INFORME SEMANAL DE POLÍTICA EXTERIOR  >   NÚMERO 1109

Estrecho de Kerch. (Crimea, 26/11/2018). Getty Images

#ISPE: El conflicto ‘congelado’ se caldea

La captura de tres barcos de la armada ucraniana por la guardia costera rusa y el bloqueo del estrecho de Kerch, que separa el mar Negro y el de Azov e impide el acceso al puerto de Mariupol, han reactivado una guerra no declarada –o congelada– que desde 2014 se ha cobrado unas 10.300 vidas.

Cada día hay algún tipo fricción en la cuenca del Donbás, donde las fuerzas militares de Kiev se enfrentan a dos movimientos separatistas apoyados y armados por Moscú. Basándose en un tratado firmado con Rusia en 2003, Ucrania afirma que tiene derecho a navegar sin restricciones por el mar de Azov, pero Moscú alega que los tres barcos no tenían permiso para cruzar el Estrecho.

El presidente ucraniano, Petro Poroshenko, ha logrado que la Rada Suprema declare la ley marcial durante 30 días, lo que implica, entre otras cosas, la activación de la defensa aérea y el reforzamiento militar de las fronteras con Rusia. El gobierno no recurrió a esta ley ni siquiera tras la anexión de Crimea y la sublevación prorrusa en el Este, por lo que muchos temen que quiera retrasar las elecciones previstas para marzo, en las que Poroshenko solo tiene un 10% de la intención de voto.

Desde que en mayo Rusia inauguró un megapuente entre la península y su territorio continental que costó 3.700 millones de dólares, ha restringido el paso por el Estrecho a los barcos ucranianos que unen Odesa, Mariupol y Berdyansk, cercanos a los enclaves secesionistas de Donetsk y Lugansk. El puente es tan bajo que no permite el paso de los barcos de mayor calado que solían atracar en Mariupol, ciudad que ha perdido el 30% de su tráfico y sus correspondientes ingresos.

Según los analistas, la intención final de Moscú es anexionarse el mar…

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