POLÍTICA EXTERIOR  >   NÚMERO 155

Carta de China: nuevo tipo de relación entre china y EE UU

EUGENIO BREGOLAT
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En la última cumbre bilateral, Pekín propuso a Washington basar las relaciones en la ausencia de conflicto y confrontación, el respeto mutuo, y una cooperación mutuamente beneficiosa.

Durante la guerra fría las cumbres decisivas para el curso de la historia, las que recibían una cobertura mediática abrumadora, eran las que reunían a los líderes estadounidenses y soviéticos. Las cumbres Nixon-Breznev o Reagan-Gorbachov, por ejemplo. Bipolaridad es sinónimo de G-2. No es que Estados Unidos y la URSS se pusieran de acuerdo para dividirse o arreglar el mundo; bien al contrario, se consideraban acérrimos enemigos y sus sistemas político-económicos tenían vocación universal, aspiraban a la extinción del otro. La bipolaridad, o G-2, no obedecía a la voluntad de las partes, sino a razones objetivas que los diferenciaban de los demás actores del sistema internacional: grandes vencedores en la Segunda Guerra mundial, poderío militar, liderazgo ideológico, hegemonía en sus respectivos bloques, incluso potencia económica (pese a las carencias del sistema soviético).

EE UU y China, cuya relación bilateral ha pasado a ser la principal del mundo, son también diferentes de los demás, básicamente por su capacidad económica, que determina, a su vez, el poder tecnológico y militar. En este sentido, bien se puede hablar de G-2, o de nueva bipolaridad, con todos los matices que se quiera. Una formulación semejante es la de multipolaridad asimétrica, en cuyo escalón superior figuran hoy las dos verdaderas grandes potencias de nuestro tiempo. Es, para entendernos, como el Barcelona y el Madrid en el fútbol español.

El nuevo número uno chino, Xi Jinping, y el reelegido presidente estadounidense, Barack Obama, los dos hombres más poderosos del mundo, celebraron en junio una cumbre en Sunnylands (nombre auspicioso), California. Se habían entrevistado ya en Washington en febrero de 2012, con Xi en calidad de delfín de Hu Jintao. En California, Xi Jinping…

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