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	<title>Estudios de Politica Exterior &#187; Search Results  &#187;  energia</title>
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	<description>A usted le interesa qué pasa en el mundo. Nosotros le proporcionamos el cómo y el porqué.</description>
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		<title>La cuestión iraní: la escalada continúa</title>
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		<pubDate>Fri, 13 Jan 2012 13:42:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>pcolomer</dc:creator>
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		<description><![CDATA[&#160; Por Pablo Colomer. La cuestión iraní es y será uno de los asuntos críticos del año que acaba de comenzar. Irak, Siria, Afganistán, Bahréin… la teocracia chií juega en estos escenarios el papel de potencia regional. Como telón de fondo, la posibilidad de que los ayatolás se hagan con armas nucleares, perspectiva horrorosa o [...]]]></description>
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<p><em>Por Pablo Colomer.</em></p>
<p>La cuestión iraní es y será uno de los asuntos críticos del año que acaba de comenzar. Irak, Siria, Afganistán, Bahréin… la teocracia chií juega en estos escenarios el papel de potencia regional. Como telón de fondo, la posibilidad de que los ayatolás se hagan con armas nucleares, perspectiva horrorosa o vigorizante, según la naturaleza de los regímenes afectados. Desde América hasta Asia, pasando por Europa y África, todos están pendientes del gran juego en torno a la República Islámica.</p>
<p>Uno de los últimos informes sobre el programa nuclear iraní del Organismo Internacional de la Energía Atómica señalaba nuevos indicios de que Teherán prosigue con sus esfuerzos por hacerse con una bomba atómica, a pesar de que el régimen presente el programa como exclusivamente civil. La sospecha generalizada es que Irán está empeñado en desarrollar cuanto antes la dimensión militar de su programa atómico.</p>
<p>Mientras la comunidad internacional aumenta la presión para que abandone esa carrera, Irán sigue dotándose de centrifugadoras y de combustible nuclear. Todo ello, gracias a una cualificada comunidad científica y a la ayuda exterior de Estados y compañías privadas que escapan al régimen de sanciones de Naciones Unidas. En estos momentos, Irán cuenta con uranio enriquecido para fabricar cuatro bombas atómicas, que podrían estar listas en un plazo de 18 meses si avanza en el diseño de cabezas nucleares.</p>
<p>La colaboración de científicos como el ruso <strong>Vyacheslav Danilenko</strong> y el pakistaní <strong>Abdul Qadeer Khan,</strong> o de países como Corea del Norte, se da por cierta. Así, no son casuales los ataques a su comunidad científica relacionada con el programa nuclear. Desde 2007, cinco científicos han muerto en circunstancias similares – uno salvó la vida en un coche bomba en 2010. El último en caer ha sido <strong>Mustafá Ahmadi Roshan,</strong> asesinado el 11 de enero. Estas acciones –junto con los ciberataques como el ejecutado por el virus Stuxnet contra sus centrales nucleares– han conseguido retrasar el programa nuclear iraní.</p>
<p>Los iraníes, no obstante, van aprendiendo las lecciones de esos actos de sabotaje. Ahora ocultan y protegen mejor sus programas y a sus científicos. Y a quienes les amenazan con ataques militares, les prometen una escalada bélica que incendiaría Oriente Próximo y estrangularía la economía mundial, al interrumpir el suministro de petróleo del Golfo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Tormenta comercial en el Golfo</strong></p>
<p>El jefe de la Armada iraní, almirante <strong>Habibolah Sayyari,</strong> ha comentado que cerrar el estrecho de Ormuz es tan fácil como “beber un vaso de agua”. En su punto más angosto no tiene más de 37 kilómetros de ancho. Por ahí pasa el 20% del suministro mundial de crudo, a lo que hay que añadir los envíos de gas natural licuado. Irán ya bloqueó el estrecho en los años ochenta, sembrándolo de minas. Las consecuencias de beber ese vaso de agua, no obstante, pueden ser letales. Véase este <a href="http://blogs.elpais.com/cafe-steiner/2012/01/machos-alfa-en-el-estrecho-de-ormuz.html">post</a> de <strong>José Ignacio Torreblanca</strong> sobre la materia.</p>
<p>Frente a estas amenazas, Occidente aumenta la presión sobre el régimen atacando donde más duele: los hidrocarburos. La industria petrolera iraní supone el 80% de sus ingresos. La República Islámica es el tercer exportador de petróleo del mundo. Vende unos 2,2 millones de barriles de crudo al día, la mayoría en Asia. El presidente de Estados Unidos, <strong>Barack Obama,</strong> aprobó una ley el 31 de diciembre que permite congelar los haberes en EE UU de cualquier institución extranjera que comercie con el Banco Central iraní en el sector del petróleo.</p>
<p>Japón importa un 10% del petróleo que consume de Teherán. En los últimos cinco años ha reducido un 40% sus importaciones de crudo iraní. Según el ministro de finanzas japonés, <strong>Jun Azumi,</strong> en Tokio se tomarán “lo antes posible” medidas para reducir todavía más esa cuota. La Unión Europea, por su parte, prepara nuevas sanciones. En anticipación de esas medidas, las refinerías europeas ya han dejado de hacer compras al contado de crudo iraní, según el <em>Financial Times.</em> De momento, siguen recibiendo las entregas mensuales contratadas de antemano.</p>
<p>El mayor cliente iraní tras India y Japón, China, respalda las resoluciones del Consejo de Seguridad, pero critica las sanciones adicionales. Y al igual que India, mientras intenta negociar precios ventajosos, busca alternativas al crudo iraní. Rusia, por el momento, es el último aliado “casi incondicional” que le queda al gobierno del presidente <strong>Mahmud Ahmadineyad,</strong> como explica <strong>Fernando Gualdoni</strong> en este <a href="http://www.elpais.com/articulo/internacional/industria/declive/1979/elpepiint/20120113elpepiint_2/Tes">artículo</a>.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Israel, actor clave</strong></p>
<p>Como indica <strong>Amos Hares</strong> en su <a href="../articulo?id=4782">artículo</a> para el último número de <em>Política Exterior,</em> <strong>Benjamin Netanyahu</strong> considera Irán la primera amenaza para el país que preside. Durante sus años en el exilio político, el político israelí estuvo obsesionado con la amenaza nuclear iraní, explica Hares. Su vuelta al cargo de primer ministro no fue solo una victoria política personal. Desde su punto de vista, había derrotado a <strong>Tzipi Livni,</strong> líder del principal partido de la oposición, Kadima, para salvar al pueblo judío de un segundo holocausto.</p>
<p>“Esto podría ser una repetición de 1938”, le gusta decir a Netanyahu. “Si Occidente y especialmente Israel no dan los pasos adecuados en el momento adecuado, nada detendrá a los iraníes, y los judíos se enfrentarán una vez más a una amenaza existencial”.</p>
<p>“Para Netanyahu, 2011 no ha hecho más que darle la razón –escribe Amos–. Las sanciones de la comunidad internacional contra Irán no han inducido a Teherán a cambiar de rumbo”. En opinión de <strong>Ehud Barak,</strong> ministro de Defensa, Israel se acerca a un dilema crucial: si las acciones internacionales contra Irán resultan inútiles, casi la única opción que le quedaría a Israel sería un ataque militar contra las instalaciones nucleares iraníes, explica Amos.</p>
<p>La administración Obama ha dejado muy clara su posición: Israel no debe atacar por su cuenta y cada paso contra Irán debe coordinarse con la comunidad internacional. <strong>Leon Panetta,</strong> secretario de Defensa estadounidense, ha transmitido este mensaje en dos reuniones urgentes con su homólogo israelí en los últimos meses. Panetta precisó que lo más probable era que un ataque aéreo solo retrasara a los iraníes un año o dos. El exjefe del Mosad, <strong>Meir Dagan,</strong> ha llegado incluso a advertir que Netanyahu y Barak estaban actuando irresponsablemente y que un ataque israelí, a estas alturas, podría desembocar en una larga guerra regional por la que Israel pagaría un alto precio.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Para más información:</strong></p>
<p>Amos Harel, &#8220;<a href="http://www.politicaexterior.com/articulo?id=4782" target="_blank">Netanyahu, frente al cambio árabe y la amenaza iraní&#8221;</a>. <em>Política Exterior</em> núm. 145, enero-febrero 2012.</p>
<p>Catalina Gómez Ángel, <a href="../articulo?id=4770">&#8220;Arabia Saudí-Irán, guerra fría entre musulmanes&#8221;</a>. <em>Política Exterior</em> núm. 144, noviembre-diciembre 2011.</p>
<p>Paulo Botta, <a href="../articulo?id=4544">&#8220;Los Estados árabes ante el programa nuclear iraní&#8221;</a>. <em>Política Exterior</em> núm. 139, enero-febrero 2011.</p>
<p>Mariano Aguirre, <a href="../articulo?id=4552">&#8220;¿Cómo evitar en Irán una profecía autocumplida?&#8221;</a>. <em>Política Exterior</em> núm. 139, enero-febrero 2011.</p>
<p>Luciano Zaccara, <a href="../articulo?id=4553">&#8220;Irán y EE UU: ni sanciones ni intervención&#8221;</a>. <em>Política Exterior</em> núm. 139, enero-febrero 2011.</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Escenarios energéticos: propuestas y debate</title>
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		<pubDate>Wed, 30 Nov 2011 12:13:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator>pcolomer</dc:creator>
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			<content:encoded><![CDATA[<p>&nbsp;</p>
<p>“Perdonen que sea obvio: la energía está siempre de actualidad”. Así abría fuego <strong>Darío Valcárcel,</strong> director de <em>Estudios de Política Exterior</em>, moderador del coloquio en el Hotel intercontinental de Madrid que ha servido de presentación del <a href="../economia-exterior">último número</a> de <em>Economía Exterior</em> (otoño 2011), dedicado a la energía.</p>
<p>El de la energía es un debate que no necesita ser avivado. Vemos un buen ejemplo de ello en Europa. Francia, campeón de la energía nuclear, se prepara para las elecciones presidenciales de mayo de 2012. El candidato socialista, <strong>François Hollande,</strong> se ha aliado con los verdes en materia energética y aboga por una reducción drástica del <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Anexo:Reactores_nucleares_de_Francia">parque nuclear francés</a>, actualmente compuesto por 59 centrales nucleares, más una en construcción. La coalición rojiverde quiere reducir el número de centrales francesas a 34. El presidente de la República y candidato de la <a href="http://www.u-m-p.org/">UMP</a>, <strong>Nicolas Sarkozy,</strong> defiende por contra la apuesta nuclear francesa, que data de los tiempos del presidente <strong>René Coty,</strong> a mediados de la década de los cincuenta.</p>
<p>Tres países europeos –Alemania, Italia y Suiza– han tomado la decisión de renunciar a la energía nuclear. Mientras tanto, Reino Unido, Polonia y Finlandia reafirman su intención de seguir adelante con los planes de construir reactores que existían antes del accidente de Fukushima. En breve se espera el primer informe sobre los resultados preliminares de las pruebas de resistencia llevadas a cabo en los 152 reactores que existen en toda la UE, impulsados a raíz del accidente en la central nuclear japonesa.</p>
<p>Fukushima no es la única causa que distorsiona el debate en torno a la energía nuclear. La crisis económica que sufre Europa da razones a defensores y detractores. Électricité de France ha cuantificado el coste del nuevo reactor que se está construyendo en Normandía en 6.000 millones de euros, cerca del doble de lo presupuestado inicialmente. Está previsto que entre en funcionamiento en 2016 en lugar de en 2014, como estaba previsto. Mientras tanto, el Elíseo sostiene que de aquí a 2030 Francia no podrá financiar energías renovables que rebasen más del 20% de la producción total.</p>
<p>Los defensores de los nuclear lo tienen claro: “Tras Fukushima, las perspectivas de la energía nuclear son sólidas”. Así lo afirma <strong>Dominique Mockly,</strong> director del Business Group Back-end de Areva, el campeón nacional francés en materia nuclear, quien efectuó una defensa de este tipo de energía en la presentación de <em>Economía Exterior</em> 58. Según Mockly, el futuro está en un <em>mix</em> energético dominado por la energías renovables y la nuclear. La ecuación energética global, afirma, así lo exige.</p>
<p>Por un lado, explica Mockly, la demanda mundial de energía se está multiplicando por dos, a raíz de la emergencia de gigantes como China, India o Brasil. A ello hay que sumar el agotamiento de las energías fósiles. Y para completar el cuadro, tenemos la apuesta europea por la reducción drástica de las emisiones que impone la lucha contra el cambio climático. Todo ello lleva a deducir a Mockly que la apuesta por lo nuclear, junto con las energías renovables, es necesaria.</p>
<p>Las ventajas y desventajas de las diferentes fuentes energéticas quedan recogidas en <em>Economía Exterior</em> 58, donde conviven una entrevista en profundidad con Mockly (en abierto, haga clic <a href="../articulo?id=4741">aquí</a>) y artículos como el de <strong><a href="../articulo?id=4744">Marcel Coderch Collel</a>,</strong> coautor del libro <em><a href="http://www.terra.org/articulos/art02160.html">El Espejismo Nuclear: Por qué la energía nuclear no es la solución sino parte del problema</a>.</em></p>
<p><em>Para acceder al índice completo de </em>Economía Exterior<em> 58, por favor haga clic <a href="../economia-exterior">aquí</a>. </em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Para más información:</strong></p>
<p>Diego Íñiguez, <a href="http://www.politicaexterior.com/articulo?id=4689" target="_blank">&#8220;Alemania, un país al verde vivo&#8221;</a>. <em>Política Exterior</em> núm. 142, julio-agosto 2011.</p>
<p><a href="http://129.35.96.152/wps/portal/rielcano/Energia?WCM_GLOBAL_CONTEXT=/wps/wcm/connect/elcano/Elcano_es/Especiales/Especial+Energia/Industrias+Energ_ticas/Energia+Nuclear" target="_blank">Especial energía nuclear</a>. Real Instituto Elcano.</p>
