POLÍTICA EXTERIOR  >   NÚMERO 163

El camino hacia París

ANTXON OLABE
 | 

El acuerdo entre Estados Unidos y China era imprescindible para desbloquear la agenda climática global. Una vez logrado, y con los nuevos objetivos de la UE en materia de emisiones, el camino hacia la Cumbre del Clima de París en 2015 se presenta más promisorio.

Los cambios climáticos han sido frecuentes en la historia de la Tierra. Ahora bien, el que está teniendo lugar en la actualidad como consecuencia de la intervención humana se desarrolla a una velocidad muy superior a los que han ocurrido en el pasado por causas naturales. La alteración del clima ya ha provocado una importante regresión en los glaciares de montaña; ha afectado a la disponibilidad de agua dulce en numerosas regiones, en especial en África subsahariana y Oriente Próximo; ha comenzado a alterar las zonas climáticas; ha causado un importante incremento de eventos extremos como olas de calor, sequías, huracanes e incendios; ha originado una drástica disminución de la extensión de hielo del Ártico durante los meses de verano; ha degradado la calidad de los ecosistemas de coral; ha aumentado el nivel del mar; ha generado una fuerte presión adicional sobre la biodiversidad, etcétera. Estos impactos están relacionados con un incremento de la temperatura media de la atmósfera de 0,85ºC respecto a los tiempos preindustriales.

Con ese preocupante telón de fondo, el acuerdo presentado el 12 de noviembre de 2014 por los presidentes de Estados Unidos y China, Barack Obama y Xi Jinping, respectivamente, sobre la mitigación de emisiones por parte de sus países ha modificado el tablero de la política climática internacional. El acuerdo ha puesto fin a un profundo desencuentro que ha condicionado de manera muy negativa la agenda climática global a lo largo de las dos últimas décadas. EE UU se ha propuesto reducir sus emisiones en un 26-28 por cien…

PARA LEER EL ARTÍCULO COMPLETO