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Homosexualidad en el mundo árabe contemporáneo

Samar Habib | 14 de junio del 2018

Aunque poco conocida, existe una contracultura árabe ‘queer’ en favor de los derechos LGTB. Sin embargo, a veces la visibilidad puede ser contraproducente y es mejor el anonimato.

En los últimos años, la cuestión de la homosexualidad en el islam está de actualidad. La razón es que de la conjunción de ambos temas se puede obtener ventaja política tanto en los países de mayoría musulmana como en la retórica occidental sobre el islam y los musulmanes. En los primeros hemos sido testigos de cómo los políticos y funcionarios públicos utilizan la homosexualidad como instrumento bien para desviar la atención de las verdaderas crisis a las que se enfrenta el país, bien para construir un argumento contra el imperialismo occidental y la amenaza que éste supone para los valores culturales “islámicos”. Un caso ilustrativo es el del boicot de Omar Ramadán, delegado permanente de Egipto ante Naciones Unidas, al nombramiento por parte del Consejo de Derechos Humanos de la ONU de un investigador independiente para vigilar la persecución basada en la identidad de género y la orientación sexual. En 2016, Ramadán redactó una carta de protesta en nombre de Egipto y de otros países mayoritariamente musulmanes en la que afirmaba que el nombramiento atacaba los valores que él representaba. Del mismo modo, los políticos de Occidente usan el tema de la homosexualidad para demostrar que el islam no es compatible con los valores democráticos o la modernidad. Ambos bandos coinciden de manera implícita en que la homosexualidad y el islam son, en cierto modo, asuntos separados y diferentes, como si la sexualidad y la religión no hubiesen habitado el mismo continuo espaciotemporal desde tiempo inmemorial.

Naturalmente, las voces y movimientos musulmanes progresistas de todo el mundo han elaborado una respuesta a esta polaridad generalizada en un esfuerzo por desestabilizar el islamismo que está surgiendo en diversos grados, así como la islamofobia que se extiende sin control por Occidente. Tanto en Occidente como en los países de mayoría musulmana, asistimos a un aumento de las organizaciones a favor de los derechos de las minorías sexuales y de género. En Occidente, los musulmanes LGBT han adquirido visibilidad y han creado sus propios espacios sagrados, como las mezquitas inclusivas y los grupos y retiros musulmanes LGBT que existen en Canadá, EE UU, Sudáfrica, Reino Unido, y otros países de Europa y su periferia, como Turquía. Esta manera de organizarse también existe en el mundo árabe, aunque en su mayor parte sigue siendo clandestina, y con razón, ya que en la mayoría de los países árabes, la homosexualidad es delito.

Tras el 11 de septiembre de 2001 empezaron a proliferar en el mundo árabe las organizaciones no gubernamentales, casi siempre financiadas  por fundaciones filantrópicas occidentales, dedicadas a dar solución a la nueva brecha de desigualdad de desarrollo que representa el tema de la homosexualidad. Mientras que la igualdad de género, entendida como los “derechos de las mujeres”, ha sido una prioridad de los programas de desarrollo desde la década de los setenta, hasta hace poco las personas LGBT no habían sido reconocidas a escala internacional como ciudadanos expuestos a la violencia y a la persecución del Estado. La labor de ONG como Human Rights Watch, que en 2001 atrajo la atención internacional sobre la persecución de los homosexuales egipcios con el caso Cairo 52, así como la prohibición de la Unión Europea de la discriminación de personas por su orientación sexual en su Carta de Derechos Fundamentales, fueron seguidas una década después por la declaración por parte de Naciones Unidas y la administración Obama de que los derechos LGBT eran derechos humanos. Estos cambios tan rápidos ayudaron a hacer de los derechos de estas personas un asunto que trascendía las fronteras de cada país y afectaba a los derechos humanos, lo cual llamó la atención internacional sobre contextos nacionales en los cuales los homosexuales sufrían persecución y que, de otra manera, habrían permanecido ignorados…

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