<p><a href="http://debatepedia.idebate.org/en/index.php/Debate:_Nuclear_energy" target="_blank">Debate: nuclear energy</a>. Debatepedia.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em> </em></p>
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		<title>Libros: la tercera revolución industrial y el poder lateral</title>
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		<pubDate>Tue, 29 Nov 2011 10:47:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator>pcolomer</dc:creator>
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<p><a href="http://planetadelibros.com/la-tercera-revolucion-industrial-libro-50996.html"><em>La Tercera Revolución Industrial. Cómo el poder lateral está transformando la energía, la economía y el mundo</em></a>, de Jeremy Rifkin. Editorial Paidós. Barcelona, 2011. 400 págs. 22,90 euros.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Jeremy Rifkin</strong> es uno de los pensadores sociales más celebres de nuestra época. Como tal, su trabajo se sigue con enorme interés, siendo objeto de furibundas alabanzas y críticas desmayadas. El contexto de crisis actual, acompañado por una búsqueda del cambio a gran escala, augura más alabanzas que críticas para su obra más reciente. Este último libro conecta dos de los grandes avances de los últimos años, las energías renovables y las tecnologías de la información y comunicación, que abren la puerta a lo que Rifkin denomina la tercera revolución industrial. La salida de la crisis se encuentra ahí, nos dice Rifkin.</p>
<p>Este libro viene a ser un relato desde dentro del despliegue del concepto de tercera revolución industrial y del modelo de desarrollo de la misma, que incluye una mirada a las personalidades y los actores (jefes de Estado, directores gerentes de grandes empresas globales, emprendedores sociales y ONG) que están siendo pioneros en su implementación.</p>
<p>¿Qué supone esta revolución? La revolución que pregona Rifkin tiene cinco bases. La primera, efectuar el cambio de un régimen energético de combustibles fósiles basados en el carbono por un régimen de energías renovables. La segunda, reconfigurar el parque mundial de edificios para transformar cada inmueble en una minicentral eléctrica capaz de captar <em>in situ</em> energías renovables. Tercera, instalar tecnología de almacenaje de energía renovable en todos los edificios. Cuarta, utilizar la tecnología de la comunicación de Internet para poner en contacto las minicentrales eléctricas con los consumidores. Y quinta, implantar un parque de vehículos de motor eléctrico con alimentación de red o pilas de combustible, impulsados por energías renovables.</p>
<p>Según <strong>Arianna Huffington</strong>, de <em>The Huffinton Post</em>, este libro “es uno de esos que cambian las reglas del juego, relacionando las dos tecnologías clave del siglo XXI y aportándonos una nueva y poderosa visión económica para el futuro. Cuando vemos en su proyecto que la economía puede volver a crecer, La Tercera Revolución Industrial se nos presenta como una hoja de ruta ineludible”.</p>
<p>“El problema de este ensayo no radica en que su autor demande una economía fundamentada en unas fuentes de energía sostenibles, ¡que bienvenidas sean!, sino en que rezuma por todas las esquinas un tufillo a proyecto de visionario”, discrepa <strong>Luis Perdices de Blas,</strong> de la Universidad Complutense, en este <a href="http://www.elpais.com/articulo/portada/Rifkin/pensador/social/visionario/elpepuculbab/20111112elpbabpor_33/Tes">artículo</a> para <em>El País</em>. Según el catedrático de Economía, no queda clara la viabilidad financiera de la propuesta de Rifkin.</p>
<p>En cualquier caso, se trata de un relato bienvenido en los tiempos convulsos que nos ha tocado vivir, donde los discursos de un mejor porvenir nunca están de más. Sigamos atentos a Rifkin.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Para más información:</strong></p>
<p>Publicaciones: <a href="http://www.politicaexterior.com/archives/10273" target="_blank">&#8220;Cambio Climático, Comercio de Emisiones y otros desafíos del siglo XXI&#8221;</a>. <em>Estudios de Política Exterior SA</em>, enero 2011.</p>
<p>Sree Sreenivasan y Eliza Cooper, <a href="http://www.politicaexterior.com/articulo?id=4624" target="_blank">&#8220;De #Egipto a #Fukushima: revolución en los medios&#8221;</a>. <em>Política Exterior</em> núm. 141, mayo-junio 2011.</p>
<p>Lara Lázaro, <a href="http://www.politicaexterior.com/articulo?id=4501">&#8220;Después del mal arranque de Copenhague&#8221;</a>. <em>Política Exterior</em> núm. 138, noviembre-diciembre 2011.</p>
<p><a href="http://www.youtube.com/watch?v=T34qifxSBkk&amp;feature=related" target="_blank">Entrevista a Jeremy Rifkin en You Tube</a>. Fundación Ideas para el Progreso, abril 2010.</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Acción exterior española en un mundo en cambio: Juan Moscoso, PSOE</title>
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		<pubDate>Wed, 16 Nov 2011 12:42:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>pcolomer</dc:creator>
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<p><strong>Juan Moscoso del Prado</strong> (Pamplona, 1966) es doctor en Ciencias Económicas y Empresariales por la Universidad Autónoma de Madrid. Cursó estudios de posgrado en el Colegio de Europa (Brujas, Bélgica) y está especializado en asuntos de la Unión Europea. Moscoso es miembro de la comisión ejecutiva regional del PSOE de Navarra y ha sido diputado en Cortes en la IX legislatura, en la que ejerció de portavoz de su grupo en la comisión mixta para la UE. Representa al PSOE en la Comisión Española de Ayuda al Refugiado y en la Fundación Consejo España-Estados Unidos. Sus ideas sobre política pueden seguirse en <a href="http://www.elblogdejuanmoscosodelprado.blogspot.com/">“El blog de Juan Moscoso del Prado”</a> y en su cuenta de Twitter: <a href="http://twitter.com/#%21/JuanMoscosodelP">@JuanMoscosodelP</a>. En las elecciones del 20-N se presenta como cabeza de lista por Navarra.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>¿Cómo percibe el momento que está atravesando la Unión Europea, atacada por una crisis que no termina de gobernarse?</strong></p>
<p>Los últimos movimientos son positivos, pero siguen convergiendo hacia un objetivo que si se hubiese querido alcanzar de una manera más directa desde un principio, como hemos defendido desde el Partido Socialista, nos hubiésemos ahorrado muchos disgustos. Hemos defendido que el fondo de rescate tenga más capacidad, más instrumentos a su disposición; al mismo tiempo que defendemos avanzar en otras áreas que el Tratado de Lisboa permite desarrollar, como la armonización fiscal. Creemos que Alemania poco a poco está asumiendo la realidad de la situación, quizá no tan rápido como debiera. Lo mismo ocurre con el papel del Banco Central Europeo (BCE). Siempre defendimos que el BCE debía intervenir en operaciones de mercado abierto, comprar deuda e, incluso, redefinir su misión: no solo como vigilante de la inflación, sino como garante del crecimiento y la creación de empleo. Esto era un tabú hace uno o dos años y ahora empieza a formar parte del discurso económico europeo.</p>
<p><strong>La Alemania que ha surgido a raíz de la crisis europea se ha mostrado más nacionalista, más independiente… ¿Cómo debe relacionarse España con esta nueva Alemania?</strong></p>
<p>Esta Alemania tiene dos caras contradictorias. Por un lado, quiere liderar la Europa económica. Sin embargo, a pesar  del nuevo instrumento del que disponemos –el Tratado de Lisboa–, se muestra muy tímida a la hora de dar pasos e impulsar la acción común europea fuera de nuestras fronteras. Un ejemplo muy claro ha sido lo ocurrido con la misión de la OTAN en Libia. Al mismo tiempo que intentaba condicionar la acción económica de muchos países, se retiraba de esa misión, a punto de hacer un papel preocupante en el Consejo de Seguridad de la ONU, donde China y Rusia se abstuvieron, y Alemania estuvo cerca de votar en contra. Esto dice mucho de los problemas que tiene ahora Europa. Estamos muy desequilibrados en lo político, como ilustra el ejemplo libio. Hay otros ejemplos: lo que está ocurriendo con la relación con Rusia, la política de vecindad con los países del Este&#8230;</p>
<p><strong>En qué situación queda España en este momento de crisis. ¿Cómo podría relanzarse otra vez en Europa?</strong></p>
<p>Creo que estamos siendo muy responsables. El acuerdo sobre la recapitalización de la banca lo hemos asumido con responsabilidad. Hemos entendido que era bueno para la zona euro en su conjunto. España, como el resto de países del Sur, salimos de esta crisis heridos. Las posiciones políticas de los últimos años tenían cierto respaldo en la capacidad de crecimiento y el peso económico de cada país. Se notaba mucho en España a la hora de construir una política de cooperación al desarrollo. En ese caso, nuestra capacidad de influencia venía de que estábamos aportando muchos fondos y recursos para estas políticas. En los próximos años todo esto se va a tener que reestructurar o reequilibrar.</p>
<p>Hemos sufrido las consecuencias de la crisis financiera y económica internacional por razones externas a la economía española, pero hemos tenido un elemento propio como ha sido la burbuja inmobiliaria, y el daño que ha hecho en nuestro tejido productivo y también en nuestros bancos. Entre la crisis financiera originada en Estados Unidos y la crisis de la deuda soberana, hemos tenido nuestra propia crisis derivada de los activos “malos” de la crisis inmobiliaria. Tenemos algo de lo que tomar nota, para no volver a repetirlo en el futuro. Me preocupa cuando se habla de que tenemos que volver a 1996; eso de que “España creaba ocho de cada diez nuevos empleos”. Esa ecuación era la misma que mostraba que construíamos más viviendas que Francia y Alemania juntas. Es decir, la otra cara de la misma moneda. De ahí el superávit: la burbuja se había convertido en algo estructural. Ahora toca reajustar nuestra acción política.</p>
<p><strong>¿Qué temas europeos de política exterior podría impulsar España? Por ejemplo, en el caso de Turquía y su adhesión a la UE. Existe un consenso básico entre los partidos políticos españoles sobre esta cuestión y, sin embargo, España no ha sido realmente activa en el impulso a las negociaciones. Parece que ante la negativa de Francia y Alemania, nadie se ha atrevido.</strong></p>
<p>Hay algunos temas en los que somos fundamentales. Por ejemplo, impulsar la Unión por el Mediterráneo o la política de vecindad con el Mediterráneo; nuestras relaciones bilaterales con Marruecos y Argelia… La relación que tiene España con Turquía es buena. Con iniciativas como la Alianza de Civilizaciones hemos creado confianza, reforzada por el papel que España ha tenido de facilitador en el proceso de paz de Oriente Próximo. De hecho, en la última Asamblea General de la ONU, el papel español, discreto, ha sido muy constructivo. También hemos tenido un papel importante en la evolución serbia respecto a Kosovo. Es decir, como potencia media, facilitadora y discreta, tenemos siempre en nuestra área de influencia un papel importante que desempeñar.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong><em>La “primavera árabe” y Mediterráneo</em></strong></p>
<p><strong>¿La intervención en Libia se podría enmarcar dentro de ese papel de potencia media?</strong> <strong>Otros países de menor tamaño y más alejados de la zona de conflicto han prestado una mayor ayuda en la intervención, como es el caso de Noruega o Dinamarca. ¿Cree suficiente el papel desempeñado por España? ¿Cuál puede ser nuestra aportación para el futuro del país?</strong></p>
<p>Creo que España ha hecho un buen papel en Libia. En el marco de la UE y de la OTAN, España está participando sin complejos, con dedicación y compromiso en muchas misiones internacionales. Tenemos un número importante de tropas desplegado en el exterior. En esta legislatura se eliminó el tope cuantitativo. Si no tenemos más, se debe a límites de capacidades operativas y presupuestarias. No hay ninguna barrera psicológica. El volumen que tenemos solamente en Líbano y en Afganistán supone un compromiso histórico, nunca habíamos tenido tantos soldados en el exterior de tantas maneras distintas. Estamos en el Cuerno de África, en Chad, acabamos de irnos de los Balcanes&#8230;</p>
<p>En Libia, se trata de una misión que nuestro ejército conoce bien. Ya habíamos participado en otras operaciones de bombardeo, además con los mismos aviones: los F-18. Lo importante era crear un dispositivo global que mostrase el compromiso de la comunidad internacional para proteger a los ciudadanos libios. El porqué del reparto de tareas tiene menos importancia. Además, al principio no se sabía qué iba a pasar. A posteriori es muy fácil decir que era la parte más cómoda de la misión, pero entonces no se sabía si podía haber una confrontación aérea.</p>
<p>En la transición en Libia tenemos que ir de la mano de la UE, coordinando actuaciones, con un papel similar al que se está haciendo en Túnez o en Egipto. Hay que contribuir a reforzar el clima de diálogo político entre las diferentes partes; ayudar a que proyectos de cooperación al desarrollo refuercen sus instituciones; impulsar la gobernaza; ayudar a tener puentes entre Libia y la UE… Tenemos experiencia.</p>
<p><strong>Un caso que presenta ciertos paralelismos con el caso libio es el de Siria. Se ha visto que Bachar el Asad no va a cesar la represión. La UE ha aumentado las sanciones, pero a corto plazo no parece que vayan a resultar decisivas. ¿Cómo debe reaccionar España, dentro de la UE, ante una crisis que no tiene marcha atrás?</strong></p>
<p>España ha estado siempre en el consenso europeo. Siempre hemos apoyado las sanciones. Nos enfrentamos a una situación de represión urbana que recuerda el caso de muchas dictaduras. La comunidad internacional tiene que utilizar los recursos que tiene conforme a la legalidad internacional. En este caso, las sanciones económicas, como ocurre con Irán u otros países.</p>
<p><strong>¿Será necesaria una escalada?</strong></p>
