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Brasil y el español, condenados al entendimiento

FRANCISCO MORENO
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La implantación de la lengua española en un sistema educativo de 50 millones de estudiantes es una tarea colosal y compleja. Las necesidades derivadas de la «ley del español», de 2005, apuntan a la incorporación inmediata de 12.000 profesores. Inicialmente se hablaba de 200.000.

El Anuario del Instituto Cervantes 2009 sitúa en más de cinco millones el número de estudiantes de español en Brasil. Esta cifra se valora más ajustadamente al compararla con el millón largo de aprendices que se contabilizaron en 2006, o si se piensa que Brasil ha sobrepasado en pocos años los dos millones de estudiantes de Francia, y que solamente se ve superado por el número de matriculados en cursos de lengua española en Estados Unidos, donde el español es mucho más que una lengua extranjera, por historia, por peso socioeconómico y por demografía. Pero, el número de estudiantes de español en Brasil, siendo relevante, nos ha de servir simplemente como base para otras reflexiones de índole cualitativa.

El panorama actual del aprendizaje de español en Brasil presenta un trasfondo legislativo que es responsable, en gran medida, de lo que está ocurriendo en el sistema educativo. Ahí destacan tres hechos singulares: la creación del Mercado Común del Sur (Mercosur) en 1991, la aprobación en 1996 de la nueva Ley de Directrices y Bases de la Educación de Brasil (LDB) y la promulgación de la Ley Federal nº 11.161, de 5 de agosto de 2005, conocida como la «ley del español». El primer hecho formalizó la conveniencia del conocimiento mutuo de las dos lenguas oficiales del acuerdo y resaltó las afinidades culturales de sus socios; el segundo abrió las puertas a la enseñanza de dos idiomas extranjeros en el sistema público, prácticamente desde la enseñanza primaria; el tercero estableció la oferta obligatoria de lengua española en los…

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