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Chavales palestinos jugando al fútbol (Franja de Gaza, 26 de abril de 2018). Ibraheem Abu Mustafa/Reuters/GTRES

¿De Gaza al Real Madrid?

JAMES MONTAGUE
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Las restricciones a la libre circulación en Gaza, como parte del bloqueo impuesto por Israel, tienen consecuencias sobre el mundo del deporte, que poco a poco languidece en la Franja.

Una vez por semana, los viernes por la mañana, el caos en la Franja de Gaza deja paso a la tranquilidad y a un silencio ocasional. La llamada a la oración resuena intermitente desde 100 alminares, pero las calles que conducen al estadio Jan Younis están vacías, una circunstancia efímera en uno de los lugares más pobres y densamente poblados de la tierra. Un grupo de niños juega al fútbol en una parcela de terreno al lado del campo, mientras que en su interior, sobre la hierba reseca y amarillenta, Mahmud Wadi entrena con su equipo, el Ittihad Khan Yunis. El joven de 22 años es delantero y capitán. Les saca una cabeza a sus compañeros, que hacen sus ejercicios bajo un sol radiante. De hecho, su apodo es La Torre.

Gracias a su estatura y a sus dotes, Wadi se ha impuesto a sus rivales en la temporada 2016-17 y ya ha marcado 10 goles. Este palestino internacional no debería estar jugando con el club de su ciudad, pero no le queda otra opción. Para un futbolista nacido en Gaza es prácticamente imposible salir y jugar en el extranjero. Aunque, gracias a su talento, muchos equipos se han interesado por él,‒incluido el Zamalek de El Cairo, uno de los mayores clubes de Egipto, Wadi ha sido víctima del bloqueo impuesto por Israel y Egipto desde que Hamás derrotó a su rival Al Fatah y tomó el control de la Franja de Gaza en 2007.

Después de haber conseguido salvar en un primer momento la pesadilla burocrática necesaria para satisfacer las exigencias israelíes en cuanto a la circulación de personas…

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