POLÍTICA EXTERIOR  >   NÚMERO 164

Grecia: la dificultad de un acuerdo al gusto de todos

IRENE MARTÍN
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El Eurogrupo se ha impuesto en la negociación y Grecia acepta la prórroga de un programa que deja algún margen de autonomía al gobierno de Tsipras para diseñar sus propias medidas de austeridad.

Las elecciones del 25 de enero dieron la victoria por primera vez en la historia de la Tercera República Griega a un partido distinto de Nueva Democracia (ND) o el Movimiento Socialista Panhelénico (Pasok). Con el 36,3 por cien de los votos Syriza quedó a dos escaños de la mayoría absoluta. Ante el estupor de muchos, optó por un socio de gobierno de derechas y nacionalista: Griegos Independientes (ANEL).

La coalición resultante de las elecciones de 2015 debe entenderse como la priorización del rechazo al Memorándum de Entendimiento firmado por el gobierno de Grecia y la troika (Banco Central Europeo, Comisión Europea y Fondo Monetario Internacional), así como de las políticas de austeridad que este llevaba aparejadas.

Syriza ganó las elecciones con el mandato claro de reinstaurar la soberanía nacional y poner fin a la crisis humanitaria a la que han llevado dichas políticas. La troika y, más concretamente, los funcionarios que han llevado a cabo la supervisión del cumplimiento de lo pactado personificaban para el nuevo gobierno la humillación y la imposición de las medidas que han empobrecido a la población durante los últimos cinco años. El programa electoral de Syriza tenía como eje renegociar las condiciones del pago de la deuda griega con sus acreedores.

Una semana después de las elecciones, el primer ministro, Alexis Tsipras, y el ministro de Finanzas, Yanis Varoufakis, emprendían lo que se denominó como la “ofensiva del encanto”, en referencia a la simpatía que ambos líderes, cada uno en su estilo, suscitaban en determinados medios. Tras entrevistarse con varios de los principales líderes europeos lograron, sin duda, una gran popularidad….

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