<p>Hay que esperar a ver cómo evoluciona la situación. Cómo se organiza la oposición en el exterior… Desde España apoyaremos, dentro de la UE, sanciones económicas y todo lo que haga falta para ayudar a los opositores y conseguir que el régimen colapse lo antes posible. El principio de la Responsabilidad de Proteger es el mismo que en el caso de Libia. Lo que pasa es que en ocasiones se puede aplicar de manera directa y otras veces no es tan sencillo.</p>
<p><strong>Mohamed VI ha iniciado la senda de la reforma en Marruecos presionado por la “primavera árabe”. ¿Cómo percibe los últimos movimientos reformistas en el país vecino?</strong></p>
<p>La suficiencia de las reformas, el tiempo lo dirá. Nuestra valoración es positiva. Todo lo que conduzca al refuerzo del vínculo entre Marruecos y la UE –para ello España tiene que hacer de puente– revertirá positivamente en la región, en España y en Europa. Marruecos tiene un nivel educativo cada vez más alto, más recursos. Ha optado por una reforma desde el sistema, en el marco de la “primavera árabe”. Ahora hay que ver qué sucede en las elecciones y ser prudentes.</p>
<p><strong>¿Cómo se puede salir del <em>impasse</em>? Marruecos está inmerso en un proceso de “regionalización avanzada”, diseñada en un principio para incorporar el Sahara occidental. El tiempo corre en contra de los saharauis. ¿Cómo debe España mediar en este conflicto?</strong></p>
<p>España es un agente activo en esta cuestión por su condición de expotencia colonial, de un lado, y de vecino con muchos intereses comunes, del otro. Se trata de una situación delicada, pues a veces se malinterpretan los pasos que se dan o los intentos de acercar posiciones. La solución solo puede venir por un acuerdo entre las partes, a realizar en el marco de las Naciones Unidas conforme al Derecho Internacional. Para eso sería muy importante que la UE tuviese una posición clara. A veces el problema ha venido más por la existencia de diferentes posiciones en la UE que por la inexistencia de una hoja de ruta clara en la ONU. También es importante el desarrollo y la consolidación de la democracia en Marruecos. A medida que suceda, su credibilidad a la hora de sentarse a negociar con los saharauis irá cambiando, y los acuerdos a los que podrán llegar las partes serán distintos. No sabría definir un horizonte temporal; lo que sí tengo claro es que la solución tendrá que ser justa, mutuamente aceptada y que respete el principio de autodeterminación del pueblo saharaui. Todos esos ingredientes hacen esa ecuación muy difícil.<strong> </strong></p>
<p><a href="../articulo?id=4567"><strong>Miguel Ángel Moratinos</strong></a><strong> ha señalado que existen todavía muchos estereotipos en la sociedad española que no se han superado con respecto a Marruecos. ¿Comparte esta percepción?</strong></p>
<p>Estoy de acuerdo: hay un gran desconocimiento y predomina el estereotipo. El español no valora el desarrollo, la sociedad civil, la cultura, la historia y el papel que puede desarrollar Marruecos en el mundo. Es un gran país y cualquiera que lo conozca lo admira en muchos sentidos. Es verdad que es una sociedad democráticamente incompleta y con muchas necesidades de mejora. Y es verdad que esta cuestión se ha convertido muchas veces en un tema de política interior que ha producido extrañas alianzas. El caso de Aminetu Haidar es un ejemplo, acercando las posturas del Partido Popular e Izquierda Unida. Aquello no ayudó demasiado. Ni a mejorar la capacidad española de influencia en el conflicto, ni tampoco a mejorar la imagen de Marruecos. Hay que luchar contra esos estereotipos a través de la educación. Y sobre todo apoyando las reformas y el desarrollo económico, democrático y social de Marruecos.</p>
<p><strong>¿No ha llevado la “primavera árabe” a partidos como el suyo a replantearse la política seguida hacia países como Marruecos? Muchas veces se percibe que es una política marcada por asuntos como la inmigración o la seguridad. ¿Cómo interpreta que las propias sociedades árabes se hayan rebelado contra dictadores como Gadafi o Ben Alí, mientras los occidentales mantenían relaciones benévolas con todos ellos?</strong></p>
<p>La reacción ha sido de alegría y de optimismo, de confianza en que al final todas las sociedades convergen hacia la democracia. Este proceso se produce en oleadas o por goteo. Desde que yo recuerdo, se ha dado en América Latina, en Europa del Este, ahora en los países árabes… No es nada nuevo. Es verdad que se ha producido en un conjunto de naciones donde no había un referente democrático claro, como sí sucedía en Iberoamérica. Mi partido, como todos los partidos democráticos europeos, llevamos muchas décadas trabajando con otros partidos al sur del mediterráneo, sembrando el germen del asociacionismo, las políticas de género&#8230; La comunidad internacional ha contribuido de alguna manera a la “primavera árabe”. Eso no quiere decir que durante todos estos años no se haya convivido con esos regímenes dictatoriales. Pero el mismo Ben Alí que saqueaba las cuentas públicas organizaba conferencias sobre igualdad de género que eran el ejemplo de lo que ocurría en África. Muchas veces es verdad que se tuvo miedo a presionar más.<strong> </strong></p>
<p><strong>¿No hay un hueco para la autocrítica dentro de la satisfacción por lo que sucede en el Mediterráneo? ¿No piensa que en algunos momentos deberían presionar más?</strong><strong> </strong></p>
<p>Sí, porque eso sigue ocurriendo con otros países que son muy poderosos en lo económico, como Arabia Saudí. Pero también es verdad que los países como España, que aspiran a tener una presencia global en algunos ámbitos, tienen que estar en todas partes. España nunca retiró un embajador ni nunca rompió relaciones diplomáticas con ningún país durante las dictaduras de América Latina. A muchos diplomáticos nos expulsaron, pero ahí estuvimos siempre. Y ahí estamos. Esto a veces se olvida. Muchas veces la defensa de tu interés y el de tus ciudadanos te obliga a estar ahí y a resistir. Es una de las claves de la diplomacia.</p>
<p><strong>El presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmud Abbas, ha solicitado ante la ONU el reconocimiento de Palestina como Estado de pleno derecho según las fronteras de 1967, eso sí, sujetas a modificaciones. España ha apoyado dicha reivindicación. ¿Cree que son necesarios pasos como este para desatascar un proceso de paz enquistado desde hace décadas?</strong></p>
<p>Lo hemos apoyado como partido, y también en el gobierno, porque hemos entendido que era el momento oportuno para desbloquear las negociaciones. Ni el cuarteto, ni la hoja de ruta… habíamos llegado a un momento que no se sabía por dónde evolucionar. Incluso el gobierno de Israel estaba empezando a hablar de una solución que no incluía los dos Estados. La comunidad internacional tenía también que dar un paso. Es importante que lo estemos dando en la UE de manera prácticamente unánime y que se hayan conseguido aplacar las desconfianzas que había en un sentido o en otro. En septiembre se hizo un esfuerzo en el consejo de Asuntos Exteriores de la UE para llevar una posición común y cuidar las intervenciones [en la Asamblea General de las Naciones Unidas]. Ahora se está trabajando para cuando se sepa qué decide el Consejo de Seguridad. El reconocimiento es una cuestión de derecho. Nadie niega que la solución deba ser la de los dos Estados. Es además lo que los israelíes quieren. Hay matices delicados por resolver, por ejemplo sobre la población árabe de Israel, etcétera. Pero la solución es negociar y la actitud de EE UU es positiva, aunque quizá no va tan rápido como habríamos querido o esperado tras la llegada de Obama y su discurso de El Cairo. Las condiciones complicadas de política interior norteamericana, a un año de las elecciones y con la crisis económica, hacen que EE UU esté en una posición menos decisiva que hace algunos meses, pero creo que vamos a estar todos en esto. Además es bueno también para Israel, es una oportunidad histórica aprovechar la “primavera árabe” y ser el Estado que contribuya al desarrollo del nuevo Estado Palestino, a su consolidación económica y a su encaje en esa parte del mundo que tanto necesita estabilidad. La solicitud palestina es positiva y me sorprende que no haya ocurrido antes porque creo que contribuirá a que se avance en las negociaciones.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong><em>América Latina</em></strong></p>
<p><strong>América Latina es hoy una región transformada política y económicamente. Esta nueva realidad ofrece para España nuevas oportunidades de relación, pero también supone dificultades, retos, a la hora de defender nuestros intereses (económicos, políticos, culturales, sociales). Ante esta transformación, y ante la evidente pérdida de relevancia del sistema de Cumbres Iberoamericanas (un instrumento tan valioso para nosotros durante años), ¿cómo deberíamos reorientar la política hacia la región para seguir defendiendo los intereses y nuestra posición?</strong></p>
<p>Es verdad que han faltado líderes importantes en la Cumbre de Asunción, y algunos estaban geográficamente muy cerca. Pero no sé hasta qué punto hay que reinventar el vínculo iberoamericano y las cumbres porque lo que está sucediendo es fruto del éxito del proceso que empezó hace 20 años. Remontémonos 20 años atrás y pensemos en una América Latina con democracia consolidada en todos los países salvo en Cuba, con algunos líderes globales, con países como Brasil que quieren dar el paso y ser actores globales en el ámbito de la seguridad y otros espacios donde antes era impensable que hubiese países latinoamericanos, y donde España y Portugal, con 45 y 10 millones de habitantes, respectivamente, pudiesen pilotar este proceso en el marco de las cumbres, pese a la creación de la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB). Es un marco diplomático y de cooperación política como existen otros muchos en el ámbito americano, y han existido diferentes protagonismos en diferentes momentos. Iberoamérica se ha convertido en una región consolidada, y nuestro papel pasa a ser más el de buscar intereses comunes y no tanto el de acompañar ese proceso que desde el principio tuvo de referencia la transición española. Hemos estado vendiendo la transición española y el desarrollo económico español, y lo hemos hecho muy bien.</p>
<p>Nuestra prioridad como país es reforzar el vínculo europeo y profundizar en la construcción europea en todos los sentidos, y hay que buscar socios que conduzcan a ello. Por tanto, la relación con América Latina debe ser cada vez más europea: comerciales, industriales de intercambio tecnológico, que favorezcan el desarrollo en sectores punteros, como cambio climático y energía. Al mismo tiempo, España, desde lo bilateral, debe seguir trabajando en lo propio del vínculo iberoamericano que es, sobre todo, lo cultural y desarrollar una industria, que incluye cine, literatura y medios de comunicación para que la comunidad hispanohablante se consolide como un polo. Y esto va a ser parte de nuestra relación con EE UU.</p>
<p><strong>Cuba está inmersa en un tímido proceso de reformas económicas y políticas, cuyos resultados aún no son visibles. En las últimas dos legislaturas, España ha abogado sin descanso por eliminar la posición común sobre Cuba de la Unión Europea. ¿Cree que se cumplen las condiciones para dar ese paso? ¿De qué manera podría favorecer España un transición democrática en la isla?</strong></p>
<p>Con Cuba ha habido un desencuentro instrumental, pero no sobre el fondo. La sociedad española, y desde luego el PSOE, desea que Cuba sea una democracia homologable a la de cualquier país europeo o a las democracias más consolidadas de América Latina. Para ello, hemos querido acompañar a los cubanos –al pueblo, a la oposición– para que esa transición se haga de manera pacífica y desde dentro del país. La discrepancia en el objetivo, entre esta legislatura y la anterior del Partido Popular, fue en el papel que debía desempeñar la UE para conseguirlo. La Unión adoptó una Posición Común para intentar acelerar, forzar, esa evolución. Nuestra impresión fue que esa posición no había dado resultados y, de hecho, el régimen cubano se había endurecido y no se veía ningún tipo de evolución. Hay que diferenciar la Posición Común como instrumento para intentar lograr unos resultados, de lo que es un castigo a una población por el tipo de régimen que tienen, que parece que es lo que defienden otros partidos. Nosotros mantenemos relación con muchos cubanos, y hay una población española muy importante en Cuba que exige que tengamos una presencia estable. Además, existe un vínculo histórico y moral. Lo importante ahora es que la UE condicione desde el respeto, utilizando los instrumentos de los que dispone, y que la transición cubana se produzca lo antes posible. En España, todo lo que se refiere a Cuba es muy simbólico y da mucho juego en el día a día de la política española y, como en el Sahara, se utiliza a veces en exceso con intereses partidistas sin voluntad alguna de contribuir a nada.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong><em>Misiones internacionales </em></strong></p>
<p><strong>En 2014, España completará la retirada de tropas de Afganistán, un país al que todavía le queda un largo camino por recorrer no ya para ser considerado un país próspero y estable, sino para escapar de la etiqueta de Estado fallido. En Irak, las cosas evolucionan más favorablemente, aunque la violencia y los problemas económicos siguen muy presentes. ¿Qué balance hace de una década de intervenciones españolas en dos de los escenarios más calientes del planeta?</strong></p>
<p>La misión en Afganistán tenía dos objetivos muy distintos. Un objetivo de corto plazo, que buscaba estabilizar el país y, sobre todo, evitar que fuese la base mundial del terrorismo yihadista de Al Qaeda, y creo que eso se ha conseguido. Eso obligó a hacer una intervención sobre el terreno muy complicada que llevó a plantearse el segundo objetivo: la construcción de un Estado que fuese capaz de garantizar su continuidad cuando la coalición internacional se retirase. Esto será evaluado con el paso de los años. La contribución española ha sido muy importante, con un coste muy alto en vidas y en esfuerzo. España ha representado muy bien lo que se debía hacer, con presencia militar real y, por otro lado, hemos contribuido a crear tejido social e institucional para que el país tenga un futuro distinto. Nos hemos concentrado en los ámbitos donde somos especialistas: en la cooperación para crear servicios sociales básicos, políticas de salud reproductiva, construcción de infraestructuras fundamentales. Ha sido una misión muy complicada en una parte del mundo muy difícil. Creo que la crisis económica no va a permitir cerrar bien la presencia sobre el terreno y habrá que ver cómo se mantienen las políticas de cooperación puramente civiles una vez que se termine la fase militar. Ese es el gran reto de la comunidad internacional tras la salida de los soldados.</p>
