INFORME SEMANAL DE POLÍTICA EXTERIOR  >   NÚMERO 820

#ISPE 820. 3 diciembre 2012

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Las grandes compañías tecnológicas de Estados Unidos se han puesto estos días en el ojo del huracán por prácticas fiscales dudosas. Aunque la mayor parte de ellas –Apple, Google, Amazon, eBay…– lleva años sustrayéndose al pago de la mayoría de sus impuestos en los países donde operan, solo ahora han comenzado a concentrar la atención de la prensa internacional.

El cambio se debe a la súbita –y simultánea– embestida de varios gobiernos contra sus tácticas evasivas, el crecimiento de unas compañías que  empiezan a facturar sumas billonarias y a la necesidad de los Estados de mayores ingresos tributarios. Las multinacionales utilizan su presencia en decenas de países, con centenares de filiales, para servirse de los complejos intrumentos de la “planificación fiscal”, entre ellos la famosa transfer pricing. Esa vía, dado que sus cadenas de producción y suministro se distribuyen a lo largo de muchos países, les permite elevar sus precios donde es más alta la fiscalidad (para reducir beneficios o registrar pérdidas) y hacer afluir las ganancias a plazas de baja presión impositiva y paraísos fiscales. Esas prácticas se han refinado sobre todo en Silicon Valley y alrededor de Internet. En ese campo, sus ingenieros financieros han demostrado ser tan innovadores e imaginativos como sus ingenieros informáticos. Al no tener operaciones físicas en los países donde sirven a su clientes, es más difícil rastrear sus redes de comercialización. Apple y Google, por ejemplo, tienen su sede europea en Irlanda. Por su parte, eBay utiliza Suiza y Holanda. El sistema se complementa con una red de empresas interpuestas en paraísos fiscales.

Ese juego ha durado demasiado. En una ofensiva no coordinada, la Comisión Europea, la OCDE, el G-20 y diversos países han comenzado a estudiar cómo ganarle la partida a los tahures. Y al hacerlo, han descubierto los múltiples…

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