POLÍTICA EXTERIOR  >   NÚMERO 196

Ursula von der Leyen y Charles Michel tras la Cumbre Europea de junio (Bruselas,19/06/2020). GETTY

El virus que cambió la economía y el debate europeo

El curso de 2020 iba a ser clave para la UE de los próximos años, pero ha acabado revolucionando la agenda económica para las próximas décadas.
IGNACIO ALARCÓN
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El 31 de enero de 2020, cuando al caer la noche se escuchaban, en el parqué del edificio Europa, las pisadas de dos funcionarios europeos que caminaban hacia la bandera británica para proceder a su retirada de la entrada del Consejo Europeo, nadie podía esperar que ese momento fuera a quedar olvidado en la neblina de un año definitivo –otro más– para la Unión.

Los siguientes 11 meses se iban a dedicar a negociar una nueva relación con Londres que sustituyera los lazos creados durante cuatro décadas, al mismo tiempo que tenía que alcanzarse un acuerdo respecto a los presupuestos europeos del próximo ciclo, que el Brexit había relegado al fondo del armario de tareas pendientes de la Unión. Así, la primera parte del año estaría dedicada a los presupuestos, buscando cerrar un acuerdo antes de verano, y después los líderes se encargarían de las negociaciones con Reino Unido.

El 22 de febrero, tras 30 horas de negociación, fracasó en Bruselas una cumbre que buscaba acercar posiciones respecto a los futuros presupuestos en una UE dividida en muchos grupos, pero en el que eran especialmente visibles dos bloques: unos países, los nórdicos, que buscaban unas perspectivas financieras más pequeñas y alejadas de las prioridades tradicionales como agricultura y cohesión, y otro bloque, de Estados miembros del sur y del este, que buscaba un presupuesto mayor, precisamente para proteger esas partidas. Las divisiones eran profundas en el que parecía el pulso del año.

La mañana después de aquel fracaso, la agenda europea comenzó a girar en otra dirección. Las calles de Codogno, pequeño pueblo de Lombardía, habían amanecido desiertas después de identificarse el primer foco de infección local del nuevo coronavirus en Italia. Con incredulidad, desde el resto de capitales europeas se vio cómo Roma seguía los pasos que había tomado…

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