POLÍTICA EXTERIOR  >   NÚMERO 150

El legado de Obama en política exterior

NORMAN BIRNBAUM
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Preocupados por la economía, los americanos no parecen darse cuenta de la necesidad de reevaluar el papel de EE UU en el mundo. Pese al capital intelectual del que disponía, Obama apenas ha podido avanzar hacia la creación de un orden internacional mejorado. La política exterior casi no ha desempeñado ningún papel en la campaña electoral.

La política exterior casi no ha desempeñado ningún papel en la campaña electoral. Pese a haber un debate entre los candidatos sobre política exterior, el gobernador Mitt Romney ha dicho banalidades sobre la necesidad de la “fuerza”, ha prometido aumentar el presupuesto militar, ha descrito a Rusia como un enemigo y ha censurado el Estado de bienestar europeo. Posiblemente, piensa que el mundo fue creado por Dios para ser gobernado por Estados Unidos. Barack  Obama no ha hablado abiertamente de su único gran triunfo en política exterior: su resistencia ante los desesperados esfuerzos de Israel para persuadir a EE UU bien de atacar él mismo a  Irán, o bien de apoyar un ataque israelí. En cambio, se ha jactado de haber matado a Osama bin Laden, ha insistido en su disposición a enfrentarse a los adversarios, y ha infravalorado o incluso relegado la visión constructiva y diferenciada del mundo con la que tomó posesión de su cargo, o la ha pasado por alto.

La falta de una extensa discusión sobre política exterior refleja en buena medida el hecho de que la opinión pública se ha girado hacia el interior. A la mayoría de los ciudadanos (o al 60 por cien que vota) les preocupa la economía, la asistencia sanitaria, la educación o la jubilación. La tasa oficial de desempleo es del ocho por cien, la tasa real es considerablemente más alta, y la crisis económica provoca temor y privaciones. La mayoría de los ciudadanos…

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