POLÍTICA EXTERIOR  >   NÚMERO 150

25 años, 150 números

EDITORIAL
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Esta revista nació hace 25 años. En 1987 trataba de añadir alguna inquietud al inacabable panorama interior, el de 1936-75. Un niño de cuatro años paseaba por la Casa de Campo en el invierno de 1944. Oyó, lejos, una descarga cerrada. Preguntó qué era: la persona mayor que le acompañaba murmuró, fusilamientos: ya hay pocos…

Ideamos Política Exterior como medio para agitar esas espesas aguas. En aquella balsa de aceite no se movía ni un barco de papel. Llegó por fin 1975, con sus esperanzas y sus decepciones. Todo cambió. Viajamos desde entonces con los ojos muy abiertos, anotando en nuestra moleskine datos en rojo y negro.

Con razón o sin ella, hicimos un voto perfectamente irracional a favor de la idea de Europa. Éramos ingenuos. Seguimos siéndolo, es lo peor, al cabo de los años. A Europa iba unido el segundo acto de fe en la democracia: parlamentaria, plural, defensora de la equidad y del Estado de Derecho. Un tercer voto, la información contrastada, por encima de las fronteras. Información menos manipulada, menos opaca, más debatida, poco a poco asentada como cierta. El cuarto principio era la diversidad. Ser fieles a la idea de diversidad. Aunque no todas las diversidades sean iguales. Europa ha afirmado una manera de entender la realidad que ha heredado el resto de Occidente. El penúltimo término es un verbo. Oler. Capacidad de aplicar el olfato a lo que viene, a lo que no vemos pero oímos: mínimos ruidos, susurros detrás de la puerta. Quien huele adivina, inquiere, busca, pregunta.

Fe irracional en la idea de Europa. Fe en la democracia parlamentaria. Infor­mación por encima de las fronteras. Diversidad. Olfato. Y un último elemento, observación. Lo que incluye estudio, análisis.
En 1986, al ingresar España en la UE, tratábamos de editar una publicación distinta, que…

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