<p>Respecto a Irak, es el ejemplo de cómo una misión no solamente no logra lo que pretendía –que en ningún caso podía conseguirlo ya que no había armas de destrucción masiva–, sino que muestra que a veces no es tan fácil reemplazar un régimen dictatorial por uno democrático estable cuando surgen los odios y las tensiones étnicas y religiosas de siglos. No sé cómo acabará Irak.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong><em>Asuntos pendientes</em></strong></p>
<p><strong>Curiosamente, la retirada de las tropas españolas de Irak ha sido una de las decisiones más respetadas y criticadas al mismo tiempo. Se criticó que los principios dejasen de lado el pragmatismo, algo que también sucedió con la retirada de España de la misión de Kosovo…</strong></p>
<p>Creo que son cosas muy distintas. La retirada de Irak fue un compromiso electoral y no creo que se pudiese hacer de otra manera. Quizá se podría haber construido mediáticamente diferente en las 24 horas en las que sucedió. Además, el tiempo nos ha dado la razón. Respecto a Kosovo, no ha habido en ningún momento un desencuentro. En Kosovo cambió la situación, con la declaración unilateral de independencia, aceptada por un número importante de socios europeos. El objetivo por el que estábamos desapareció de inmediato y entendimos que la misión estaba liquidada. En Kosovo la prensa conservadora intentó replicar la reacción a lo de Irak, pero no había fundamento.</p>
<p><strong>¿Debe España reconocer ya a Kosovo? ¿Hasta qué punto la postura española ha dificultado nuestra posición dentro de la UE?</strong></p>
<p>Con Kosovo hay que trabajar para que dentro de la UE haya una postura europea más clara y unánime. Para ello, hay que trabajar de la mano de los serbios. De hecho, cuando se produjo el acercamiento entre los serbios y los kosovares en la ONU este año, España jugo un papel importante, pero discreto. El futuro de Serbia y de Kosovo es la UE. La adhesión de los Balcanes occidentales es la gran ampliación pendiente, además dentro de las fronteras europeas. Ahí está la solución. Cada día que pasa, los serbios están más pendientes de su proceso de aproximación a la UE y no creo que tengan problemas en el futuro para dar pasos respecto a Kosovo que faciliten su adhesión y la del resto de repúblicas de la antigua Yugoslavia.</p>
<p><strong>Una vez que Serbia diera el paso, ¿España haría lo mismo?</strong></p>
<p>Hay reconocimientos formales bilaterales que para unas cosas son necesarias y para otras no.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong><em>Cooperación al desarrollo</em></strong></p>
<p><strong>España se situó en 2008 a la cabeza de los países donantes, escalando hasta el sexto puesto al año siguiente. Los Presupuestos Generales para 2011 han reducido la ayuda al desarrollo en más de 918 millones, lo que sitúa a la cooperación española en cifras inferiores a las de 2007. ¿Habrá que seguir reduciendo las partidas para la cooperación? ¿Cómo seguir haciendo más con menos?</strong></p>
<p>Nosotros estamos comprometidos con el 0,7%, lo queríamos haber alcanzado en la pasada legislatura y de hecho íbamos muy bien, hasta que llegó la crisis. Creemos que se debe alcanzar, como país y también en la UE. En este sentido, los objetivos de fondo de la cooperación siguen ahí, igual de vigentes que hace ocho años o incluso más. La experiencia de estos años nos ha hecho mejorar mucho en nuestra manera de hacer cooperación, en materia de coherencia y coordinación con otros países y de complementariedad con plataformas de la sociedad civil. Nos hemos ido especializando en algunos ámbitos: servicios sociales básicos, políticas de género, salud reproductiva sexual, fortalecimiento institucional… Llegamos además a muchos sitios, en América Latina y en el Mediterráneo. Hacen falta más recursos, que deben salir de los presupuestos públicos de todos los niveles, lo que exige coordinarse mejor con las autonomías y a nivel local. Proponemos crear a escala europea la tasa sobre transacciones financieras internacionales y, con ese recurso, financiar políticas de cooperación y de cambio climático.</p>
<p>Hemos crecido muy rápido en los últimos años también hemos hecho aportaciones muy importantes a fondos internacionales. Por eso hay que mejorar en la evaluación y en la coherencia de la cooperación. Esta crisis económica demuestra que el fin último de la cooperación, que haya bienes públicos globales de calidad (educación, salud, agua, infraestructuras, instituciones transparentes) es fundamental para el desarrollo y la sostenibilidad de todos. Y esto solo se puede conseguir mediante la cooperación y la gobernanza internacional, que es otra de las asignaturas pendientes.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong><em>Servicio exterior</em></strong></p>
<p><strong>La creciente complejidad de la política exterior y, sobre todo, la ampliación de los intereses exteriores de España reclama desde hace años una reforma del servicio exterior. Es preciso dotar al ministerio de Exteriores de mayores recursos humanos y materiales, así como redefinir sus objetivos. ¿Cuáles son sus propuestas al respecto?</strong></p>
<p>El servicio exterior es el único cuerpo administrativo español que no ha tenido una reforma importante desde que estamos en democracia. Eso explica las resistencias y el nerviosismo en algunos cuerpos de la administración. Ha habido varias propuestas y algún borrador de proyecto de ley, pero nunca se ha llegado a materializar en proyecto o anteproyecto que llegara a las Cortes. Estos proyectos habrá que adaptarlos en el futuro teniendo en cuenta lo que está pasando con la crisis y la necesidad de reforzar la parte económica de la diplomacia. Lo que se pretendía era crear realmente un mecanismo político de coordinación de la diplomacia y la presencia española en el exterior, que tuviese en cuenta no solo a las embajadas, representaciones y consulados, sino a toda la acción exterior: oficinas comerciales, diplomacia cultural, los institutos Cervantes, comunidades autónomas, sociedad civil. A medida que pasa el tiempo la actuación es más importante en lo económico.</p>
<p>El Servicio Europeo de Acción Exterior generó muchas expectativas, pero se ha puesto en marcha de forma bastante discreta. Debe servir como palanca del propio servicio exterior de España, que debe ser más ágil, polivalente y llegar a más sitios. No puede ser, por ejemplo, que España hay presidido la OSCE y el Consejo de Europa sin tener embajada en ningún país del Cáucaso. Es preciso modernizar el servicio exterior español y hacerlo por acuerdo entre los principales partidos políticos. Para lograrlo, lo fundamental es llegar a un acuerdo presupuestario y de plantilla a medio plazo.</p>
<p><em>Entrevista realizada por Pablo Colomer y Áurea Moltó.</em></p>
<p><em><br />
</em></p>
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		<title>Proliferación: Irán, cada vez más cerca de la bomba</title>
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		<pubDate>Mon, 14 Nov 2011 10:09:34 +0000</pubDate>
		<dc:creator>pcolomer</dc:creator>
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		<description><![CDATA[&#160; Esta semana en Informe Semanal de Política Exterior: Irán. El último informe sobre el programa nuclear iraní del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) señala nuevos indicios de que Teherán prosigue con sus esfuerzos por hacerse con una bomba atómica, a pesar de que el régimen lo presente como exclusivamente civil. El OIEA [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Esta semana en Informe Semanal de Política Exterior: Irán.</strong></p>
<p>El último informe sobre el programa nuclear iraní del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) señala nuevos indicios de que Teherán prosigue con sus esfuerzos por hacerse con una bomba atómica, a pesar de que el régimen lo presente como exclusivamente civil.</p>
<p>El OIEA no lo puede demostrar, entre otras cosas porque a las dificultades técnicas se añaden las maniobras de ocultación de los iraníes, aunque esto no mitiga el nerviosismo en la región, particularmente en Israel.</p>
<p>Más bien al contrario. Debido a que Teherán se ha cuidado mucho de permitir a los inspectores del OIEA realizar con libertad su trabajo, las zonas de sombra en sus conclusiones refuerzan la sospecha de que Irán está empeñado en desarrollar cuanto antes la dimensión militar de su programa atómico.</p>
<p>Lo que sí está suficientemente demostrado es el avance iraní en la tecnología de misiles. Misiles y cabezas nucleares son elementos complementarios del desarrollo de un arsenal atómico. Mientras la comunidad internacional debate si debe presionar más a su régimen para que abandone esa carrera, Irán sigue dotándose de centrifugadoras y de combustible nuclear, gracias a una cualificada comunidad científica y a la ayuda exterior de Estados y compañías privadas que escapan al régimen de sanciones de la ONU.</p>
<p>Según informes filtrados de la CIA, Irán interrumpió su I+D en armas nuclea­res en 2003. Sin embargo, otras fuentes de inteligencia señalan que la ha retomado en los últimos años en centros como el de Parchin, donde hay cuando menos varias instalaciones sospechosas. Por otra parte, Irán cuenta con uranio enriquecido para fabricar cuatro bombas atómicas, que podrían estar listas en un plazo de dos años si avanza en el diseño de cabezas nucleares.</p>
<p>El ministro iraní de Asuntos Exteriores, y antes alto funcionario con responsabilidades en materia nuclear, <strong>Alí Akbar Salehi</strong>, ha respondido al informe del OIEA expresando su desprecio a “esas especulaciones”, insistiendo en el carácter político de la controversia desatada.</p>
<p>Pero nadie duda de la colaboración de científicos como el ruso <strong>Vyacheslav Danilenko</strong> y el pakistaní <strong>Abdul Qadeer Khan</strong> (o de países como Corea del Norte) con el programa nuclear iraní. No es casual que Irán haya sido objeto de ciberataques como el ejecutado por el virus Stuxnet contra sus centrales nucleares o el asesinato de varios de sus científicos, el último de ellos <strong>Majid Shahriari</strong>, en el mismo Teherán en noviembre de 2010.</p>
<p>El problema es que los iraníes han aprendido varias lecciones de esos actos de sabotaje: ahora ocultan y protegen mucho mejor sus programas y a sus científicos. Y a quienes les amenazan con ataques militares, les han prometido una escalada bélica que incendiaría Oriente Próximo y estrangularía la economía mundial al interrumpir el suministro de petróleo del Golfo.</p>
<p>La única salida de la comunidad internacional son las sanciones. Una de ellas es un embargo comercial para impedirle exportar hidrocarburos. Pero eso es algo que China, Rusia y varios países más, que no han olvidado el fiasco de las supuestas armas de destrucción masiva iraquíes, ya han advertido que frenarán en el Consejo de Seguridad de la ONU.</p>
<p><em>Para ver el índice completo del último Informe Semanal de Política Exterior, haga clic <a href="http://www.politicaexterior.com/informe-semanal" target="_blank">aquí</a>.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Para más información:</strong></p>
<p>Catalina Gómez Ángel, <a href="http://www.politicaexterior.com/articulo?id=4770" target="_blank">&#8220;Arabia Saudí-Irán, guerra fría entre musulmanes&#8221;</a>. <em>Política Exterior</em> núm. 144, noviembre-diciembre 2011.</p>
<p>Paulo Botta, <a href="http://www.politicaexterior.com/articulo?id=4544" target="_blank">&#8220;Los Estados árabes ante el programa nuclear iraní&#8221;</a>. <em>Política Exterior</em> núm. 139, enero-febrero 2011.</p>
<p>Mariano Aguirre, <a href="http://www.politicaexterior.com/articulo?id=4552" target="_blank">&#8220;¿Cómo evitar en Irán una profecía autocumplida?&#8221;</a>. <em>Política Exterior</em> núm. 139, enero-febrero 2011.</p>
<p>Luciano Zaccara, <a href="http://www.politicaexterior.com/articulo?id=4553" target="_blank">&#8220;Irán y EE UU:  ni sanciones  ni intervención&#8221;</a>. <em>Política Exterior</em> núm. 139, enero-febrero 2011.</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Acción exterior española en un mundo en cambio: Willy Meyer, Izquierda Unida</title>
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		<pubDate>Thu, 03 Nov 2011 11:12:36 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[&#160; Willy Meyer Pleite (Madrid, 1952) es eurodiputado por España por parte del grupo de Izquierda Unida Europea en el Parlamento Europeo. Ocupa el cargo de vicepresidente de la Comisión de Peticiones y de la Delegación de la Asamblea Euro-Latinoamericana. Es miembro del Comité Ejecutivo del PCE y de la dirección federal de Izquierda Unida [...]]]></description>
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<p><a href="http://www.willymeyer.es/" target="_blank"><strong>Willy Meyer Pleite</strong></a> (Madrid, 1952) es eurodiputado por España por parte del grupo de Izquierda Unida Europea en el Parlamento Europeo. Ocupa el cargo de vicepresidente de la Comisión de Peticiones y de la Delegación de la Asamblea Euro-Latinoamericana. Es miembro del Comité Ejecutivo del PCE y de la dirección federal de Izquierda Unida (IU). Como experto en temas de seguridad y defensa, ocupó la secretaría de Relaciones Internacionales de IU. Actualmente, ocupa la secretaría de Política Internacional del partido.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>¿Cómo percibe el momento que está atravesando la Unión Europea, atacada por una crisis que no termina de gobernarse?</strong></p>
