INFORME SEMANAL DE POLÍTICA EXTERIOR  >   NÚMERO 901

#ISPE 901. 4 agosto 2014

La difusión por RT, la cadena de televisión rusa que sirve de altavoz al Kremlin, de un supuesto “plan secreto” de Alemania para alejarse del dólar, abandonar la Unión Europea y la OTAN y unirse a los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Suráfrica), revela hasta qué punto –delirante– está dispuesto a llegar el aparato propagandístico de Vladimir Putin para intentar introducir una cuña entre los países occidentales por medio de la intoxicación.

Pero también refleja la seriedad con la que Moscú se toma el papel de Berlín en la crisis de Ucrania. Putin sabe que, en último término, la actitud que adopte la UE dependerá en gran medida de la canciller Angela Merkel, cuya postura fue decisiva para endurecer las sanciones contra Moscú, que podrían amenazar unos 25.000 empleos en Alemania, según datos del Comité Alemán de Relaciones Económicas con Europa Oriental (Careeo).

El comercio bilateral germano-ruso alcanzó los 80.000 millones de euros en 2013. Las exportaciones alemanas a Rusia ya cayeron un 14% en el primer semestre, pero el país puede soportar el golpe. Rusia es solo el 11º receptor de sus exportaciones, por detrás de Polonia. Eckhard Cordes, presidente de Careeo, ha subrayado que la industria alemana apoyará las decisiones políticas del gobierno aunque puedan perjudicar sus intereses económicos.

Según una encuesta de Der Spiegel, ahora el 52% de los alemanes favorece sanciones más duras contra Rusia aunque el precio a pagar sea la pérdida de empleos en el país. Solo unos meses atrás, un sondeo de la Fundación Körber encontró que el 53% de los alemanes pensaba que su país debía mantener una “posición equidistante” entre Rusia y sus aliados occidentales.

Las sanciones son solo el primer paso de una política de disuasión frente a Rusia. Alemania dedica el 1,3% de…

PARA LEER EL ARTÍCULO COMPLETO