INFORME SEMANAL DE POLÍTICA EXTERIOR  >   NÚMERO 1026

ISPE 1026. 13 marzo 2017

La próxima reunión en Pekín de diplomáticos vaticanos y chinos es el paso más avanzado que han dado ambos Estados para restablecer sus vínculos desde que en 1951 la República Popular rompiera sus relaciones diplomáticas con la Santa Sede. En 1957, el Partido Comunista Chino (PCCh) creó la Asociación Patriótica Católica China (APCCh) para someter al episcopado y a los antiguos fieles a Roma a la obediencia del Estado.

Pero desde que el jesuita Matteo Ricci se convirtiera en 1582 en el primer europeo en ser admitido en la Ciudad Prohibida, donde sirvió de consejero de la corte imperial, los papas nunca dejaron de pensar en China como una tierra de misión. En 2013 el papa Francisco, un día después de ser elegido, envió un mensaje de felicitación al presidente chino, Xi Jinping, por su casi simultáneo ascenso al poder en Pekín. El agradecimiento del mandatario chino fue la primera comunicación oficial entre ambas partes desde 1949. Desde entonces, Pekín no ha vuelto a nombrar obispos de la APCCh. En 2016 fue ordenado el primer obispo que tuvo la bendición de ambos lados.

La reunión bilateral en Pekín viene con buenos augurios. Xi y su primer ministro, Li Keqiang, saldrán reforzados de la sesión plenaria de la Asamblea Popular, lo que les dará margen de maniobra para mejorar las condiciones de vida de los 700 millones de cristianos chinos. El nudo principal de las discusiones girará en torno al nombramiento de los obispos y al estatus de los prelados de la APCCh. A finales de enero, el órgano oficial del PCCh anunció en un editorial “grandes perspectivas” para las relaciones bilaterales.

Poco después, el arzobispo de Hong Kong, John Tong Hon, confirmó que se había logrado un “consenso preliminar”. En sus declaraciones a El País el…

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