratado de No Proliferación Nuclear, como lo es Pakistán; ambos comparten 3.000 kilómetros de frontera, una de las más peligrosas del mundo.
Algunas características del acuerdo entre Nueva Delhi y París. En primer lugar, la operación de venta no está totalmente cerrada, si por ello se entiende un 99 por cien cerrada y un uno por cien abierta. Las posibilidades de reconsideración son mínimas. Así, la estatista Francia acaba de ganar por la mano al privatista mundo anglosajón. El Rafale es un avión tan fiable como el Eurofighter, aunque con capacidades más modestas: radio de acción de 1.055 kilómetros frente a 1.380 del Eurofighter. Prestaciones ligeramente menores del Rafale aunque con eficacia equivalente. En Libia, los sistemas de inhibición han funcionado a la perfección: hubo un aparato no francés perdido por un error técnico, con más de 18.000 salidas a lo largo de los seis meses de campaña. Si lo comparamos al Eurofighter, el Rafale alcanza casi dos veces la velocidad del sonido, Mach 1.8, y el Eurofighter llega a Mach 2. Pero esto es como pretender que un Ferrari corra a 480 kilómetros/hora mientras que un Maserati solo alcance 470: no vale la pena discutir. El Rafale sin embargo resiste una carga mayor, 9.500 kilos, frente a 7.500 del Eurofighter, debate también inútil. Lo que no es inútil es el precio. Se ha afirmado –aquí las cifras son ultrasecretas– que en el presupuesto de los franceses había más de 1.000 millones de dólares de ahorro, sobre un total de 20.000 millones de dólares.
La compañía franco-germano-española EADS, aliada desde finales del siglo pasado con Reino Unido e Italia en el programa Eurofighter, ha pedido ya al gobierno indio un documento razonado sobre las causas que han excluido su oferta. Oficiosamente, se ha contestado con un principio general: India busca una base pública de aceptabilidad de su concurso. En una época de grandes escándalos sobre contratos de compraventa de armas, el gobierno indio se ha esforzado por poner este acuerdo, sobre todo político, en grados máximos de transparencia. Tras los escándalos de Arabia Saudí en los años 1980-90, India ha puesto como condición la publicidad de las cifras, salvo las que afecten a la seguridad militar. Aunque, repetimos, no convenga olvidar el entramado de decisiones políticas que rodea a los estudios técnicos.
La tecnología americana, y este es un punto clave para India, es clasificada, es decir, secreta, en su práctica totalidad. No se entregarán orientaciones ni datos estratégicos al comprador. El país que compra queda enteramente a la disposición del país que vende, esto es, América. Es el caso de Japón, Arabia Saudí, Egipto, México y 100 países más. Francia ha introducido una línea muy fina de independencia en esa mínima grieta. Y esa rendijilla es un gran freno, difícil de saltar, para Boeing, optante al concurso con el F/A-18 Super Hornet, o para Lockheed, con el F-16 Super Viper.
Francia, en medio de su condición de país medio-alto, ha ofrecido a India tres acuerdos complementarios. El primero, sobre su TGV, tren de gran velocidad, que puede unir a Cachemira con Trivandrum, en el extremo sur del cono peninsular, más de 4.000 kilómetros, en 16 horas (hoy el ferrocarril necesita siete días, los aviones son insuficientes, las mercancías reclaman la vía férrea). Las otras dos ofertas son sus centrales nucleares y sus submarinos. Francia es una de las cuatro potencias (no sabemos si China puede incluirse o no) que cuenta con submarinos no ya atómicos, sino capaces de disparar misiles con cabeza nuclear contra objetivos lejanos. Esa tecnología, al menos una parte, la necesita India desesperadamente. Francia puede facilitar una parte.
La victoria francesa arrastrará además a otras compañías europeas, como MBDA, uno de los ganadores de este acuerdo. La compañía fabricante de misiles, participada por la británica BAE Systems, EADS, 37,5 por cien cada una, y la italiana Finmeccanica, con el 25 por cien, equipará a los Rafale, como hubiese equipado a los Eurofighter. MBDA tiene sobre todo una potente capacidad de investigación y diseño. Con sede en Francia, este grupo enlaza al europeo EADS con el francés Dassault.