<p>La UE vive un momento crítico, está en una encrucijada, porque el proyecto que nosotros compartimos en origen –un espacio regional y político con un objetivo claro, que era la cohesión social y territorial para contribuir a un mundo en paz– está totalmente en entredicho. La orientación económica que tiene en estos momentos la UE, pactada por socialdemócratas, liberales y los conservadores, está poniendo en riesgo este proyecto, que ya no es común. El objetivo de la cohesión social y territorial es hoy imposible de alcanzar. En el momento que desde el Tratado de Maastricht hasta el de Lisboa lo que se blinda es una Europa que traslade el Consenso de Washington a Bruselas, renunciando la socialdemocracia a sus señas de identidad (intervención de la economía, política fiscal progresiva…), el objetivo pasa a ser que el libre mercado se encargue de organizarnos la vida, que los Estados no tengan capacidad de intervenir en los mercados… Con las consecuencias que todos conocemos.</p>
<p><strong>Existe cierto consenso en torno al eslogan que dice que, para salir de la crisis, necesitamos más Europa. Pero parece que este eslogan, según quien lo pronuncie, significa una cosa u otra, tiene o no un mayor alcance. ¿Qué significa para usted ese “más Europa”?</strong></p>
<p>Esta es una crisis que no tiene límite y la decisión última del Consejo Europeo, hablando de poner más de un billón de euros encima de la mesa, no va a resolver el problema. Desde nuestro punto de vista lo que habría que hacer es tomar nota de que la crisis es una crisis sistémica y como tal necesita de una alternativa en profundidad. Esa alternativa pasa por un rescate de parte del sector financiero para que sea público, es decir, una banca pública europea sobre la base de que el Banco Central Europeo no sea un satélite descontrolado, sino bajo control para que tanto los Estados nacionales como la Comisión, el Parlamento y el Consejo tengan capacidad de intervención en la economía. Eso requiere una política fiscal común, un tesoro europeo y una orientación económica que incentive el rescate de sectores estratégicos de producción que han sido privatizados. El paquete energético: gas, electricidad, derivados del petróleo, deben ser públicos, y rescatar transportes, telecomunicaciones, correos, el sector naval, la siderurgia… para que mediante consorcios europeos se pueda planificar la economía con el objetivo de crear empleo. No se trata por supuesto de eliminar el mercado, pero sí de poner filtros para que el mercado no sea depredador.</p>
<p><strong>Con una mayoría conservadora en la Unión Europea, ¿qué posibilidades hay de tomar el camino que usted indica?</strong></p>
<p>Nos dejan solo un espacio, porque es verdad que la correlación de fuerzas es la que es. No solamente son los conservadores, es que la socialdemocracia, desgraciadamente, ahora es cuando empiezan a rescatar el viejo discurso socialdemócrata. Lo que nos queda es la movilización y la protesta. Nuestra obligación como fuerza política es estar con la gente en la calle.</p>
<p><strong>La crisis ha puesto de manifiesto un cambio en el modo de actuar alemán. ¿Cómo ha de relacionarse España con esta nueva Alemania?</strong></p>
<p>La crisis lo que ha puesto de manifiesto es la ficción de la arquitectura política europea. Solo hay que ver las últimas reuniones, uno insultando al otro; Merkel y Sarkozy se reúnen primero, deciden y después informan… Nosotros nunca hemos compartido la idea de una relación de vasallaje. Merkel ha ido marcando lo que tenía que hacer el gobierno español. Recuerdo su última visita, cuando nada más llegar dijo que la subida salarial hay que aplicarla en función de la productividad, etcétera. No compartimos eso por una cuestión de soberanía nacional, igual que no compartimos que el Banco Central Europeo nos diga que reformemos la Constitución.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em><strong>Primavera árabe y Mediterráneo</strong></em></p>
<p><strong>España ha participado en la intervención en Libia con una fragata, cuatro cazabombarderos y otras fuerzas de apoyo. Otros países de menor tamaño y más alejados de la zona de conflicto han prestado una mayor ayuda, como es el caso de Noruega o Dinamarca. ¿Cree suficiente el papel desempeñado por España? ¿Cuál puede ser nuestra aportación para el futuro del país?</strong></p>
<p>Yo creo que es incompatible ser  de izquierdas y progresista con la cultura de la sangre, y lo digo así con rotundidad. Lo que hemos visto en Libia es una resolución del Consejo de Seguridad que implantaba una zona de exclusión aérea y que autorizaba a proteger a la ciudadanía, dejando claro que Gadafi no era un objetivo. Esto ha derivado en la OTAN, siendo cómplice de una ejecución extrajudicial, tortura y asesinato. Esas imágenes que todos hemos visto son repugnantes. No compartimos nada de lo que se ha hecho en Libia. Nos posicionamos con la Unión Africana y con todos los países del mundo que reclamaban que la negociación debía evitar un baño de sangre. La inteligencia norteamericana advertía al principio del conflicto: “Cuidado, que hay una parte armada que son fundamentalistas islámicos relacionados con Al Qaeda”. Cuando a esta parte se le da armamento, tenemos un problema.</p>
<p>Saludamos la “primavera árabe” porque eran revoluciones con una misma lengua, con reivindicaciones universales de derechos, donde no entraba el fenómeno sectario de la religión. Pero ¿qué ocurre? Que las potencias occidentales prefieren en ocasiones apoyar a los fundamentalistas con tal de lograr determinados objetivos. Lo vimos en Afganistán con Bin Laden y ahora lo vemos en Libia. En cualquier caso, nosotros siempre hemos dicho que en Libia, en el caso de Siria, en el de Marruecos, Arabia Saudí o Israel, se necesitan soluciones por la vía diplomática, por la vía de la presión, nunca por esta vía que nos deja un país devastado desde el cinismo más absoluto de potencias que han sido amigas y colaboradoras. Y ahora vamos a ver las consecuencias. Vamos a tener una constitución con la Sharia islámica, vamos a ver cómo se desarma todo lo que se ha armado y vamos a ver en qué acaba Libia.</p>
<p><strong>Bachar el Asad no va a abandonar el poder de manera voluntaria y, según lo visto, seguirá reprimiendo las protestas a sangre y fuego. ¿Cómo debe reaccionar España y la Unión Europea ante una crisis que ya no tiene marcha atrás?</strong></p>
<p>Como hace con Israel y Palestina. Con paciencia, negociación, diplomacia y diálogo. Y mucha cooperación. Yo no me imagino una acción de la ONU contra Israel a pesar de que incumple las resoluciones del Consejo de Seguridad.</p>
<p><strong>¿No cree que las sanciones sean la vía ahora que se van a empezar a aplicar las que tocan el sector de los hidrocarburos, que podrían debilitar al régimen?</strong></p>
<p>El problema de las sanciones es si afectan o no a la población. Hay otras vías. En Siria se inició un proceso de reformas que en principio pareció que el régimen las iba a aceptar, luego se vio que no. Lo que hay que hacer es que la oposición y el régimen se pongan de acuerdo para que las reformas lleguen e iniciar un proceso de transición para que el pueblo sirio decida en libertad.</p>
<p><strong>¿Cree que El Asad podría ser un interlocutor válido? ¿Un actor en pro de la reforma?</strong></p>
<p>Eso dependerá de su actuación. Ahora mismo lo tiene muy difícil, pero para nosotros lo fundamental es que se permita un debate con todas las garantías. Observadores internacionales, libertad de expresión e información… Pero nosotros le damos tanta importancia a Siria como a Arabia Saudí, Bahréin o Yemen. No tenemos la capacidad que tienen los gobiernos de distinguir. Es decir, se centran en Siria pero con la dinastía saudí hacen negocios, intentando competir para el plan de modernización de sus carros de combate, en una pugna comercial entre España, Francia y Estados Unidos. Eso no nos cabe en la cabeza. Para nosotros es tan importante promocionar la democracia en Siria como en Arabia Saudí.</p>
<p><strong>La adhesión de Turquía a la UE ha quedado paralizada, sin visos de continuidad. La Turquía de Erdogan, mientras tanto, ha seguido su camino, convirtiéndose en un actor clave en Oriente Próximo. España ha defendido la adhesión de Turquía a la Unión, pero sin resultados visibles. ¿Debe alzar su voz en una UE donde Turquía no parece ser una prioridad? ¿España podría liderar en este campo junto a otros socios, Reino Unido por ejemplo?</strong></p>
<p>Estamos a favor de la incorporación, siempre y cuando Turquía cumpla con los criterios de Copenhague. Ahora bien, Turquía tiene un problema muy serio y lo tiene que resolver, si no nunca formará parte de la Unión Europea: está ocupando la parte norte de la República de Chipre con 40.000 soldados. Además, Ankara tiene un programa de colonización a través de los turcos. Estamos justo en el momento crítico de las negociaciones a alto nivel entre las comunidades turco-chipriota y greco-chipriota. Si Turquía no abandona la ocupación militar y pone fin a la colonización, nunca va a poder estar en la UE. Por desgracia, Ankara está trabajando en el sentido contrario. Por ejemplo en la cuestión de las reservas de gas en torno a la isla, cuya extracción está dificultando mediante provocaciones.</p>
<p><strong>El rey de Marruecos, Mohamed VI, ha iniciado la senda de la reforma presionado por la “primavera árabe”. Esta reforma no conllevará cambios estructurales a corto plazo, pero sí que puede abrir las puertas a una transición tutelada y gradual. ¿Cómo percibe los últimos movimientos reformistas en Marruecos?</strong></p>
<p>A mí me sorprendió la celeridad, una vez que se conoció el resultado del referéndum, de la Comisión Europea y la señora Ashton para decir que era una situación magnífica y que ya teníamos una Constitución democrática. Yo creo que es una tomadura de pelo. Es verdad que se han eliminado algunos poderes feudales, que siempre se agradece en el siglo XXI, pero es una Constitución que sanciona un poder fundamental al rey. Además se silencia la oposición que está habiendo en Marruecos, con manifestaciones de miles de personas.</p>
<p><strong>¿Cómo puede España desempeñar un papel activo y acompañar una posible transición marroquí?</strong></p>
<p>La relación de España con Marruecos debe tener el cuenta que somos el país que tiene la obligación de garantizar el proceso de administración colonial, con todas sus consecuencias. No puede mirar para otro lado. No puede, ante la crisis del campamento de la dignidad [noviembre de 2010], cumplir un papel de “aquí no ha pasado nada”. El papel español tiene que ser exigente, porque la descolonización no es cualquier cosa. Europa cometió crímenes durante el siglo XIX y XX en África, crímenes contra la humanidad, y tenemos una obligación con ese continente: que la descolonización sea una realidad. España ha jugado el papel contrario. Su planteamiento es el siguiente: “Ceuta y Melilla son sagradas, así que lo que nos digan. Que ocupan el Sahara, qué le vamos a hacer; que reprimen a la gente, bueno”. Es decir, una relación de entrega absoluta.</p>
<p><strong>En estos momentos, Marruecos está inmerso en un proceso que Mohamed VI ha calificado de “regionalización avanzada”, diseñada en un principio para incorporar el Sahara occidental a Marruecos. El tiempo corre en contra de los saharauis. ¿Debe España presionar más a Marruecos para que acepte una solución mediada al conflicto del Sahara?</strong></p>
<p>La ocupación del Sahara occidental es un asunto de España, que afecta al Estado español. España es el gobierno que debía garantizar el proceso administrativo de descolonización conforme al Derecho Internacional. Al no hacerlo abandona al pueblo saharaui y Marruecos se hace de hecho con la propiedad del Sahara Occidental, con sus recursos, a pesar de que hay sentencias de tribunales que niegan la propiedad a Marruecos. Es decir, es un territorio no autónomo que está protegido por el Consejo de Seguridad de la ONU hasta que finalice su proceso de descolonización, y que tiene que ejercer su derecho a la autodeterminación. Por todo ello, nosotros no estuvimos de acuerdo durante la presidencia española del Consejo de la UE de otorgar el Estatuto Avanzado a Marruecos. La diplomacia marroquí nos quiso hacer creer que la solución al conflicto del Sahara sería una administración del Estado parecida a la española, descentralizada. Eso es desconocer cómo es el país. Marruecos no tiene nada que ver con España. Nos querían hacer creer que si se le daba un estatuto de autonomía al Sahara, se salva la autodeterminación y resolvemos el problema.</p>
<p><strong><a href="../articulo?id=4567">Miguel Ángel Moratinos</a> ha señalado que existen todavía muchos estereotipos en la sociedad española que no se han superado con respecto a Marruecos. Y reconoce que la acción gubernamental del anterior gobierno no permeó en la sociedad española en parte por culpa de esos estereotipos. ¿Comparte esta percepción?</strong></p>
<p>En España hay una gran solidaridad con el pueblo saharaui y esa solidaridad lo distorsiona todo. Se trata de una solidaridad transversal, no sólo de Izquierda Unida; del PSOE, del PP… de la sociedad en general. Recordemos que aquello fue una provincia: cuando en el colegio nos enseñaban el mapa con las provincias, una de ellas era el Sahara. En la cultura española siempre se nos ha quedado la idea de que aquello lo hicimos mal, de que los abandonamos, y que efectivamente hay una deuda.</p>
<p><strong>El presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmud Abbas, ha solicitado ante la ONU el reconocimiento de Palestina como Estado de pleno derecho. España ha apoyado dicha reivindicación. ¿Cree que son necesarios pasos como este para desatascar un proceso de paz enquistado desde hace décadas?</strong></p>
