POLÍTICA EXTERIOR  >   NÚMERO 158

Elecciones en Argelia: la lucha por el poder

IGNACIO CEMBRERO
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En vísperas de las presidenciales del 17 de abril, el enfrentamiento entre el entorno de Abdelaziz Buteflika y el DRS, el poderoso servicio secreto militar, pone en juego la estabilidad del país.

En los cables, desvelados por WikiLeaks, que enviaba al departamento de Estado a finales de la década pasada, el embajador de Estados Unidos en Argel, Robert Ford, se preguntaba dónde estaba el poder en el país en el que estaba acreditado. ¿Lo ostentaba la presidencia de la república, que encarna Abdelaziz Buteflika, o el Département du Renseignement et de la Sécurité (DRS), el poderoso servicio secreto militar? Han pasado más de tres años desde que salieron a la luz los telegramas de WikiLeaks, Ford se ha jubilado, y la lucha sin cuartel que libran desde hace meses Buteflika, de 76 años, y su entorno presidencial con el DRS parece empezar a dar una respuesta a la pregunta recurrente que se hacía el embajador.

Hay estereotipos que tardan mucho en desvanecerse. Desde principios de la década de los noventa, Argelia ha sido frecuentemente descrita como una dictadura militar. El ejército había ganado la guerra al terrorismo islamista –que se cobró cerca de 200.000 muertos– y se había quedado en el poder, afirmaba un puñado de diplomáticos y expertos. En realidad, las fuerzas armadas llevan más de una década perdiendo peso político aunque su presupuesto (9.286 millones de euros en 2014) sea ahora el más abultado de África, algo superior incluso desde 2013 al que España dedica a la defensa.

Fueron los generales quienes en 1999 auparon a Buteflika a la presidencia de la república mediante unas elecciones amañadas. Buscaron al político argelino más conocido y apreciado en el extranjero para dar a su régimen una apariencia de respetabilidad. Desde que tomó posesión de La Mouradia, la sede de la…

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