POLÍTICA EXTERIOR  >   NÚMERO 3

Berlín: Un nacimiento, dos aniversarios

Jean-Paul Picaper
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El DCCL aniversario de la fundación de la ciudad de Berlín da ocasión para reflexionar sobre el devenir de esta metrópolis. Berlín, en el corazón de Europa, constituye uno de los pivotes de la política europea. “El camino hacia Europa pasa por Berlín”, dijo Lenin. Encrucijada y punto de parada, en pleno centro del inmenso corredor Este- Oeste centroeuropeo, cimentada a orillas del Spree, sobre una landa de arena y marismas, el primer Berlín –la ciudad de Cólln, evocada en los archivos de 1237– se encontraba en el actual sector soviético, sector que la RDA considera hoy, en oposición con el estatuto cuatripartito del Gran Berlín, como su “capital”.

En los siglos XVII y XVIIl, cuando el rey-soldado y su hijo Federico II el Grande, el rey-filósofo admirador de Voltaire, hicieron de Prusia, por el vigor de sus puños, una de las grandes naciones de la época, el centro de la ciudad se edificó en el barrio central, convertido en soviético en 1945 por la ceguera de Roosevelt y la confianza mal orientada que prestó a Stalin. Desgraciadamente, Churchill siguió también ese impulso.

Aparentemente esto no tiene consecuencias jurídicas ni sociológicas. Berlín Oeste no es, de ningún modo, la prisión rodeada de unos 150 kilómetros de muro y alambradas que con frecuencia se piensa, sino una villa aérea, muy cosmopolita, con 150.000 turcos, 10.000 franceses de las fuerzas de ocupación, algo más de americanos, un poco menos británicos y con actividades económicas y culturales asombrosas. Es también la mayor ciudad de Alemania: 2.000.000 de habitantes en el Oeste, 1.300.000 en el Este.

 

Fiesta y “antifiesta”

El Este organiza en el sector oriental una “antifiesta” tratando de escamotear todo lo posible la existencia del “muro”, Sin duda, se confía en que los “grepos” –guardas fronterizos– no tendrán ocasión de hacer…

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