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La Argentina de hoy y de mañana

CARTA A LOS LECTORES
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El hoy –10 de diciembre de 2007– está marcado por la toma de posesión, como presidenta de la República Argentina, de Cristina Fernández, sucesora de su marido Néstor Kirchner y primera mujer elegida democráticamente. La nación está mejor, mucho mejor que ayer; el crecimiento económico registra un avance anual (2003-07) del 8%-9% mientras la tasa de desocupación se sitúa en el 8,1%, muy alejada del 20,4% de principios de 2003. Menos piqueteros en los caminos y en las calles y más negociaciones salariales. El comercio exterior marcha viento en popa, las exportaciones superaron en 2006 a las importaciones en más de 12 millones de dólares. Una balanza comercial con un superávit equivalente al 2,5% del PIB, que permite una acumulación de reservas exteriores superior a los 45 millones de dólares, y curiosamente un superávit presupuestario sin precedentes gracias a los gravámenes sobre las exportaciones de trigo, 28%; maíz, 25%; y soja, 37%. Carga tributaria en modo alguno desdeñable hasta el punto que un columnista del periódico La Nación la valoraba en el caso de la soja en 17,5 millones de toneladas, muy superior a la producción de 11 millones de toda la provincia de Buenos Aires. Las exportaciones, sin embargo, mantienen su vigor, las condiciones de los mercados son óptimas. Lo discutible es el destino de los ingresos fiscales recaudados que se utilizan en buena parte para subvencionar servicios públicos de gas, electricidad o transportes. Estas políticas si bien han servido para atenuar la inflación son insostenibles en la medida que estimulan el consumo en detrimento de la inversión. Además, la facilidad recaudatoria anestesia cualquier iniciativa futura en busca de una tributación sobre las rentas de las personas físicas o de las sociedades. La opacidad fiscal tan querida de los argentinos corre el riesgo de continuar protegida.

En cualquier caso,…

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