POLÍTICA EXTERIOR  >   NÚMERO 166

Carta de América: Un legado presidencial contra viento y marea

JAIME DE OJEDA
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Acostumbrado a la oposición radical de los republicanos, Obama ve finalmente alzarse los pilares de su presidencia: el seguro médico universal, la autoridad comercial, Cuba y el matrimonio igualitario.

Barack Obama se ha jugado en junio el legado de su presidencia. Sus más ambiciosas metas han sufrido desde el principio la irreconciliable oposición de los republicanos en el Congreso y la ciega resistencia de buena parte de la nación, tan dividida y polarizada ideológicamente. El Congreso se ha visto llamado a decidir si acepta la autoridad del presidente para negociar sin posteriores enmiendas (fast track) la Asociación Transpacífica (TPP, en inglés), el tratado de libre comercio con otros 11 países de la cuenca del Pacífico. Finalmente el Congreso dio la autoridad el 24 de junio. Pendiente en el Tribunal Superemo estaba una sentencia que habría descarrilado la Ley de Tratamiento Médico Asequible, el seguro médico universal que constituye la principal presea del presidente. El 25 de junio el tribunal ratificó definitivamente el conocido como Obamacare. Y al día siguiente, legalizó en los 50 Estados del país el matrimonio entre personas del mismo sexo, una de las decisiones que mayor impacto ha tenido en la opinión pública internacional. Queda pendiente el resultado de las negociaciones con Irán sobre su programa nuclear, que debían finalizar el 30 de junio, pero que los negociadores han decidido extender, como hicieron en la anterior ronda de negociaciones en Ginebra en marzo.

Gran parte de los republicanos tiene un gran interés en el TPP, pues su base financiera, industrial y comercial es muy partidaria de los acuerdos de libre comercio. El sector moderado de los demócratas comprende la importancia que tiene para la economía americana y apoya el TPP de la misma manera que en su día apoyó el Nafta con Canadá y México. Esta vez,…

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