<p>Aprovecho la ocasión para hablar de un tema importante: el rediseño de Naciones Unidas. Es insostenible que una organización internacional adopte resoluciones en su Asamblea General por inmensas mayorías, casi por unanimidad, y que el veto de un Estado no permita su cumplimiento. Necesitamos una arquitectura que permita un verdadero gobierno democrático. Sobre Palestina, aquí tenemos un problema de la comunidad internacional en relación al nivel de exigencia con el gobierno de Israel. A Israel le sale gratis todo: puede bombardear y ocupar Líbano, puede destrozar Gaza, cometer crímenes&#8230; y le sale gratis. Tan gratis que cuando firma acuerdos internacionales como el de Annapolis, en 2010, una hoja de ruta para conseguir una configuración del Estado palestino, el nuevo gobierno con Netanyahu y Lieberman rechaza esos acuerdos. En Derecho Internacional eso no se puede hacer. Además, los asentamientos siguen. Creo que el gesto que ha adoptado la Autoridad Nacional Palestina pone a los pies de los caballos a Israel. El problema es que el <em>lobby</em> judío en Estados Unidos es tan fuerte que el presidente de los EE UU, Barack Obama, dijo hace unos meses que estaba a favor de un Estado palestino, con la capital en Jerusalén este y las fronteras de 1967; a los pocos días llegó Netanyahu, dijo que ni hablar y ya está.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em><strong>América Latina</strong></em></p>
<p><strong>América Latina es hoy una región transformada política y económicamente. Esta nueva realidad ofrece para España nuevas oportunidades de relación, pero también supone dificultades, retos, a la hora de defender nuestros intereses. Ante esta transformación, y ante la evidente pérdida de relevancia del sistema de Cumbres Iberoamericanas, ¿cómo deberíamos reorientar la política hacia la región para seguir defendiendo los intereses y nuestra posición?</strong></p>
<p>España debe de jugar un papel importante en las relaciones de la Unión Europea con América Latina y el Caribe. Nosotros estamos de acuerdo con lo que se aprobó en la cumbre de Viena de establecer una relación estratégica birregional entre la UE y América Latina. Lo que nos preocupa es que detrás de esa relación estratégica la UE lo que persigue es intentar imponer su modelo de integración regional. La diplomacia europea tiene que ser absolutamente respetuosa con el proceso de integración regional latinoamericano. El modelo Europa empezó poniendo la economía al servicio del interés general, como se está haciendo ahora en América Latina y el Caribe, salvando las distancias en cada gobierno. El proceso de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) es así: busca espacios públicos comunes para que esa integración regional sea una realidad. El problema es que las multinacionales europeas, de la mano de la UE, quieren tener una relación comercial sin tener en cuenta las asimetrías, vía tratados de libre comercio. Estamos en contra de este tipo de relaciones comerciales que no tienen en cuenta las asimetrías, la complementariedad y el comercio justo. América Latina no está en condiciones para que se acabe con su débil tejido productivo. Los españoles debemos ser los máximos defensores de la integración regional, evitar injerencias, malos consejos o actuaciones de tutelaje.</p>
<p><strong>Cuba está inmersa en un tímido proceso de reformas económicas y políticas, cuyos resultados aún no son visibles. En las últimas dos legislaturas, España ha abogado sin descanso por eliminar la posición común sobre Cuba de la Unión Europea. ¿Cree que se cumplen las condiciones para dar ese paso?</strong></p>
<p>Estamos en contra de la posición común de la Unión Europea, un trato de excepción que no tiene con ningún otro país del mundo. Ni con China ni con Vietnam. No lo tenía ni con Ben Alí ni con Mubarak. Nos parece inadmisible. Tiene que haber un trato de igual a igual y discutir agendas, todas: política penitenciaria, derechos humanos… lo que sea preciso. Estamos en contra del bloqueo norteamericano, un acto de guerra tipificado así por el Derecho Internacional; el bloqueo lo distorsiona todo. Creo que las reformas económicas van por el buen camino, están suponiendo una verdadera revolución interna dentro de lo que es la economía cubana que va a facilitar el bienestar de los cubanos.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em><strong>Misiones internacionales</strong></em></p>
<p><strong>¿Cómo valora la década de intervenciones en Irak y Afganistán?</strong></p>
<p>Muy mal, nosotros no compartimos esas intervenciones de las guerras preventivas. Decía Bush primero que había armas de destrucción masiva y que Husein estaba con Al Qaeda. Y aparte de esas mentiras interesadas, decía también que la guerra de Irak iba a ser un factor de estabilidad en Oriente Próximo y que bajaría el crudo. Así se nos presentó el producto. Yo creo que esas intervenciones han sido una tragedia. Afganistán es ahora más talibán y los <em>señores de la guerra</em> y el opio campean a sus anchas. Afganistán e Irak nos deberían enseñar que ese no es el camino, igual que Libia. No es tiempo de tambores de guerra, es tiempo de ramos de paz. Necesitamos una arquitectura de seguridad que dé respuesta a lo que realmente crea inseguridad en el mundo. No se trata de garantizar los pasillos de energía; lo que crea inseguridad son esas 70.000 personas que mueren a diario por falta de alimentación.</p>
<p><strong>Kosovo ha sido reconocido como Estado independiente por una gran mayoría de países de la comunidad internacional y goza de un estatus de Estado observador en la ONU. ¿Debe España reconocer ya a Kosovo?</strong></p>
<p>No. A Kosovo no se le puede reconocer como Estado. Si se le reconoce como Estado, volvemos al siglo XII. Es decir, a la aparición de Estados a partir de actos de guerra ilegales. Es como si nos intentarán hacer creer que Cataluña o Castilla-La Mancha es un Estado, por no decir Euskadi. Además, ahora en Kosovo hay un problema añadido y es que el informe elaborado por Martii Ahtisaari señala a toda la dirigencia de Kosovo como criminales de la UCK (Ejército de Liberación de Kosovo).</p>
<p><strong>¿No habría que adoptar algún tipo de actitud mirando al futuro?</strong></p>
<p>Por encima de cualquier corriente de opinión está la posición de dignidad y ética de cada uno. Para mí el tema de Kosovo es innegociable: no existe como Estado.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em><strong>Cooperación al desarrollo</strong></em></p>
<p><strong>España se situó en 2008 a la cabeza de los países donantes, escalando hasta el sexto puesto al año siguiente. Los Presupuestos Generales para 2011 han reducido la ayuda al desarrollo en más de 918 millones, lo que sitúa a la cooperación española en cifras inferiores a las de 2007. ¿Habrá que seguir reduciendo las partidas para la cooperación? ¿Cómo seguir haciendo más con menos?</strong></p>
<p>Primero, nuestro homenaje a los cooperantes secuestrados. La cooperación y los cooperantes intentan curar las heridas que los países desarrollados abren. La hambruna no es un fenómeno meteorológico adverso, es el resultado de que en la bolsa de Chicago se juegue con los precios de la alimentación. Incluso desde la ONU hay quien ha tipificado cada muerte de hambre como un asesinato. Estamos de acuerdo. Se deberían crear tribunales internacional especiales para sentar en el banquillo de los acusados a los responsables de estos asesinatos, que son quienes especulan con el precio de los alimentos.</p>
<p>Creo que hay que tomar opciones en política internacional. Los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) no son cualquier cosa. Es lo que más inseguridad crea en el mundo, son armas de destrucción masiva. A esa inseguridad no se le puede anteponer una organización militar armada, como la OTAN, o los 1,63 billones de euros al año en gasto de defensa, de los cuales 268.000 millones son de Europa occidental, donde hemos aumentado el 5,5% en diez años. Al ritmo que se están dando las ayudas, los ODM no se cumplirán en 2015 sino en 2150. Eso es insostenible para el conjunto de la humanidad.</p>
<p>Creemos que ha llegado el momento de plantearse un objetivo fundamental en política exterior: el desarme total. Eso requiere políticas pragmáticas de todos los Estados, que cada paso que se dé vaya en el sentido del desarme. Lo que se ahorre debe invertirse en cooperación y en sostener el Estado del bienestar. La decisión que ha tomado Zapatero, de despedida, de meternos en el escudo antimisiles, va en el sentido contrario. La OTAN no descarta el uso del armamento nuclear. Si renunciásemos a ese uso, se podría entender lo del escudo defensivo. Mientras no se renuncia a atacar, es una tomadura de pelo. Supone la invitación al desorden internacional y al rearme. Todos conocemos la dinámica de la industria militar. Si tú sacas un misil que es capaz de alcanzar los 7.000 kilómetros de distancia, automáticamente el posible adversario tiene que inventar un artefacto que sea capaz de derribar ese misil, y ya tenemos una espiral ascendente que nos lleva al infinito. La eliminación de todos los arsenales sería la mejor noticia del siglo XXI.</p>
<p><strong>¿No se trata de un objetivo utópico?</strong></p>
<p>En plena guerra fría Olof Palme lo tenía claro: la humanidad tiene que trabajar para el objetivo del desarme. La carta de la ONU, después de la experiencia de la Primera y la Segunda Guerra mundiales, plantea avanzar en ese sentido. En Nueva York podemos ver la estatua del revólver con su cañón retorcido. Esa es la filosofía de la ONU, el aprendizaje de las guerras mundiales. Ahora vamos en sentido contrario. Los bárbaros están entre nosotros. El juez Charles Lynch, de Virginia, Estados Unidos, siglo XVIII, ha regresado. Lo hemos visto con las ejecuciones extrajudiciales de Bin Laden y Gadafi. No se les ha puesto frente a un juez porque sus testimonios sacarían a la superficie todas las cloacas de la inteligencia occidental.</p>
<p><em>Entrevista realizada por Pablo Colomer y Áurea Moltó.</em></p>
<p><em><br />
</em></p>
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		<title>Nuevo número de Economía Exterior: la energía nuclear, bajo el microscopio</title>
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		<pubDate>Tue, 25 Oct 2011 09:45:39 +0000</pubDate>
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			<content:encoded><![CDATA[<p>Decía el gran <strong>Xavier Zubiri</strong>, filósofo español del pasado siglo, ante un auditorio madrileño, que si en su lugar apareciese Ptolomeo para explicar su sistema cósmico, más de uno saldría convencido de que el Sol y los planetas giraban alrededor de la Tierra. Las aportaciones recogidas en este número de <em>Economía Exterior</em> no esconden trampas ni hipérboles, tampoco pretenden el oscurecimiento intelectual por obra y gracia de pasiones fundamentalistas: “nuclear sí o no”. La argumentación es limpia y transparente y además apasionante.</p>
<p>Desde que el hombre aprendió a dominar el fuego, progreso tecnológico y energía han formado una cerrada asociación solo interrumpida, en el caso nuclear, por desastres de funcionamiento de las propias centrales, Chernóbil, o acarreados por catástrofes naturales, Fukushima. Factores políticos y económicos, cierre del canal de Suez o caída continuada en los precios del petróleo, han acelerado o retrasado el desarrollo de la energía atómica.</p>
<p>Chernóbil aconteció en un país primitivamente industrializado durante un régimen político indiferente a los derechos de los ciudadanos. Fukushima ha ocurrido en un país de altísima tecnología, atento a las menores exigencias de seguridad ciudadana. Pero la naturaleza ha hecho esta vez otra de las suyas, 25.000 muertos y cientos de miles de desplazados. Un área geográfica y humana maldita; habitantes ocupados en enterrar las cenizas radiactivas.</p>
<p>¿Es una imprudencia temeraria la energía nuclear, un negocio, quién asume el riesgo de accidente, cuándo tendremos una solución a los residuos, necesitamos más generación?</p>
<p>Sin nuclear, la seguridad de abastecimiento energético es más incierta. Los acontecimientos de Libia solo han influido seriamente en el aprovisionamiento de Italia, pero si los conflictos se extienden a los grandes productores de Oriente Próximo el precio del petróleo podría volver a dispararse. Un 85 por cien del petróleo y gas consumidos por Europa occidental depende del proveedor ruso. Un arriesgado problema de seguridad cuando Alemania interrumpe, aunque no detenga definitivamente, el funcionamiento de siete reactores. La generalización del parón nuclear significaría que 152 reactores de la UE, que suministran un tercio de la electricidad baja en carbono, quedarían paralizados.</p>
<p>A la seguridad en los suministros se añade el compromiso europeo de sostenibilidad ambiental, concretamente la reducción de los niveles de CO2. Exigencia de un enorme esfuerzo inversor –vehículos eléctricos, electrodomésticos inteligentes, normas rigurosas en la edificación– y nuevas capacidades de generación para un sector eléctrico descarbonizado, es decir, renovables, gas/carbón con captura de CO2 y naturalmente nucleares. Según y cuáles sean los precios del petróleo se necesitarán subvenciones públicas o un precio de los derechos de emisión de CO2 mucho más elevados.</p>
<p>Entre los riesgos nucleares y la sostenibillidad medioambiental, el calentamiento del planeta y una biosfera degradada por la combustión química, el debate adquiere una dimensión dramática.</p>
<p>En espera de la energía del futuro, si llega, la fusión termonuclear –25 gramos de deuterio y tritio (isótopos de hidrógeno) capaces de producir tanta energía como 20 toneladas de carbón, sin desprendimientos de CO2 ni residuos contaminantes– nuevas generaciones de reactores de fisión y las mejoras conseguidas en el aprovechamiento y tratamiento de los residuos quedarían frenadas si la alternativa nuclear se cierra. China e India continuarán adelante y los reactores del futuro serán suyos. Solo la fusión nuclear devolvería a Europa el protagonismo perdido. ¿El proyecto ITER, de fusión termonuclear, colmará las esperanzas de una energía atómica limpia, segura y duradera?</p>
<p>Entre tanto, los avances en la generación nuclear para fines civiles han reducido, mediante el reciclado de materiales nucleares, el problema de los residuos radiactivos. Una interesante estrategia de gestión desde las piscinas de los reactores hasta la recuperación del 96 por cien de los materiales reciclables. Y donde el cuatro por cien restante, productos de fisión y actínidos menores que no se reciclan, se vitrifican, antes de almacenarlos definitivamente.</p>
