INFORME SEMANAL DE POLÍTICA EXTERIOR  >   NÚMERO 898

#ISPE 898. 14 julio 2014

La densa neblina que cubre el cielo de Lima durante la mayor parte del año hace que la capital de Perú, que hoy roza los nueve millones de habitantes, sea conocida como la “ciudad sin sombra”. El sol solo luce en Lima en los veranos australes. En invierno, su luz apagada no disuelve su permanente neblina, cuya ubicua humedad hace que sus habitantes sean especialmente proclives a las afecciones respiratorias.

El acelerado crecimiento económico de los últimos años ha agravado el problema al aumentar enormemente el parque automotor. El smog producido por la mezcla de la neblina con el humo de los escapes, la contaminación industrial y la falta de un transporte público adecuado, ha provocado que un reciente informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) haya calificado al aire de Lima como el más contaminado de América Latina.

Las cifras del ministerio de Salud peruano revelan que el 25% de la población limeña sufre asma y siente una constante inflamación de la garganta e irritación de las fosas nasales. En los últimos años se han presentado casi 800.000 casos de infecciones respiratorias agudas en Lima y Callao producidas, en la mayoría de los casos, por la contaminación del aire.

Según la OMS, más de siete millones de personas mueren prematuramente cada año en el mundo a causa de la contaminación ambiental. Solo en 2010, 3,3 millones de personas murieron por la mala calidad del aire –y 223.000 de ellas por cáncer de pulmón–, convirtiendo a la polución atmosférica en el principal riesgo medioambiental para la salud humana.

La calidad del aire se mide según la procedencia y tamaño de las partículas que quedan suspendidas en el aire: el llamado polvo atmosférico sedimentable (PAS). Mientras más pequeñas y tóxicas las partículas (plomo, azufre, dióxido…

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