INFORME SEMANAL DE POLÍTICA EXTERIOR  >   NÚMERO 866

#ISPE 866. 17 noviembre 2013

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La concesión por el Parlamento Europeo del premio Andréi Sajarov a Malala Yousafzai, la adolescente pakistaní tiroteada por talibanes en octubre de 2012 por defender el derecho de las mujeres a la educación en su país, ha recordado a la comunidad internacional que 250 millones de niñas en el mundo no pueden ir a la escuela.

Pero ello no sucede solo por la precariedad económica de sus familias y de sus países. Muchas veces es el propio sistema educativo, las leyes patriarcales y la discriminación sexista lo que se lo impide, sobre todo en el mundo árabe y musulmán. En 2011 la ratio de niñas en relación a los niños pakistaníes escolarizados era solo del 79%, uno de los más bajos del mundo.

A lo largo de Oriente Próximo y el sureste asiático, el tráfico de mujeres es una práctica especialmente lucrativa para el crimen organizado. Debido a los matrimonios pactados por los padres, el 42% de todas las adolescentes en el mundo casadas antes de los 18 años son pakistaníes.

En los años noventa, en Perú, unas 300.000 mujeres indígenas fueron esterilizadas en contra de su voluntad por el régimen de Alberto Fujimori, hoy en prisión por delitos de lesa humanidad. Según el último informe «Women, Business and the Law» del Banco Mundial, casi el 90% de los países del mundo todavía mantiene normas legales que restringen el acceso de las mujeres a ciertas actividades económicas o profesionales.

El sexismo también afecta a países ricos. En 2010, apenas un 6,2% de los altos puestos directivos en empresas japonesas estaba en manos de mujeres, la más baja proporción entre los países de la OCDE. Esa organización de países desarrollados estima que el PIB nipón podría aumentar un 5% si el país tuviera la misma participación femenina en la fuerza…

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