POLÍTICA EXTERIOR  >   NÚMERO 175

Cambio climático en tiempos de incertidumbre

ANTXON OLABE
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El negacionismo climático recién llegado a la Casa Blanca podría impulsar el movimiento medioambiental de Estados como California, Nueva York y Massachusetts y de centros de poder tecnológico que han hecho de la inversión en renovables una apuesta estratégica.

Días después de la entrada en vigor del Acuerdo de París, el 4 de noviembre de 2016, un negacionista climático, Donald Trump, ganaba las elecciones presidenciales en Estados Unidos. La comunidad internacional se prepara, en consecuencia, para la demolición del importante legado climático de Barack Obama. El Acuerdo de París, al ser un tratado internacional, no puede ser unilateralmente revocado. Ahora bien, la casi segura retirada de EEUU del mismo supondrá un duro golpe contra la arquitectura climática construida en los últimos años, así como contra la contención de emisiones que el país ha logrado en la última década. La comunidad internacional reunida en la COP-22 en Marrakech (Marruecos) del 7 al 18 de noviembre, ha reafirmado de manera unánime la voluntad de defender el mencionado acuerdo, afirmando que la lucha contra el cambio climático es ya irreversible.

No obstante, una de las posibles consecuencias negativas de la elección de Trump es que, pasado un tiempo, el tema pierda relevancia política en las principales capitales, no solo en Washington, como ocurrió tras la fallida Cumbre de Copenhague de 2009, en un momento en que la alteración del clima se está acelerando y sus impactos están siendo más severos de lo previsto. La transición hacia un nuevo estado en el sistema helado del Ártico está emergiendo, y en pocos años permanecerá libre de hielo durante cuatro o cinco meses al año, como advierte Peter Wadhams en A farewell to ice. A report from the Arctic. Las capas de hielo de Groenlandia y el oeste de la Antártida están reaccionando a la alteración…

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