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Hacia un nuevo modelo de crecimiento chino

ENRIQUE FANJUL
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El modelo de crecimiento de la economía china, basado hasta ahora en la exportación, la industria y la inversión, da paso a otro nuevo donde tendrán un papel cada vez más decisivo los servicios y el consumo doméstico, dentro de un constante aumento del nivel de vida de la población.

China ha protagonizado en las últimas décadas la mayor revolución económica de la historia de la humanidad, en el sentido de que nunca una población había cambiado de forma tan intensa sus condiciones materiales de vida en un periodo de tiempo tan corto. Su revolución económica se sintetiza en la tasa media anual de crecimiento, un 10 por cien, lograda en este periodo.

El crecimiento económico chino se ha basado, como es bien sabido, en las exportaciones e inversiones. Ahora se plantea un cambio de modelo, necesario para que su economía pueda mantener un crecimiento equilibrado y sostenido a largo plazo. Este “reequilibramiento” de la economía tiene amplias consecuencias, sobre China y sobre la economía internacional.

China ha dedicado normalmente más de un 40 por cien de su PIB a la inversión. La producción industrial representa casi el 50 por cien de ese PIB, mientras que los servicios no llegan al 40. La tasa de ahorro de los hogares es muy elevada, mientras que el consumo representa un 35 por cien del PIB, una participación muy baja en relación con la mayoría de los países.

Esta estructura de la economía china está relacionada con algunos de los asuntos que causan fricción en sus relaciones económicas internacionales. China ha producido mucho más de lo que ha consumido, y la diferencia ha ido destinada a la exportación, gracias en buena medida a un tipo de cambio que muchos consideran infravalorado. De esta forma, ha obtenido unos superávit comerciales elevados con numerosos países,…

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