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El valor menguante de la música

Juan Varela
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España es presentada a menudo como ejemplo del gratis total entre los países desarrollados. El 32% de los internautas suele utilizar P2P, contra el 15% del resto de Europa. El streaming gana terreno y el 56,9% de los usuarios de internet habituales escuchan música sin descarga.

La música cada vez vale menos. Es la condena sufrida por músicos y discográficas desde hace años. La cultura pop catapultó el mercado de la música en los años sesenta del pasado siglo. En los setenta y ochenta inundó el mercado, y en los noventa se hizo omnipresente. Ahora es móvil y ubicua, pero la copia, el motor de su enriquecimiento, pierde valor en el mercado digital. La crisis de la música es total: afecta a su dimensión económica, pero también a la percepción de los consumidores, en rebelión contra 40 años de control total del mercado por las discográficas. Frente a esa revuelta, la reacción de la industria de la música ha sido la persecución de las descargas y el refuerzo de la propiedad intelectual. Pero ninguna estrategia frena la pérdida de valor de la copia, sean singles, LP, CD o descargas comerciales. En la batalla contra el P2P y la copia entre particulares quizá se ha perdido demasiado tiempo valioso para desarrollar nuevos modelos de negocio.

Según datos de la Federación Internacional de la Industria Fonográfica (IFPI, por sus siglas en inglés), la música digital ya representa el 27% de las ventas totales en el mundo y sigue creciendo a pesar de un descenso del 7% en mercado global: 17.000 millones de dólares, 13.900 millones de euros, a los que hay que sumar otros 6.120 millones de euros en derechos de autor, según datos de 2008 de la Confederación Internacional de Sociedades de Autor y Compositores (CISAC, por sus siglas en inglés).

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