POLÍTICA EXTERIOR  >   NÚMERO 111

China: el coste de un modelo de desarrollo

ELIZABETH ECONOMY
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Cinco de las 10 ciudades más contaminadas del mundo están en China. La República Popular se ha convertido en una fuente de problemas medioambientales (baja calidad del aire, escasez de agua potable, deforestación) y en protagonista del cambio climático global.

 

El ascenso de China como poder económico es uno de los grandes asuntos de la última mitad del siglo XX. Veinticinco años de reformas han dado resultados sorprendentes: cientos de millones de chinos han salido de la pobreza. La economía del país continúa creciendo a un ritmo del ocho-12 por cien anual y, a finales de 2005, China se convirtió en la cuarta economía más grande y en la tercera nación exportadora del mundo, después de Estados Unidos y Alemania.
Este crecimiento apenas ha tenido en cuenta el medio ambiente. A siglos de degradación y contaminación medioambientales, se añade una industrialización sumamente rápida durante el último cuarto de siglo que ha contribuido a que los índices de contaminación del aire y del agua sean los más altos del mundo, así como a una fuerte degradación de la tierra y a una serie de retos emergentes en relación a los recursos.
El problema medioambiental más evidente en China es la contaminación del aire. Casi dos tercios de las ciudades del país no cumplen con los niveles de calidad exigidos. Según el viceministro de la Administración para la Potección Medioambiental del Estado (SEPA, en sus siglas en inglés), Pan Yue, cinco de las 10 ciudades más contaminadas del mundo están en China. La lluvia ácida afecta a un cuarto del país y a un tercio de la tierra agrícola, disminuyendo la producción, erosionando edificios y propiciando problemas respiratorios. La calima regional hace que el 70 por cien de las cosechas produzcan entre un cinco y un 30 por cien menos de…

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