INFORME SEMANAL DE POLÍTICA EXTERIOR  >   NÚMERO 858

#ISPE 858. 23 septiembre 2013

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La llamada “sociedad del conocimiento” está basada en activos intangibles que las estadísticas oficiales no alcanzan a medir con precisión, por lo que su valor no se contabiliza apropiadamente en el PIB, la suma de todos de los bienes y servicios producidos en un país o zona determinada. El gobierno federal de EE UU  se ha propuesto terminar con esa anomalía introduciendo un método novedoso para valorar la contribución de los bienes intangibles –la I+D, entre otras cosas– e integrarlos en el PIB.

El presidente de la Reserva FederalBen Bernanke, declaró en 2011 que EE UU podría promover mejor la innovación si era capaz de medir y documentar con más eficacia el papel de la I+D en el crecimiento económico.

En 1999 EE UU recalificó el desarrollo de software como una inversión, no como un gasto, a efectos de su contabilización en el PIB. El país genera una gran parte de su riqueza a partir de patentes, copyrights, marcas registradas, diseños, creaciones artísticas y culturales y procesos industriales. Las propiedades inmobiliarias, plantas y equipos de Apple, por ejemplo, apenas suponen unos 15.000 millones de dólares de su valor en bolsa, un 4% del total. En Time Warner o Pfizer esos activos representan solo el 7% del total.

Nueve de las 10 compañías más valiosas del mundo tienen sede en EE UU, pero solo tres de ellas –GEExxonMobil y Chevron– están entre las 10 mayores del mundo por su capital tangible fijo, según datos de Bloomberg.

Los intangibles incluyen además la formación laboral, el posicionamiento en el mercado de una marca (brand-building) o el desarrollo de técnicas organizativas, debido a su capacidad para generar ingresos a largo plazo.

Desde el 31 de julio, el Bureau of

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