POLÍTICA EXTERIOR  >   NÚMERO 140

España, Argelia y la creación del Magreb

DOMINGO DEL PINO
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Hasta finales del siglo XIX la relación de España con Argelia fue tan intensa como con Marruecos. Aunque el Sahara Occidental ha acaparado desde hace décadas la atención española hacia el Magreb, hoy es necesario equilibrar el vínculo Argel-Madrid-Rabat.

 

Desde finales del siglo XIX la proyección africana de España estuvo condicionada por la derrota en la guerra de Cuba de 1895-98, el protectorado y las guerras de Marruecos, y la percepción politizada del régimen surgido en 1939, en lo esencial acaparada por Marruecos. El pensamiento africano de los 40 años posteriores a 1939 se detuvo al Este en el río Muluya, y al Oeste en el Sahara Occidental y el golfo de Guinea. La diplomacia, la empresa, la sociedad civil, la prensa y los ciudadanos españoles se movieron en ese espacio acotado hasta prácticamente el ingreso de España en la Comunidad Económica Europea (CEE), en 1986.

 

La parcelación innecesaria de la solución del expediente colonial marroquí (Tarfaya e Ifni) mantuvo la tensión con Marruecos hasta tiempos recientes. En 1963, España inscribió el Sahara Occidental en las Naciones Unidas como territorio no autónomo por el Capítulo XI de la Carta de la organización. Los otros documentos de referencia de la  política española en este asuno son la Declaración de Principios firmada el 14 de noviembre de 1975 entre España, Marruecos y Mauritania –por la cual estos dos últimos países aceptaban compartir las responsabilidades de España como potencia administradora del territorio– y la comunicación del gobierno español al secretario general de la ONU de 26 de febrero de 1975, dando por terminada su presencia y sus responsabilidades sobre el Sahara Occidental.

 

En ese escenario dominado por el conflicto del Sahara y las relaciones con Marruecos, las relaciones con Argelia quedaron parcialmente fuera del interés de los medios de comunicación…

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