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Rechazo de la política y entusiasmo por lo político

Rechazo de la política y entusiasmo por lo político

Moussa Bourekba | 21 de marzo del 2017

Los jóvenes árabes se desinteresan por la política convencional y construyen nuevas formas de participación individuales y colectivas cívicas.

En 2011, a raíz de las revueltas que se produjeron en muchos países del norte de África y de Oriente Medio (MENA), la revista estadounidense Time eligió al manifestante (The Protester) “Persona del Año 2011”. Estaba representado por el rostro de un joven que, tras la muerte de Mohamed Buazizi, se manifestaba en las calles, desde Túnez hasta México, pasando por Moscú, para reclamar la instauración de un nuevo contrato social. Si bien es cierto que estos movimientos, así como las demandas que exponían, no eran exclusivos de los jóvenes, también es verdad que éstos, que representan más de dos tercios de la población de la región MENA, destacaron por su visibilidad y por las numerosas acciones que llevaron a cabo durante ese año y los siguientes.

A pesar de que el carácter científico del concepto de “juventud” es variable, e incluso discutible, y pese a su esencia uniformadora, es evidente que las primaveras árabes han hecho que el problema de la participación política de los jóvenes se haya incluido progresivamente en los programas políticos y académicos. Desde entonces, este tema tan sensible se ha tenido en cuenta, al menos en los discursos, en numerosos Estados de la región, pero también en el plano mundial.

La creación del cargo de Enviado del Secretario General para la Juventud (ONU), la elaboración de una “Estrategia de respuesta a la transformación iniciada por la juventud en la región árabe” por parte del PNUD, la creación de “Estrategias Nacionales Integradas para la Juventud” en numerosos países de la región MENA, el diseño de estrategias de cooperación a escala europea (programas SPRING) y también la multiplicación exponencial de proyectos de investigación e iniciativas prácticas con el objetivo de incluir a los jóvenes en la vida política, son indicadores que reflejan este nuevo escenario.

A pesar de todo, seis años después de lo que parecía ser el principio de una dinámica de inclusión de los jóvenes en la vida política y pública, la situación en el Norte de África y Oriente Próximo parece ser otra. Es más, durante las consultas electorales que se han celebrado desde entonces, bien para iniciar un proceso de transición o bien para llevar a cabo reformas constitucionales, la participación efectiva de los jóvenes ha sido mucho más escasa de lo esperado (volveremos sobre ello más tarde). Por tanto, entre politización y despolitización, ¿dónde se sitúan los jóvenes de la región?

Con el impulso de las miles de manifestaciones que llenaron los países de la región MENA, se han producido numerosos llamamientos para la inclusión de los jóvenes y anunciado una serie de reformas encaminadas a conseguir unas sociedades políticamente más inclusivas y que beneficien más a una juventud que representa el futuro. Ahora bien, ¿han tenido estas iniciativas y reformas un impacto real?
En el marco del proyecto SAHWA, los resultados del amplio trabajo de campo realizado entre más de una decena de miles de jóvenes (Encuesta Juventud SAHWA 2016 y Trabajo Etnográfico de Campo 2016) muestran una realidad que no solo difiere en numerosos puntos del discurso público y de la retórica política, sino que prolonga y hace más complejo el debate académico sobre la participación política de los jóvenes…

 

 

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