POLÍTICA EXTERIOR  >   NÚMERO 195

Cola el día de la apertura de la nueva tienda de Apple en Shanghái (10 de julio de 2010). GETTY

Homo Distractus

Los nuevos comerciantes de atención ya no se conforman con vendernos productos, porque su principal producto es nuestra sumisión. Sus algoritmos predicen nuestras decisiones para modificarlas sin que nos demos cuenta.
MARTA PEIRANO
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Si planeabas pasar la cuarentena leyendo, haciendo yoga o disfrutando tiempo de verdadera calidad con tu pareja o tus hijos, probablemente estas decepcionado contigo mismo. Al final se te han ido los días comiendo y devorando artículos sobre epidemiología de los boletines que te llegan al correo electrónico. Te has gastado el pulgar y las retinas repasando Twitter, Facebook, Instagram en busca de datos tranquilizadores, de certezas, de consuelo y de valoración cuantificada en corazones y retuits. Si te sirve de consuelo, no eres el único. Eres otra víctima del mundo creado por los protagonistas de dos interesantes ensayos: Comerciantes de la atención, de Tim Wu, y La era del capitalismo de vigilancia, de Shoshana Zuboff.

 

Comerciantes de atención. La lucha épica por entrar en nuestra cabeza
Tim Wu
Madrid: Capitán Swing
2020. 512 págs.

 

The Age of Surveillance Capitalism
Shoshana Zuboff
Nueva York: Public Affairs,
2019. 704 págs.

 

Wu es profesor de Derecho en la Universidad de Columbia y precoz acuñador del concepto “neutralidad de la red”, el principio regulatorio según el cual gobiernos y proveedores de internet se comprometen a una gestión no discriminatioria de los datos que proporcionan. Empezó a investigar al caer en la cuenta de que su ordenador “ya no era un aliado para la productividad sino más bien lo contrario”, explicaba en Financial Times. Wu quería descubrir por qué las compañías tecnológicas tenían tanto poder sobre su cerebro, suficiente para anular su voluntad de concentrarse, de robarle su libertad de elegir. Su investigación retrocede hasta los orígenes de una clase especial de intercambio: el que ofrece servicios, contenido y hasta dinero, a cambio de atención.

Es verdad que todo empezó con los contenidos gratuitos, pero fue mucho antes de internet. Wu sigue su rastro hasta 1833, cuando The New…

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