POLÍTICA EXTERIOR  >   NÚMERO 13

Tecnología y soberanía

Walter B. Wriston
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Uno de los temas recurrentes en la Historia es la incapacidad del hombre para asumir información que choque con sus prejuicios. Los ejemplos abundan. En su libro Practicing History, la historiadora norteamericana Barbara Tuchman utiliza el ataque japonés sobre Pearl Harbor como ilustración de esto. Pese al hecho de que Japón había desatado la guerra ruso-japonesa en 1904 con un ataque sorpresa contra la flota rusa, las autoridades norteamericanas descartaron la posibilidad de una maniobra similar en 1941: “Habíamos descifrado el código japonés, teníamos avisos en el radar, teníamos un flujo constante de informaciones precisas…, teníamos la evidencia completa y nos negamos a interpretarla correctamente, tal y como los alemanes en 1944 negaron la evidencia de un desembarco en Normandía.” Tuchman concluye: “Los hombres no creerán lo que no encaje en sus planes o no convenga a sus previsiones.” Este fenómeno, desgraciadamente, no se limita a hechos concretos.

Cuando soplan fuertes vientos de cambio sobre el mundo, las estructuras del poder niegan de modo casi inevitable el hecho de que el mundo esté de verdad cambiando, aferrándose a sus viejas creencias. En el pasado, algunos cambios se produjeron lentamente dándonos el tiempo necesario para adaptarnos a una nueva realidad. Como quiera que fuere, en los últimos años de este siglo la velocidad de los cambios se ha acelerado tanto que no hay ningún precedente para guiarnos. Los analistas políticos están descubriendo que muchos de los acontecimientos que alteran el mundo no son respuesta a sus acciones, sino que son fruto de tecnologías que ellos quizá sólo comprendan vagamente.

 

II

Aproximadamente el 85 por 100 de los científicos de todos los tiempos están vivos hoy. Con sus avanzadas herramientas y sus incrementadas oportunidades de creación, no sorprende que la proporción de cambio sea ahora más rápida que en cualquier…

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