POLÍTICA EXTERIOR  >   NÚMERO 164

Carta de Europa: La seguridad se impone a una estrategia global

SUSI DENNISON
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La crisis de Ucrania y la tensión en Oriente Próximo y el norte de África muestran que la Unión Europea no es capaz de encontrar su papel como agente de estabilidad en sus vecinos del Este y el Sur.

El 2014 ha estado marcado por las crisis en las fronteras de Europa, de ahí que la Unión Europea haya vuelto a un despertar geopolítico. Ha tenido que gestionar los desafíos de la agresión rusa en la vecindad oriental. Tal como describe la última edición del ECFR Scorecard, 2014 representa el fin del autoengaño europeo en su enfoque sobre la vecindad, el apoyo a las reformas y la cooperación como las mejores herramientas políticas que podía ofrecer la UE a sus vecinos.

No obstante, 2014 también aporta datos importantes para Europa. Antes del punto de inflexión que supuso el derribo del MH17 en Ucrania y la adopción del paquete de sanciones contra Rusia en el verano, la respuesta europea estaba caracterizada por la división y la indecisión. El hecho de que la UE, y Occidente en sentido más amplio, se vieran sorprendidos por la anexión rusa de Crimea es un buen indicador de la necesidad más general de saber qué errores se cometieron, aprender de ellos y que este proceso sea un punto de partida para repensar una política más realista hacia Rusia que produzca cambios y que esté engranada en una estrategia global más amplia.

La promoción de una política dura de sanciones en 2014 no debe analizarse como una hazaña europea. Rusia es de los asuntos que más divisiones plantea a la política exterior europea y no está claro que Europa vaya a encontrar la cohesión en una política que tiene costes significativos para los Estados miembros. Los acontecimientos de 2014 demostraron que los escépticos sobre Rusia tenían razón…

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