AFKAR-IDEAS  >   NÚMERO 25

¿El islam en Europa se hace europeo?

STEFANO ALLIEVI
 | 

La interpretación del choque de civilizaciones contrasta con las tendencias a largo plazo de la presencia islámica en Europa: un movimiento gradual hacia la integración y formalización.

Fueron inmigrantes y ciudadanos extranjeros; luego se convirtieron, al menos en parte, y dependiendo del país de destino, en ciudadanos, aún en búsqueda de la igualdad de derechos. Se movían y se les consideró una presencia temporal; y ahora nos damos cuenta de que se van a quedar. Fueron individuos; luego familias y comunidades religiosas. Eran «pocos» y luego «muchos». Estuvieron «fuera» y ahora están «dentro». Eran «ellos» y ahora son parte de «nosotros».

En Europa, el islam se ha convertido en la segunda religión en cuanto al número de seguidores, lo que hace del Viejo Continente, desde varios puntos de vista, una nueva frontera del islam.

La presencia musulmana constituye un cambio cultural radical para las sociedades occidentales y más aún mediterráneas (especialmente Italia, España y Grecia), países que, hasta hace una generación, exportaban –más que importaban– su mano de obra. Además, teniendo en cuenta la tumultuosa historia entre el mundo islámico y Europa –especialmente en el Mediterráneo– la presencia del islam en Europa representa un importante punto de inflexión. Si en el pasado se hablaba de islam y Occidente, ahora, sólo cabe hablar de islam en Occidente, y en un futuro, a través de las segundas y terceras generaciones de inmigrantes, podremos hablar de un islam de Europa, aunque aún no de un islam europeo.

El islam ya no es un fenómeno transitorio cuya presencia sólo es temporal y al que se le puede mandar eventualmente de vuelta a «casa». Hoy, de hecho, en Europa occidental viven al menos 18 millones de personas que pueden considerarse «culturalmente» musulmanas. Entre esta población es cada vez más difícil (y un sinsentido) distinguir –conceptual…

PARA LEER EL ARTÍCULO COMPLETO