Los fabricantes europeos y americanos tienen que ajustar sus cinturones varios agujeritos. Los presupuestos militares se estrechan desde hace tres años y seguirán encogiéndose. Las compañías industriales, sin excluir las que no están en el primer nivel –Embraer de Brasil, Bombardier de Canadá, la heredera de la holandesa Fokker, Rekkof Aircraft N.V., la china AVIC– necesitan vender. E India tiene necesidad y urgencia en sustituir una parte de su fuerza aérea: aproximadamente, una décima parte de ella. Había comenzado a hacer gestiones y estudios a finales del siglo pasado, antes de convocar en 2007 un gran concurso. El país necesita una poderosa infraestructura de observación aeroespacial ante el único enemigo, China, que le quita el sueño.
Por razones largas de explicar, Estados Unidos, es decir, la administración, el Pentágono y la secretaría de Comercio, tenía interés en que la operación dejara un cierto espacio a los ofertantes europeos. Las empresas constructoras, sobre todo Boeing y Lockheed, protestaron y defendieron sus derechos. Pero el Pentágono disponía de una gran parte de la información. Si la información es clave, más lo es en estos casos. América piensa en el avión europeo de transporte A400M, cuyo diseño comenzó en 1990. Nadie proyecta hoy un avión militar que sustituya a los gigantescos transportes americanos y soviéticos de hace 30 años.
Desde el punto de vista indio, una vez alcanzada una base de aceptabilidad, la oferta más barata debía imponerse. Rafale no era más barato que Eurofighter, sino mucho más barato. Para los tecnócratas del Hexágono esta es una buena ocasión de señalar cómo ha afectado al Elíseo –esto es, como ha hecho lo posible por ignorarla– la rebaja de la triple A de la deuda francesa.
La oferta de EADS está encabezada por las economías más potentes de Europa: Alemania, Francia, Reino Unido, Italia, España. Los Estados cuentan todavía, y mucho, pero la vida se hace más transnacional. Eso sí, la economía transnacional no ha llegado: acabará por llegar, y no del todo, dentro de 100 años o más. Entre tanto, Francia permanece.
¿Qué supone este acuerdo, en febrero de 2012, para un país en campaña electoral? En las encuestas Nicolas Sarkozy va sensiblemente detrás del socialista, François Hollande, 26 puntos a 32 como promedio. La extrema derecha, esa mezcla de ultraderechistas de nuevo cuño, procedente de la izquierda comunista obrera, unida a antiguas alumnas de La Asunción, parece rezagada, con el 18 por cien. La líder del Frente Nacional, Marine Le Pen (43 años) no parece tener suficiente capacidad de arrastre. No es suficientemente atractiva para encender a los jóvenes apóstoles de la regeneración de Francia. El Frente Nacional propone además un salto al vacío: Francia debe abandonar la Unión Europea.
Posiblemente, la segunda vuelta del 5 de mayo (primera, el 21 de abril) enfrente al elitista jefe del socialismo y al actual presidente. Hollande es un discípulo de las grandes escuelas, diplomado de la Escuela Nacional de Administración, ENA. Ha defendido en las últimas semanas su programa sobre energía, educación, vivienda, control financiero. Por ahora avanza, lentamente. Lo cual puede ser útil en una sociedad madura como la francesa. Sarkozy es un abogado parisino, hijo de un emigrante húngaro, un tipo de extraordinaria inteligencia y rapidez, transformado por el cargo, a los 57 años: un general De Gaulle en miniatura. Hollande no es peor sino distinto. Con pocos meses de diferencia, 57 años también, no ha ejercido un solo cargo en el poder ejecutivo. Pero ha sido 26 años diputado en la Asamblea Nacional.
El 39 por cien de los encuestados decididos a votar se declara indeciso. En marzo existe todavía un margen muy amplio para pronunciarse sobre los resultados de mayo. Pero hay algo que conviene pensar. Un jefe de Estado tiene recursos en su mano. Muchos recursos. Sarkozy va a jugarlos todos sin excepción. Y algunos de sus colaboradores, con ese celo del incondicional, estarán dispuestos a cruzar algunas líneas rojas. Él no. Pero algunos colaboradores, pocos, sí. El Partido Socialista es menos opaco, más transparente en la búsqueda de votos. Pero el partido del gobierno, la Unión por un Movimiento Popular, es, se dice, más eficaz. Con todo lo que ese término, eficacia, tiene a veces de perverso. El centro, dominante, y la derecha, lejos de la extrema derecha, cree que Sarkozy es un líder más fuerte para encarar la dura crisis que sigue y sigue. El apoyo de la canciller alemana, Angela Merkel, sorprendente, nunca visto, indica que el eje franco-alemán es fuerte.
