POLÍTICA EXTERIOR  >   NÚMERO 150

Irán y las armas nucleares

WILLIAM PFAFF
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La controversia sobre el alcance del programa nuclear iraní desvía la atención de los problemas que supone para la región la dominación militar de Oriente Próximo por parte de Israel, derivada de su fuerza nuclear y del apoyo incondicional de Estados Unidos.

¿Por qué no iba a tener Irán armas nucleares? Israel tiene. India y Pakistán también. Europa está repleta. La mayoría (aunque no todas) son estadounidenses y están escondidas por Estados Unidos y la OTAN en rincones poco visibles por si fueran necesarias. Algunas de ellas en lugares probablemente olvidados (“¡Sargento! ¿Dónde guardamos los mapas en los que aparecen todos los escondites tácticos de armas nucleares? No lo sé, señor. Eso fue antes de mi llegada”). Rusia y China tienen un gran número de ellas.

El asunto por el que nos hacemos la pregunta es porque todas esas armas nucleares no sirven para nada. No tienen uso práctico imaginable. Son como los reyes del ajedrez: eminentemente simbólicos, bloqueando y volviendo al rey nulo como objeto del juego, pero sin ningún uso práctico sobre la acción.

Los iraníes son acusados con frecuencia de querer armas nucleares para atacar y destruir Israel. ¿Por qué? No odian a los judíos: había millones de ellos en Irán. Los iraníes, tanto dentro como fuera del gobierno, que creen que su país necesita armas nucleares, lo hacen sin duda porque tienen miedo de Israel –y de EE UU– y hacen bien…

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