INFORME SEMANAL DE POLÍTICA EXTERIOR  >   NÚMERO 1179

Uci del hospital Danderyd durante la pandemia de Covid-19. (Estocolmo, 13 de mayo de 2020). GETTY

Arriesgada maniobra sueca

No hay un único manual sobre cómo combatir una pandemia para la que nadie estaba preparado, teniendo en cuenta el modo de vida en el hiperconectado siglo XXI. A pesar de que toda Europa ha apostado por regímenes más o menos estrictos de confinamiento, Suecia ha ensayado una arriesgada maniobra: mantener una relativa normalidad para aprender a convivir con el virus.

Unas pinceladas sobre el modelo sueco: se han prohibido las reuniones de más de 50 personas y se ha recomendado el teletrabajo. A los mayores de 70 se les ha animado a permanecer en casa y se ha recomendado evitar cualquier viaje no esencial. Con todo, durante las últimas semanas, los cafés, restaurantes y gimnasios en Suecia se han mantenido abiertos. La batalla sueca contra el coronavirus, si se puede llamar así, es la más relajada de Europa.

“Vamos a tener que vivir con el Covid-19 por un largo tiempo”, dice Anders Tegnell, el epidemiólogo al frente de la estrategia sueca contra la pandemia. “En otoño habrá una segunda ola y Suecia tendrá un alto grado de inmunidad y el número de casos será muy bajo”, declara Tegnell en Financial Times. Su teoría es atractiva: dado que no parece que haya vacuna este año, se trata de minimizar el impacto del virus en el modo de vida sueco, proteger a los más vulnerables y fortalecer a la población para afrontar esa segunda ola. ¿Pero realmente está dando resultados? No parece claro. De hecho, el gobierno podría estar reculando. Su número de fallecidos por el virus es entre siete…

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