POLÍTICA EXTERIOR  >   NÚMERO 194

Encuentro de Mao y Nixon en Pekín durante el viaje del presidente de EEUU a China (21/02/1972). SOVFOTO/GETTY

El enfrentamiento como síntoma

El artificioso enfrentamiento entre China y EEUU, dos aliados históricos, amenaza con dividir el mundo. Washington no debería dudar de su superioridad en todos los campos.
JAIME DE OJEDA
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Queridos Eugenio y Fidel:

Tal vez os sorprenda que China siempre ha sido una constante en la opinión pública y en la política exterior de Estados Unidos, igual que EEUU siempre ha sido una constante en China. Veamos primero a EEUU.

Una de las razones de la guerra hispano-americana de 1898 fue la firme convicción de los “imperialistas”, un importante grupo de políticos y militares en EEUU, de que la guerra civil (1861-65) había impedido a su país aprovechar la ola colonialista de Inglaterra y Francia, que se habían repartido África y estaban entrando a mansalva en Asia. El espejismo del magno mercado chino era el señuelo de los “imperialistas”, que no se recataban de este apelativo siguiendo principalmente al famoso almirante Alfred T. Mahan. Para ello, era fundamental tener una avanzadilla en el Pacífico, concretamente en Guam, Hawai y Filipinas.

La política de Puerta Abierta que EEUU impuso en China para frenar las ventajas coloniales que Inglaterra y Francia ya habían conseguido mantuvo la integridad del imperio durante el resto del siglo XIX. Los chinos nunca olvidaron esa tabla de salvación, aunque comprendieran perfectamente los motivos comerciales de los americanos. Esta política despertó en EEUU un movimiento sentimental a favor de China. Miles de misioneros dedicaron sus vidas al proselitismo en China. Muchos de los sinólogos americanos del siglo XX eran hijos de esos misioneros, igual que la novelista Pearl S. Buck, autora de La buena tierra.

Los principales hospitales y universidades de China fueron creados por fundaciones americanas, especialmente la Rockefeller. La simpatía por China motivó la política americana contra los invasores japoneses, cuando aún no se comprendía su importancia geoestratégica. El anticomunismo no fue la única razón por la que EEUU apoyó el régimen de Chiang Kai-shek hasta su final en 1949. Su mujer, Soong May-ling,…

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