<p>Para ellos el destino final siguen siendo los refugios o sepulturas nucleares. Cuevas excavadas en gigantescas formaciones salinas, en el corazón de Alemania, por ejemplo, que podrían almacenar hasta 17.000 toneladas de residuos altamente radiactivos. En 1977, el Land de Baja Sajonia tomó la decisión, sin ninguna consulta democrática, de ofrecer la caverna de sal situada en el subsuelo de la ciudad de Gorleben y a 800 metros de profundidad como un cementerio nuclear.</p>
<p>En los días que corren y después de Chernóbil y Fukushima encontrar un consenso democrático para nuevos enterramientos resulta cada vez más difícil. Sin embargo, el crecimiento de la población y de la renta mundial por habitante desencadena un mayor consumo de hidrocarburos y carbón.</p>
<p>Se acentúa la incertidumbre sobre los abastecimientos energéticos, mientras siguen sin ser competitivas energías alternativas no nucleares, limpias y no contaminantes. Pero, sobre todo, está el gravísimo riesgo del calentamiento climático y las emisiones de CO2 a la biosfera.</p>
<p>Toda una gama de inquietantes elementos dramáticos de condición permanente que se reflejan a lo largo de las diversas contribuciones que recoge este número.</p>
<p>Ningún lector quedará indiferente. Tampoco totalmente convencido. Pero la duda es el mejor desencadenante de todo proceso intelectual no oscurecido por prejuicios iniciales.</p>
<p><em>Para acceder al índice completo del número 58 de </em>Economía Exterior<em>, otoño 2011, haga por favor clic <a href="http://www.politicaexterior.com/petest?revista=2&amp;keyword=&amp;numero=58&amp;autor=&amp;search=Buscar" target="_blank">aquí</a>.</em></p>
<p><em><br />
</em></p>
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		<item>
		<title>Los interrogantes de la energía nuclear</title>
		<link>http://www.politicaexterior.com/archives/11937</link>
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		<pubDate>Thu, 13 Oct 2011 14:13:25 +0000</pubDate>
		<dc:creator>pcolomer</dc:creator>
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		<description><![CDATA[¿Es una imprudencia temeraria la energía nuclear? ¿Un negocio? ¿Una necesidad perentoria? ¿Quién asume el riesgo de accidente? ¿Cuándo tendremos una solución a los residuos? ¿Necesitamos más generación? En la actualidad, hay 442 reactores nucleares operativos en todo el mundo: 104 en EE UU, 58 en Francia, 54 en Japón, 32 en Rusia y 21 [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>¿Es una imprudencia temeraria la energía nuclear? ¿Un negocio? ¿Una necesidad perentoria? ¿Quién asume el riesgo de accidente? ¿Cuándo tendremos una solución a los residuos? ¿Necesitamos más generación?</p>
<p>En la actualidad, hay <a href="http://www.iaea.org/programmes/a2/" target="_blank">442 reactores nucleares operativos</a> en todo el mundo: 104 en EE UU, 58 en Francia, 54 en Japón, 32 en Rusia y 21 en Corea del Sur, los cinco primeros en una lista de 29 países. En España hay ocho reactores nucleares. Otras <a href="http://www.iaea.org/cgi-bin/db.page.pl/pris.opercap.htm">65 plantas atómicas están en construcción</a>: 27 en China, 11 en Rusia, cinco en India y otras cinco en Corea del Sur; Bulgaria, Eslovaquia, Ucrania y Japón están construyendo dos por país, y Argentina, Brasil, EE UU, Finlandia, Francia, Irán y Pakistán, uno cada uno.</p>
<p>El desarrollo de la energía nuclear ha sufrido numerosos altibajos en su corta historia. Desastres de funcionamiento de las propias centrales nucleares, como el caso de <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Accidente_de_Chern%C3%B3bil">Chernóbil</a>, o catástrofes naturales, como la que afectó a <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Accidente_nuclear_de_Fukushima_I">Fukushima</a>, han inclinado el debate nuclear en favor del “no”. Factores políticos y económicos como el cierre del canal de Suez o la caída continuada en los precios del petróleo, han acelerado el desarrollo de la energía atómica, subrayando el “sí”.</p>
<p>El próximo número de <em>Economía Exterior</em> (otoño 2011) se ocupa de los interrogantes principales que rodean la energía nuclear. El objetivo es fomentar un debate informado y evitar el oscurecimiento que propician los prejuicios en cuestión tan trascendente.</p>
<p>Sin energía nuclear, la seguridad del abastecimiento energético es más incierta. En estos momentos de inestabilidad en Oriente Próximo, donde se encuentran muchos de los grandes productores de crudo, el precio del petróleo podría volver a dispararse. A la seguridad en los suministros se añade el compromiso europeo de sostenibilidad ambiental, concretamente la reducción de los niveles de CO2.</p>
<p>Así, entre los riesgos nucleares y la sostenibillidad medioambiental, con el calentamiento del planeta como dramático telón de fondo, el debate adquiere una dimensión crítica.</p>
<p>¿Podemos esperar una energía atómica limpia, segura y duradera, como el <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/ITER">proyecto ITER</a>, de fusión termonuclear, promete? Después de Chernóbil y Fukushima, una apuesta fuerte y ambiciosa por la energía nuclear resulta controvertida. Sin embargo, el crecimiento de la población y de la renta mundial por habitante aumenta sin cesar el consumo de hidrocarburos y carbón. ¿Qué tendencia acabará imponiéndose?</p>
<p>Toda una gama de inquietantes interrogantes que jalonan las diversas contribuciones que recoge <em>Economía Exterior</em> 58. Ningún lector quedará indiferente. Tampoco totalmente convencido. Pero la duda es el mejor desencadenante de todo proceso intelectual no oscurecido por prejuicios iniciales.</p>
<p><em>La próxima semana saldrá a la calle </em>Economía Exterior<em> 58 (otoño 2011), dedicado a la energía nuclear.</em></p>
<p><strong>Para más información:</strong></p>
<p>Fernando Barciela, <a href="../articulo?id=4393">“El inevitable regreso de la energía nuclear”</a>. <em>Política Exterior</em> núm. 131, septiembre-octubre 2009.</p>
<p>María Teresa Domínguez, <a href="http://www.politicaexterior.com/articulo/?id=3919" target="_blank">&#8220;La seguridad de las centrales nucleares&#8221;</a>. <em>Economía Exterior</em> núm. 47, invierno 2008-2009.</p>
<p>Rafael Caro, <a href="../articulo/?id=902">&#8220;Cultura de la seguridad nuclear&#8221;</a>. <em>Política Exterior</em> núm. 66, 1998.</p>
<p>Valery Soïfer, <a href="../articulo/?id=1819">&#8220;Chernobyl: ¿fatalidad o accidente programado?&#8221;</a>. <em>Política Exterior</em> núm. 6, 1988.</p>
<p>Council on Foreign Relations, <a href="http://www.cfr.org/interactives/IG_Nuclear/index.html" target="_blank">&#8220;Nuclear Energy Guide&#8221;</a>. Gráfico interactivo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em> </em></p>
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		<title>Liberia, elecciones después del Nobel</title>
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		<pubDate>Tue, 11 Oct 2011 19:28:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator>amolto</dc:creator>
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			<content:encoded><![CDATA[<p>&nbsp;</p>
<p>Cuatro días después de recibir el Premio Nobel de la Paz, la presidenta de Liberia, Ellen Johnson Sirleaf (72 años), se juega la reelección. Las elecciones presidenciales del 11 de octubre son las segundas celebradas en un contexto de paz tras el final, en 2003, de una guerra civil que duró 14 años. Pese a los avances, Liberia sigue siendo uno de los países menos desarrollados del mundo y vive en una tensión política permanente que podría poner en riesgo la recuperación experimentada en los últimos cinco años.</p>
<p>Sirleaf se enfrenta a quince rivales, pero el verdadero competidor es  Winston Tubman, candidato del Congreso por el Cambio Democrático (CDC,  en inglés). Aunque la reelección se da por garantizada, la campaña  se ha vivido en medio de una tensión que algunos expertos advierten podría  abrir un escenario de enfrentamiento político que pusiera en riesgo los  avances económicos y, sobre todo, en materia de seguridad. La popularidad de la presidenta no ha evitado que el país de África Occidental viva en una  constante rivalidad política entre su multitud de partidos. En este contexto, más de 800 observadores internacionales, entre ellos 150 enviados por la Comunidad Económica de África Occidental (Ecowas, en inglés), evaluarán el proceso electoral.</p>
<p>En un <a href="http://www.crisisgroup.org/en/regions/africa/west-africa/liberia/177-liberia-how-sustainable-is-the-recovery.aspx" target="_blank">informe publicado en agosto</a>, el Crisis Group <a href="http://www.crisisgroup.org/en.aspx" target="_blank">(ICG)</a> señalaba que, si bien estas elecciones ofrecen una oportunidad para consolidar la paz frágil y la democracia naciente en Liberia, existen varios frentes en los que el país necesita el compromiso a largo plazo de todos los partidos políticos: mayor convicción en la lucha contra la corrupción, voluntad para transformar Liberia a través de nuevos actores políticos verdaderamente reformistas, una ayuda internacional sostenida en apoyo de esta transformación, mayor impulso al desarrollo económico y estabilidad regional, especialmente en la vecina Costa de Marfil.</p>
<p>En este sentido, la mayor amenaza para la estabilidad de Liberia y de sus vecinos son los graves problemas de seguridad; en concreto, la persistencia de la actividad de mercenarios y el creciente tráfico de armas. Los enfrentamientos en Costa de Marfil entre diciembre de 2010 y abril de 2011 a causa de las elecciones han agravado el problema de la inseguridad en una región tradicionalmente permeable a conflictos entre vecinos. Según el ICG, en el conflicto de Costa de Marfil cientos de guerrilleros liberianos fueron contratados como mercenarios por menos de 500 dólares.</p>
<p>Aparte de la inestabilidad derivada de su vecino, Liberia presenta sus propios y graves problemas de inseguridad, heredados de una guerra que se cobró la vida de 250.000 personas y desplazó dentro y fuera de sus fronteras a casi un millón (en un país de 3,5 millones de habitantes). Todavía hoy permanecen desplegados cerca de 8.000 <em>cascos azules</em> de la Misión de las Naciones Unidas en Liberia <a href="http://unmil.org/" target="_blank">(UNMIL)</a>.</p>
<p>Entre los logros más destacados de Sirleaf desde que llegó a la presidencia en enero de 2006 está el avance económico. Los niveles de pobreza siguen estando entre los más altos del mundo y la economía es muy precaria, pero se han llevado a cabo reformas significativas que han atraído incluso la inversión extranjera. En un artículo en <em>Política Exterior,</em> <a href="http://www.politicaexterior.com/wp-content/uploads/pdf/125-mcdougall1.pdf">Mark McDougall</a> destaca el caso del sector minero, uno de los más fuertes del país. Hoy han firmado contratos Arcelor Mittal y Delta Mining Consolidated. Por otra parte, el gobierno liberiano ha renegociado con Firestone Rubber Company el contrato draconiano que tenía desde 1926, y hoy, por primera vez en sus más de 80 años de presencia en el país, la compañía estadounidense paga impuestos a la Hacienda Liberiana.</p>
<p>Junto al impulso económico y la reconciliación, la labor de Ellen Johnson Sirleaf ha destacado sobre todo por su defensa del indispensable papel de la mujer en el proceso de reconciliación. El Comité Noruego que concedió el  7 de octubre el Nobel de la Paz a Sirleaf –junto a la también liberiana Leymah Gbowee y la yemení Tawakul Karman– <strong></strong>destacó su contribución &#8220;a garantizar la paz en Liberia, promover el desarrollo económico y social y reforzar la posición de las mujeres&#8221;. Se estima que dos tercios de las mujeres liberianas padecieron algún tipo de  agresión sexual durante la guerra y en los campos de desplazados. Los múltiples desplazamientos a causa de una década y media de guerra,  la vida hacinada en los campos, la desprotección y la pobreza han tenido  un gran impacto en la vida de las mujeres y los niños de Liberia. La  violación se utilizó a menudo como arma de guerra por los combatientes,  que secuestraban a mujeres para que cocinaran y sirvieran como esclavas  sexuales. Pero también en zonas supuestamente seguras como los campos de  desplazados, ir a la letrina por la noche, a recoger leña o agua o a  cultivar terrenos aislados se convirtieron en actividades de máximo  riesgo. Tras la inseguridad de los años de guerra, las mujeres se sienten ahora  más protegidas y con perspectivas mayores. Se lamentan, sin embargo, de la falta de  proyectos dedicados a ellas. Quizá el Nobel traiga el cambio verdadero, el necesario cambio para las mujeres liberianas que apoyaron a Sirleaf desde el principio y encontraron en ella una energía movilizadora para su país.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong><em>Para más información:</em></strong></p>
<p><a href="http://www.politicaexterior.com/articulo?id=3075" target="_blank">Áurea Moltó, &#8220;Liberia, el año de Ellen&#8221;. <em>Política Exterior 114</em> (noviembre-diciembre 2006)</a></p>
<p><a href="http://www.crisisgroup.org/en/regions/africa/west-africa/liberia.aspx" target="_blank">ICG, Liberia perfil país</a></p>
<p><a href="http://www.cfr.org/economics/conversation-ellen-johnson-sirleaf-president-republic-liberia/p22222" target="_blank">Council on Foreign Relations (CFR), conversación con Ellen Johnson Sirleaf</a></p>
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		<title>¿La penúltima reinvención de Japón?</title>
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		<pubDate>Thu, 01 Sep 2011 11:45:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator>pcolomer</dc:creator>
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			<content:encoded><![CDATA[<p>“El señor Noda puede resultar un Yoda, pero es mucho más probable que acabe simplemente en Nada…”. El tono en la mayoría de los comentarios al <a href="http://www.economist.com/blogs/banyan/2011/08/new-leader-japan">artículo</a> del semanario <em>The Economist</em> sobre el nuevo primer ministro japonés, <strong>Yoshihiko Noda</strong>, es similar. Con seis primeros ministros en los últimos cinco años, los japoneses se hacen pocas ilusiones sobre la perdurabilidad del séptimo.</p>
