POLÍTICA EXTERIOR  >   NÚMERO 167

De islas, mares y armadas

JOSÉ MARÍA TREVIÑO
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China tiene un plan que va más allá de reclamar la soberanía de unos islotes. Desde 1949, pero de manera consistente a partir de la década de los noventa, la República Popular se está dotando de una fuerza naval cuyo objetivo es desplazar a EE UU del Sureste Asiático.

La República Popular China es una potencia en todos los ámbitos y gracias a su pujante economía va camino de convertirse en el ámbito militar en la segunda fuerza naval, detrás de Estados Unidos. China ya posee el mayor ejército del mundo, con unos efectivos de dos millones de personas. Su marina, tradicionalmente “la cenicienta” del Ejército Popular de Liberación (EPL), cuenta con cerca de un millar de buques, de ellos 150 unidades mayores combatientes, y es superior en potencia ofensiva a la suma del resto de las marinas asiáticas, al contar con el Liaoning, un portaaviones operativo de cubierta corrida con aviones de despegue convencional y con submarinos nucleares balísticos (SSBN) y de ataque (SSN). En la actualidad, los astilleros chinos construyen un segundo portaeronaves de cerca de 100.000 toneladas. Por si fuese poco, su aviación naval, en número de aparatos, es la segunda del mundo, de nuevo por detrás de EE UU.

La finalización de la Segunda Guerra mundial y las unidades que habían desertado de la marina nacionalista formaron el embrión en 1949 de la rama naval del EPL, siguendo la consigna de Mao Zedong que afirmaba que “para oponerse a las agresiones imperialistas, debemos construir una armada poderosa”. Durante las operaciones de desembarco en la isla de Hainan, los comunistas usaron juncos de madera, con cañones de artillería de montaña, como buques de guerra contra la armada de la República China del general Chiang Kai-Chek. La marina popular como tal fue establecida orgánicamente en septiembre de 1950,…

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