POLÍTICA EXTERIOR  >   NÚMERO 71

La nueva etapa europea. Incertidumbre en Marruecos

Editorial
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Europa se adentra por territorios desconocidos, sin referencias ni mapas. No es la primera vez que ocurre. En 1952, Jean Monnet y Robert Schuman comenzaron, con el apoyo de Konrad Adenauer, una exploración sin precedentes. Más tarde, en los años ochenta, otro europeo eminente, Jacques Delors, abría camino a la unificación económica y monetaria. Ahora, en vísperas del cambio de siglo, la Unión Europea (UE) comienza una nueva etapa en circunstancias del todo diferentes a las que hasta ahora habían dirigido su vida. No se trata sólo de que haya una nueva Comisión, otro Parlamento y otro Consejo. Las elecciones de junio indican que hay también una base de partida enteramente nueva.

Una vez en vigor el tratado de Amsterdam, las instituciones de la UE habrán de aplicar un nuevo equilibrio de poderes. La crisis entre Comisión y Parlamento hizo explosión en pocas semanas, rompiendo una apacible rutina de años. A lo largo de las décadas cada rama del árbol europeo sabía cumplir su trabajo sin escándalos. Pero bastó que alguien denunciase las minutas del odontólogo de una ilustre comisaria para que súbitamente el Parlamento llevase a la Comisión hasta el límite mismo de la moción de censura: una moción que Jacques Santer –modelo de torpeza política– intentó evitar con la dimisión en bloque de los comisarios. La tormenta amenazaba desde hacía tiempo pero nadie pudo adivinar la fuerza explosiva de su carga.

El choque institucional se produjo cuando la UE había rematado, con fortuna, un avance de gigantesca ambición, la entrada en funcionamiento del euro. Se abrían, al mismo tiempo, las negociaciones para incorporar a la UE a cinco países de la Europa central y oriental se aprobaba la Agenda 2000, garantizando los fondos necesarios de la vida comunitaria hasta el 2006, con un excelente capítulo agrícola que España…

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