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¡¡¡Que paren las máquinas!!!

¡¡¡Que paren las máquinas!!!

Editorial | 1 de mayo del 2011

La muerte de Osama bin Laden, nueve años, siete meses y veintiún días después de los atentados del 11-S, es un acontecimiento de tal dimensión que no justifica, pero explica, un frenazo. En el filo del día, Política Exterior ha decidido parar, rehacer su editorial y su cubierta.

Que el presidente de Estados Unidos y sus colaboradores vieran en directo el desembarco de las SOF, Special Operation Forces, en Abbottabad, a 80 kilómetros de Islamabad parece irreal.

Sin embargo, el papel físico –electrónico o del siglo XVIII– es necesario para explicar. Y una democracia, parcial o global, espera que miles de millones de habitantes del planeta reciban  informaciones y opiniones enfrentadas sobre el papel: pensadas.

Ha sido un éxito tan tardío como descomunal. De golpe, la imagen de Estados Unidos ha cambiado en el mundo. Salvo accidentes imprevisibles, el presidente Obama asegura su reelección, además de una nueva mayoría en el Congreso en 2012. Pero esto es lo de menos. La euforia americana no es solo de los demócratas. Es la del país entero, más allá de la política, como ha dicho el presidente.

Habrá cambios estratégicos difíciles de valorar hoy. La condición explosiva de los países árabes es imprevisible. Al Qaeda en el Magreb es hoy distinta de Al Qaeda en la Península Arábiga. Hay una nueva descentralización del radicalismo ultraviolento. Y al tiempo, es incalculablemente mayor la capacidad de respuesta de los países atacados, Estados Unidos, España, Indonesia, Turquía, Reino Unido, Marruecos…

Estados Unidos ha tenido casi 10 años para planear esta muerte. Aun así, ha sido un admirable modelo. Bin Laden está hoy en el fondo del océano Índico, donde todo es oscuro.

Se acepte o no, Bin Laden intentó clavar su espada en el cuerpo del Islam. Eso al menos pensamos aquí. No lo consiguió. Las grandes religiones son huesos duros de roer. Los jefes talibán, alzados, así lo creen, en defensa de la independencia de su país, han rechazado siempre las bombas en hospitales, escuelas, oficinas, supermercados, mezquitas.

Que el asalto de las SOF haya ocurrido en territorio paquistaní es un dato clave. La información filtrada a Estados Unidos ha tardado años en llegar, pero ha llegado. El tiempo explicará las ventajas del silencio paquistaní. Recordemos 1980: entonces el presidente Jimmy Carter intentó rescatar a los americanos secuestrados en Teherán y fracasó.

Obama recogerá la rentabilidad de esta muerte. Pero tres nombres, Robert Gates, secretario de Defensa, el general David Petraeus, jefe de las tropas de ISAF en Afganistán, y Leon Panetta, responsable de la Inteligencia, destacan en la planificación.

Desde Europa debe apoyarse al aliado norteamericano, también en el análisis. Londres, Berlín, París, Roma, Madrid, Varsovia, La Haya, Estocolmo, pueden ayudar a América a distinguir. Luchar contra los malos datos económicos es distinto que pelear contra un terrorista que mata a 3.000 ciudadanos en unos minutos, una mañana, en Nueva York, Washington, Pensilvania, indiscriminadamente.

Una cuestión clave se deduce de las declaraciones de Panetta. Un prisionero encarcelado en Guantánamo prestó declaraciones de máximo valor para dar con el enlace que descubriría el refugio de Bin Laden. Lo hizo, se afirma, mediante la tortura: múltiples ahogamientos fingidos. El Derecho Internacional integrado en el cuerpo jurídico de Naciones Unidas puede haber sido ignorado. El número próximo de Política Exterior tratará también este problema crucial.

En esta edición publicamos opiniones y estudios sobre la influencia de Internet y la expansión de Facebook, YouTube, Twitter, nuevas herramientas de relación social. El egipcio Wael Ghonim, directivo de Google, detenido en El Cairo y torturado por la policía, explicaba cómo la sublevación de los árabes empezó hace unos meses, en diciembre de 2010, on-line. “Si quieres liberar a una sociedad, dale Internet”.

Habrá quizá consecuencias difíciles de evitar. A la muerte de Bin Laden podrá seguir un amplio incendio. Pero hoy, el mundo, sobre todo occidental, sabe como hacer frente. Segundo, millones de ciudadanos de los cinco continentes esperan información, sobre todo a través de Internet. Tercero y más relevante: Estados Unidos debe despejar las preguntas sobre la legalidad de la acción del 2 de mayo. Es posible que nada de esto empañe su imagen. Finalmente el lema de Al Qaeda, ahorra algunas explicaciones. “Amamos la muerte más de lo que amamos la vida”.

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#PolExt183: La voz de las ciudades

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