>   NÚMERO 15

Crisis financieras en Asia oriental

Pablo Bustelo, Clara García e Iliana Olivié
 | 

Los motivos que nos empujaron a estudiar las crisis financieras que estallaron en Asia oriental en 1997 fueron, por una parte, su gravedad y la importancia de sus consecuencias tanto en los países en los que se originaron como a escala internacional y, por otra, el hecho de que se produjeran en unas economías que se caracterizaban por haber sido muy dinámicas y, al menos en apariencia, sólidas en los años previos.

Los países donde los efectos de las crisis se manifestaron con más intensidad fueron Tailandia, Indonesia, Malaisia, Filipinas y Corea del Sur (grupo denominado Asia-5). Con todo, las crisis no han durado más de dos años y en la segunda mitad de 1999 y la primera de 2000 se atisbaba una recuperación (aún no exenta de riesgos) que ha continuado en el segundo semestre del año. Pero la magnitud de su impacto se manifiesta en los datos siguientes: las crisis provocaron fuertes depreciaciones de las monedas de esos países, así como caídas pronunciadas en sus índices bursátiles. Además, en 1998 las tasas de variación del PIB, positivas y elevadas en años anteriores, se tornaron negativas, especialmente en Indonesia (-13,7%), en Tailandia (-10%) y en Malaisia (-7,5%). El consiguiente aumento del desempleo y de la pobreza deterioró los indicadores sociales de esas naciones.

Las crisis asiáticas desataron una enorme polémica sobre sus causas. Una primera corriente de opinión achacó a factores externos, como el pánico financiero en los mercados internacionales de capital, la responsabilidad de las crisis. Una segunda interpretación se centró, en cambio, en aspectos internos, esto es, en las deficiencias de algunos parámetros fundamentales de esas economías. Pero también se ha defendido una explicación mixta de las crisis asiáticas en virtud de la cual el origen de esos episodios debe buscarse en la existencia simultánea de parámetros…

PARA LEER EL ARTÍCULO COMPLETO