<p>Noda, de 54 años, se enfrenta a una serie de desafíos formidables, tanto internos como externos. Para empezar, la elección del nuevo primer ministro ha ahondado en la fractura de su partido, el gobernante Partido Democrático de Japón (PDJ), con varias facciones en pie de guerra. Asimismo, las divisiones en el Parlamento japonés son profundas, lo que se traduce en bloqueos constantes. Para cerrar este círculo endiablado, el descontento popular con la clase política se agudiza cada día que pasa, debido a la mala gestión por parte de ésta de los desastres del 11 de marzo.</p>
<p>A estos problemas políticos hay que sumar la situación de la economía japonesa, que no despega y se ve lastrada por el déficit, la deuda y la deflación. Mientras, el yen continúa su escalada, minando la capacidad exportadora del país.</p>
<p>Para lidiar con tal escenario, Noda promueve la idea de una gran coalición entre el PDJ y el principal partido de la oposición, el Partido Liberal Democrático. El nuevo primer ministro aboga por una subida de impuestos, a pesar de que el país no acaba de salir de la recesión. En el PDJ muchos se oponen a un cambio de política fiscal.</p>
<p>Además de enfrentarse al creciente desequilibrio fiscal japonés, Noda debe acabar con la crisis atómica de Fukushima, reorganizar el suministro energético y tomar una decisión sobre el futuro de la energía nuclear. A lo que se añade la reconstrucción de la devastada costa del noreste, donde decenas de miles de personas evacuadas continúan viviendo fuera de sus casas. El coste de tal empresa se estima en más de 300.000 millones de dólares.</p>
<p>Dada la experiencia con sus antecesores en el cargo, las esperanzas en torno a Noda no son elevadas. La inestabilidad política y la continua rotación de primeros ministros son una de las razones que ha llevado a la agencia de calificación de riesgo Moody’s a rebajar la nota crediticia de Japón, la tercera economía del mundo. En 2010, el país se vio superado como la segunda economía mundial por China.</p>
<p><strong>Política Exterior</strong></p>
<p>La revista <em>Foreign Affairs</em> tilda a Noda de moderado, aunque aclara que dentro del PDJ, de centro-izquierda, sus posiciones tienden a ser más realistas que las de sus compañeros. En algunos temas, Noda se ha revelado como un halcón. Sirva como ejemplo su defensa de la tesis de que los criminales de guerra japoneses, condenados por un tribunal de las fuerzas aliadas tras la derrota de Japón en la Segunda Guerra Mundial, no son en realidad criminales. Su insistencia en esta idea el pasado 15 de agosto ha enturbiado las relaciones con la vecina Corea del Sur.</p>
<p>Todos los vecinos de Japón celebrarán elecciones o procederán a un cambio de líderes en 2012, por lo que los siguientes meses de Noda en el cargo requerirán una diplomacia bien calibrada. Entre las cuestiones más delicadas, las relaciones con una China que en los últimos tiempos se ha mostrado más combatida con Japón. Para contrarrestar el creciente peso del dragón chino, Noda se ha mostrado partidario de estrechar aún más las relaciones con Estados Unidos.</p>
<p><strong>Para más información:</strong></p>
<p>Florentino Rodao, <a href="../articulo?id=770">“La penúltima reinvención de Japón”</a>. <em>Política Exterior</em> núm. 76, julio-agosto 2000.</p>
<p>Peter F. Drucker, <a href="../articulo?id=895">“En defensa de la burocracia japonesa”</a>. <em>Política Exterior</em> núm. 66, noviembre-diciembre 1998.</p>
<p>Fernando Delage, <a href="../articulo?id=896">“El fin del modelo japonés”</a>. <em>Política Exterior</em> núm. 66, noviembre-diciembre 1998.</p>
<p>Sheila Smith, <a href="http://www.foreignaffairs.com/articles/68235/sheila-smith/japans-new-prime-minister?page=show">“Japan’s New Prime Minister”</a>. <em>Foreign Affairs</em>, agosto 2011.</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Certezas e incertidumbres sobre la primavera árabe</title>
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		<pubDate>Tue, 23 Aug 2011 08:00:37 +0000</pubDate>
		<dc:creator>pcolomer</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Como experto en el mundo árabe, a Alejandro Lorca, profesor del Máster en Relaciones y Seguridad Internacionales: Geoeconomía y Geopolítica (MERIGG)-UAM, le vienen preguntando en los últimos meses sobre la ola de cambio que afecta a la región de África del Norte y Oriente Próximo. ¿Qué va a pasar en el mundo árabe? Lorca, en [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Como experto en el mundo árabe, a <strong>Alejandro Lorca</strong>, profesor del <a href="http://www.uam.es/personal_pdi/economicas/rarce/merigg/">Máster en Relaciones y Seguridad Internacionales: Geoeconomía y Geopolítica (MERIGG)-UAM</a>, le vienen preguntando en los últimos meses sobre la ola de cambio que afecta a la región de África del Norte y Oriente Próximo. ¿Qué va a pasar en el mundo árabe? Lorca, en un <a href="../articulo?id=4640">artículo</a> para <em>Economía Exterior</em> 57, reconoce que maneja pocas certezas en lo referente al futuro de la primavera árabe, más allá de una liminar: la incertidumbre que rodea el proceso es demasiado acusada como para arriesgarse a predicciones.</p>
<p>Los grandes cambios históricos nunca llaman a la puerta. Simplemente, entran en casa y lo ponen todo patas arriba. El despertar del mundo árabe no ha sido una excepción. Como reconoce Lorca, la primavera árabe pilló por sorpresa a todos los expertos en la materia, también a los servicios de inteligencia. La opinión generalizada era que las cosas no podían seguir como estaban. “La represión era cada vez mayor, el sentimiento de humillación cada vez más acentuado, los precios subían, la frustración aumentaba y la base de la oposición crecía”, explica Lorca. Nadie predijo, no obstante, ni cómo ni cuándo saltaría todo en pedazos.</p>
<p><strong>Mohamed Buazizi</strong> (Túnez, 1984-2011) jamás pensó en la cadena de acontecimientos que desataba cuando se prendió fuego el 17 de diciembre de 2010. Hoy, este humilde vecino de Sidi Bouzid, localidad del centro de Túnez, tiene una <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Mohamed_Bouazizi">entrada en Wikipedia</a> como primer mártir de la primavera árabe.</p>
<p>Casi nueve meses después, el proceso histórico prosigue su rumbo incierto, con transiciones en marcha en Túnez y Egipto, guerra abierta en Libia y represión en Siria; caos en Yemen, calma tensa en Argelia y reformas en Marruecos. Lorca estima que la gran pregunta es si la primavera árabe introducirá la democracia en la región. “Y si la juventud, madura y llena de ilusión que inundó las calles conseguirá sus objetivos –añade Lorca– o, por el contrario, su movimiento será secuestrado por las viejas estructuras de poder que dominan desde hace décadas la región”.</p>
<p><strong>Mercado de la energía </strong></p>
<p>La importancia política de la región deriva, en parte, de su relevancia energética. En un <a href="http://www.afkar-ideas.com/article/?id=4677">artículo</a> para <em>Afkar/Ideas</em> 30, escrito junto a <strong>Gabriela González de Castejón</strong>, redactora jefa de la revista, Lorca explica que por el momento el despertar árabe no ha ocasionado graves problemas a los mercados europeos de hidrocarburos, a pesar de la incertidumbre política y económica de la región.</p>
<p>“El proceso va a ser largo y lleno de altibajos, de éxitos y fracasos, con repercusiones en los mercados energéticos”, afirman Lorca y Castejón. De nuevo, la ausencia de certezas. Al menos, a corto plazo. En el largo, un mundo árabe democrático introduciría estabilidad en la región, pero también independencia de los intereses occidentales.</p>
<p><strong>Para más información:</strong></p>
<p>Alejandro Lorca, <a href="http://www.politicaexterior.com/articulo?id=4640" target="_blank">&#8220;El despertar árabe, desde el Atlántico al Índico&#8221;</a>. <em>Economía Exterior</em> núm. 57, verano 2011.<strong> </strong></p>
<p>Alejandro Lorca, Gabriela González de Castejón, <a href="http://www.afkar-ideas.com/article/?id=4677" target="_blank">&#8220;Geopolítica del mercado euro-asiático de la energía&#8221;</a>. <em>Afkar/Ideas</em> núm. 30, verano 2011.</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>El Ramadán cae en primavera</title>
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		<pubDate>Tue, 09 Aug 2011 08:00:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator>pcolomer</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Un día de Ramadán de marzo de 1964, el entonces presidente tunecino, Habib Burguiba, acudió a la televisión y, en directo, se bebió un vaso de zumo de naranja ante unos telespectadores estupefactos. Burguiba justificó su gesto por razones económicas. No era tolerable que la economía del país estuviera al ralentí durante un mes entero [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Un día de Ramadán de marzo de 1964, el entonces presidente tunecino, <strong>Habib Burguiba</strong>, acudió a la televisión y, en directo, se bebió un vaso de zumo de naranja ante unos telespectadores estupefactos. Burguiba justificó su gesto por razones económicas. No era tolerable que la economía del país estuviera al ralentí durante un mes entero porque los trabajadores ayunaran y no tuvieran la energía necesaria para cumplir con su trabajo. Durante décadas, los tunecinos tuvieron libertad para ayunar o no ayunar.</p>
<p>La historia la cuenta el escritor marroquí <strong>Tahar Ben Jelloun</strong>, en su libro titulado <em><a href="http://www.alianzaeditorial.es/cgigeneral/newFichaProducto.pl?obrcod=2907372&amp;id_sello_editorial_web=34&amp;id_sello_VisualizarDatos=34" target="_blank">La primavera árabe</a></em>, un ensayo en el que repasa de manera somera los acontecimientos que sacuden la región del Norte de África y Oriente Próximo. Burgiba, nos explica Ben Jelloun, “era un hombre laico, culto, un estadista, pero su temperamento autoritario truncó su trayectoria”. Hasta hace poco, ese parecía el destino de una región condenada al autoritarismo. Todo ha cambiado desde que en diciembre estallaron las revueltas en Túnez, precisamente.</p>
<p>Este año el Ramadán se celebra en agosto, en un contexto de transformaciones radicales, marcado por la incertidumbre propia de los cambios históricos. La primavera árabe ha derribado dos dictaduras, en Túnez y Egipto, y hace tambalearse a otras en Libia, Siria o Yemen. Países más abiertos como Marruecos tampoco se han librado de la onda expansiva revolucionaria. <strong>Mohamed VI</strong> ha reformado la Constitución en un gesto aperturista que no se sabe si será suficiente para calmar las protestas internas.</p>
<p>Una de las cuestiones más debatidas a raíz de la primavera árabe es la cuestión religiosa. ¿Pasarán países como Túnez o Egipto de sufrir dictaduras laicas a sufrir teocracias islámicas? En Egipto, los Hermanos Musulmanes se han mantenido en un segundo plano durante los primeros meses de la revolución. Muchos expertos les vaticinan ahora un papel preponderante en el Egipto pos Mubarak. Su representación en el próximo Parlamento egipcio podría rondar el 20% de los escaños.</p>
<p><em>Afkar/Ideas</em> 30 recoge <a href="http://www.afkar-ideas.com/article/?id=4668">una entrevista</a> con <strong>Abdel Monem Abu el Fotoh</strong>, miembro del Comité Ejecutivo de los Hermanos Musulmanes.  Se trata de uno de los principales exponentes de la corriente más reformista de la organización. De acuerdo con Abu el Fotoh, en el Islam existen mecanismos democráticos de participación política que desmontan la supuesta incompatibilidad entre esta religión y la democracia.</p>
<p>El sociólogo suizo <strong>Patrick Haenni</strong>, investigador del Instituto <a href="http://www.religion.info/">Religioscope</a>, afirma que “los Hermanos Musulmanes controlan cada vez menos la dinámica de reislamización de la sociedad egipcia”. <a href="http://www.liberation.fr/monde/01012318601-l-organisation-ne-controle-pas-la-reislamisation">Según él</a>, se han visto superados por lo que denominan un islamismo <em>light</em> que “no está obsesionado ni por la <em>sharía</em> ni por un Estado islámico”.</p>
<p>Este año, a pesar de caer en agosto, el Ramadán se celebra por primera vez en primavera. Habrá que ver qué efectos causa en la convulsa escena política con su habitual mezcla de sentimientos religiosos y festivos.</p>
<p><strong>Para más información:</strong></p>
<p>Editorial, “<a href="http://www.afkar-ideas.com/article/?id=4657">Reconstruir ya el Mediterráneo </a>“. <em>Afkar/Ideas</em> núm. 30, verano 2011.</p>
<p>Bahgat Korany, “<a href="http://www.afkar-ideas.com/article/?id=4659">De la excepcionalidad árabe a la ‘Primavera árabe’ </a>“. <em>Afkar/Ideas</em> núm. 30, verano 2011.</p>
<p>Salam Kawakibi, “<a href="http://www.afkar-ideas.com/article/?id=4666" target="_blank">Transiciones convulsas en Túnez y Egipto</a>“. <em>Afkar/Ideas</em> núm. 30, verano 2011.</p>
<p>Frédéric Volpi, “<a href="http://www.afkar-ideas.com/article/?id=4660" target="_blank">Revoluciones democráticas y resistencia autoritaria en el norte de África </a>“. <em>Afkar/Ideas</em> núm. 30, verano 2011.</p>
<p>Editorial, <a href="../articulo?id=4639">“La juventud árabe se levanta: los marcos son muy distintos”</a>. <em>Economía Exterior</em> núm. 57, verano 2011.</p>
<p>Alejandro Lorca, <a href="../articulo?id=4640">“El despertar árabe, desde el Atlántico al Índico”</a>. <em>Economía Exterior</em> núm. 57, verano 2011.</p>
<p>Olivia Orozco, <a href="../articulo?id=4641">“De nuevo, ante los árabes: el meollo de la cuestión”</a>. <em>Economía Exterior</em> núm. 57, verano 2011.</p>
<p>Taleb Rifaï, “<a href="http://www.afkar-ideas.com/article/?id=4147">Religiones y turismo en Tierra Santa…</a>”. <em>Afkar/Ideas</em> núm. 25, primavera 2010.</p>
<p>Javier Otazu, <a href="http://www.afkar-ideas.com/article/?id=4146">“La peregrinación a La Meca”</a>.<em> Afkar/Ideas</em> núm. 25, primavera 2010.</p>
<p>Baker al-Hiyari, “<a href="http://www.afkar-ideas.com/article/?id=3885">Islam: una fe rica y colorista, tan diversa como el mundo mismo</a>”. <em>Afkar/Ideas</em> núm. 19, otoño 2008.</p>
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