AFKAR-IDEAS  >   NÚMERO 44

Estados Unidos en Oriente Medio: el factor militar

MARINA OTTAWAY
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Existe el riesgo de que las intervenciones estadounidenses, motivadas por la lucha antiterrorista, estén determinadas por lo militarmente factible más que por lo políticamente deseable.

Dada su actual condición de única superpotencia, Estados Unidos se siente autorizado a intervenir dónde y cuándo lo considere oportuno para salvaguardar sus intereses particulares, proteger a sus aliados y, al menos desde su punto de vista, reparar las injusticias y hacer del mundo un lugar mejor. Con frecuencia, la intervención es de carácter militar, bien en forma de guerras de larga duración, como en los casos de Corea, Vietnam, Afganistán e Irak, bien de expediciones breves y casi ridículas, como en Grenada. Las acciones bélicas se han convertido hasta tal punto en parte integrante de la política exterior estadounidense que el presidente, Barack Obama, fue acusado de “aislacionismo” cuando se negó a prestar apoyo militar a la oposición siria después de 2011. Una de las consecuencias de este intervencionismo es que, en algunos lugares del mundo, la acción política es obra del ingente, profesional, curtido y bien armado ejército estadounidense, al cual, a pesar de seguir estrictamente sometido a la supervisión civil, se le ha traspasado el papel de responsable político.

La función política cada vez mayor que desempeña el ejército queda de manifiesto sobre todo en Oriente Medio. Desde siempre, la cuestión de la seguridad ha ocupado un lugar central en la estrategia estadounidense en la región. No obstante, hasta hace poco, el ejército no participaba decisivamente en el proceso de definición de políticas. La proliferación del islamismo violento ha cambiado la situación. Existe el peligro de que en el futuro las actuaciones estén determinadas por lo militarmente factible más que por lo políticamente deseable. Puede que la intervención de este año en Siria e Irak, en la que la acción militar se…

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