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La infancia en riesgo

Cristina Junquera y Sandra Astete
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La respuesta a la crisis de refugiados en Europa debe ser una acción coordinada y coherente en la que la infancia sea el centro de las políticas, las normativas y las prácticas. Urge cumplir los compromisos adoptados por todos los Estados en la Convención sobre los Derechos del Niño.

Miles de niños refugiados y migrantes dejan atrás sus hogares e inician un viaje peligroso en búsqueda de seguridad, refugio y mejores condiciones de vida. De momento, es una historia interminable. Para algunos, las dificultades comienzan al tener que cruzar un mar bravo y fronteras inseguras. Otros al llegar a Europa se ven expuestos a deplorables condiciones de hacinamiento, enfermedades, explotación, violencia o abuso. Muchos duermen al aire libre mientras el invierno se acerca, se enfrentan a problemas para acceder a los servicios básicos y requieren atención psicosocial, debido a la violencia experimentada o de la que han sido testigos. Muchos viajan sin la protección de un padre o cuidador, lo que les hace aún más vulnerables.

Cada día llegan 700 niños a Europa, muchos exhaustos, angustiados, algunos necesitando atención médica y, por supuesto, alimento, agua, ropa caliente y saneamiento. En muchos casos son detenidos en las fronteras durante horas, si no toda la noche, expuestos a las inclemencias del tiempo. No han dormido en una cama desde hace semanas. Todos han perdido algo al dejar su hogar: amigos, familiares, escuela y estabilidad.

Ante esta grave situación, solo podemos preguntarnos en voz alta: ¿Estamos dispuestos a proteger a estos miles de niños y a brindarlos una oportunidad justa de vida?

Desde Unicef Comité Español subrayamos que cada niño debe ser considerado, primero y, ante todo, como un niño, titular de derechos. No importa dónde estén o de dónde vienen, todos los niños tienen los mismos derechos.

Urge cumplir los compromisos adoptados…

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